CRISIS

Tras la caída de Bioceres: qué ocurre con los gigantes del agro, que sufren default o bordean la quiebra

En el último año se disparó la nómina de compañías de ese rubro que atraviesan graves dificultades financieras. Detalle de la crisis y sus causas
Por Patricio Eleisegui
NEGOCIOS - 12 de Enero, 2026

La situación crítica que atraviesa Bioceres, la empresa rosarina que en años recientes pisó fuerte en el sector de la biotecnología y acaba de pedir protección judicial en Estados Unidos con el fin de, tiempo ganado mediante, buscar la salida a su situación de default, vuelve a poner sobre la mesa el momento crítico que transitan buena parte de los "peso pesado" del agronegocio local. Los Grobo Agropecuaria, Surcos, MSU Agro, Lipsa y Campo de Avanzada son algunos de los nombres de las compañías que han evidenciado graves problemas financieros para mantenerse operativos en el segmento agrícola. Si bien cada caso muestra matices particulares, el escenario de precios internacionales relativamente bajos que muestran las "commodities", la suba del costo productivo interno y la merma en el consumo interno de productos del agro complica la realidad económica de estas empresas.

La novedad más reciente en ese sentido corresponde a Bioceres, que en Estados Unidos elevó una solicitud para abrir un proceso de convocatoria de acreedores que le permita encarar un plan de reestructuración de una deuda de 36 millones dólares.

Bioceres y Los Grobo, entre las más complicadas

Como expuso iProfesional, dicha decisión fue tomada el 16 de diciembre pasado por el Consejo de Administración de Bioceres SA. Ese día, la cúpula de la firma aprobó formalmente el inicio del procedimiento de concurso de acreedores voluntario e instruyó a la gerencia a buscar y designar un síndico para supervisar el proceso.

Mediante un documento que la empresa controlante del grupo (Moolec) envío como informe anual de su estado a la Security Exchange Commission (SEC), de los Estados Unidos, se conocieron los detalles de un plan que apunta a reperfilar el pasivo de la empresa.

El inicio de ese procedimiento, se explicó, dio pie a que Moolec perdiera el control sobre Bioceres SA y la subsidiaria Bioceres LLC, cuyo pasivo se acerca a los 60 millones de dólares.

La empresa llegó a este escenario luego de que, a mediados del año pasado, no pudo afrontar vencimientos de pagarés bursátiles tomados en el mercado argentino por 5 millones de dólares. Eso terminó por exponer la fragilidad operativa de la empresa.

Otra compañía complicada es Los Grobo Agropecuaria, que se mantiene en concurso de acreedores aunque cerca de 550 de los productores en esa categoría, de un total de 1.100, ya logró cobrar una parte de lo adeudado. Se estima que el pasivo de la firma bordea los 155 millones de dólares.

Según fuentes del ámbito agroindustrial, el concurso incluye una propuesta comercial basada en una bonificación de 7,0 dólares por cada tonelada de soja o girasol entregado o bien de 5,0 dólares en el caso de cereales. De esa forma, los productores pueden ir reduciendo el pasivo concursal a cambio de abastecer con granos a Los Grobo Agropecuaria.

"Otros 300 productores prefirieron pasar a formar parte del concurso de manera directa al considerar que nada de lo que provenga de la firma concursada es confiable, mientras que los restantes 250 no se presentaron al concurso al contar con deudas tan bajas que ni siquiera justificaba la contratación de un abogado para seguir el proceso concursal", detalló recientemente el portal Bichos de Campo.

De acuerdo a indagaciones de iProfesional, el plazo final para que la cúpula de Los Grobo Agropecuaria formalice una propuesta de pago a sus acreedores vence el 5 de agosto de este año.

Proliferan las compañías del agro complicadas

Por el lado de Surcos, la Justicia de Santa Fe viene de aprobar la verificación de créditos que presentaron los acreedores de la productora de agroinsumos, lo que representa un avance clave en su reorganización y le permitirá comenzar a negociar acuerdos para evitar la quiebra.

