CELULOSA ARGENTINA

El plan del nuevo dueño de la mayor productora de papel para volver a la rentabilidad

Busca optimizar costos para asegurar la competitividad de la compañía más allá del contexto económico y así garantizar el abastecimiento de sus clientes
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 12 de Enero, 2026

Con un resultado negativo mayor a los $102.087 millones que contrasta fuertemente con la caída anterior de $26.428 millones, el último semestre del año pasado de Celulosa Argentina es el claro ejemplo de la crisis financiera y de negocios que debió atravesar la mayor productora de papel de la Argentina.

La compañía sufrió por retracción de la demanda, que comenzó en los últimos meses del 2024 y que generó una significativa caída de sus ventas y de los márgenes, al punto que la llevó al estado de cesación de pagos.

La falta de capital de trabajo provocó la interrupción de las actividades productivas, por lo que Celulosa debió presentarse en concurso preventivo el 5 de septiembre de 2025, ante el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial de la Primera Nominación de San Lorenzo en la provincia de Santa Fe.

La dramática situación decantó en un proceso de cambio de control societario, dada la imposibilidad de los anteriores dueños de inyectar los fondos necesarios para retomar la actividad productiva.

En este sentido, el 19 de septiembre del año pasado, Esteban Nofal adquirió, directa e indirectamente, el 45,5% de las acciones de la sociedad, transformándose en el nuevo accionista controlante.

El compromiso central del empresario fue impulsar la recuperación de Celulosa y sostener, preservar y generar el empleo, asegurando así la sostenibilidad de una organización considerada parte esencial del patrimonio productivo argentino.

Fondos frescos: línea de crédito para Celulosa

Como primer paso, suscribió una línea de crédito por un monto máximo de u$s18 millones con un plazo de 24 meses; una tasa del 10% anual, y garantizada mediante un fideicomiso, pendiente de constitución, al cual la sociedad cederá cuatro cuentas a cobrar.

Los fondos ya se utilizaron en primera instancia para el pago de los salarios adeudados al personal y luego para recomponer el capital de trabajo, posibilitando que las plantas industriales volvieran a operar al 100% de su capacidad.

Como parte del mismo proceso de recuperación, Nofal ha efectuado otros desembolsos para seguir fortaleciendo el capital de trabajo y garantizar la operación de las plantas industriales.

El objetivo es lograr una