Desde principios de septiembre, la compañía se encuentra de forma oficial en la etapa de negociación formal con sus acreedores. Previo a esta instancia, Surcos acumulaba cerca de 600 acreedores y un pasivo superior a los 70 millones de dólares.

Los bancos Ciudad, Santander, Nación, Hipotecario y BBVA, compañías globales como Cosco y Bunge, y organismos de la talla de ARBA y ARCA figuran entre los principales acreedores de la empresa.

En noviembre pasado, la firma informó a la Comisión Nacional de Valores (CNV) y a BYMA que se encontraba imposibilitada de abonar el cuarto pago de servicio correspondiente a sus Obligaciones Negociables Serie XIV, emitidas en el marco de su programa global por hasta 100 millones de dólares.

Mientras tanto, Surcos se mantiene operativa pero siempre con la sombra de una probable quiebra sobre sus espaldas. Vale recordar que la empresa cayó en default en diciembre de 2024 tras incumplir con el pago de dos vencimientos de u$s3,5 millones y $9.300 millones, respectivamente.

Otro caso de crisis que sacudió al agronegocio en meses recientes es el de Campo de Avanzada, una compañía con sede en Córdoba pero base operativa en Entre Ríos, que explota más de 7.600 hectáreas con foco en la siembra y cosecha de maíz.

La compañía entró en concurso preventivo y se declaró en default a partir de no cubrir el pago de una Obligación Negociable vaulada en 7,5 millones de dólares. Si bien el vencimiento luego fue cubierto por la SGR Garantizar, quedó en evidencia que la empresa posee una situación financiera por demás delicada.

En la nómina de las compañías del agro que atraviesan situaciones tormentosas también debe mencionarse a MSU Agro y Lipsa, impactadas por la decisión de la calificadora Moody’s Local Argentina de bajar sus respectivas notas crediticias a mediados del año pasado.

Como informó iProfesional, ambos casos mostraron rasgos comunes: caída abrupta del EBITDA, aumento del apalancamiento, debilitamiento de la liquidez y mayores riesgos de refinanciación, en un contexto macroeconómico y climático adverso.

Se aclaró que, aunque MSU Agro y Lipsa conservan un respaldo patrimonial sólido y mantienen estructuras operativas de envergadura, la señal del mercado es que el acceso al crédito será cada vez más exigente para las dos firmas.

Las causas que explican la caída de los "peso pesados" del agro

En cuanto a las causas que, más allá de las particularidades, permiten explicar el mal momento que atraviesan los "peso pesados" del agronegocio doméstico, se señala que las compañías que proveen insumos como semillas y plaguicidas, además de servicios como el acopio, se ven impactadas por las menores ventas derivadas de la suba de los costos internos.

Al mismo tiempo, el mercado atraviesa una instancia de precios internacionales planchados para las "commodities". En paralelo, la presión fiscal derivada de la continuidad de las retenciones impacta, también, en los volúmenes de producción y eso pega de lleno en la demanda de, como se dijo, insumos agrícolas.

Cómo detalló iProfesional en artículos anteriores, los exportadores vienen adoptando planteos de siembra más defensivos, es decir, con menor inversión en tecnología e insumos básicos, y se enfocan en tratar de salvar la campaña. A sabiendas de que se pierde producción y rentabilidad, hacer inversiones en el campo sigue siendo una actividad de alto riesgo, especialmente para quienes alquilan la tierra, que comprenden al 75% de los productores.

La inestabilidad política y económica, el clima, las guerras, las plagas, las disputas comerciales y las amenazas de nuevos aranceles, junto con un tipo de cambio que muchos consideran atrasado, son factores que siguen presentes en la mente del productor a la hora de sembrar. Por eso, enfatizan analistas del agronegocio, la producción argentina de granos atraviesa una instancia de meseta.

Todo eso genera una merma en el negocio de los proveedores de insumos, quienes desde hace más de un año operan en un mercado que se reduce a partir de la cautela de los exportadores. Eso redundó en una competencia feroz que, dada la limitación que exhibe el mapa productivo, amenaza dejar afuera a las compañías más endebles en términos financieros.

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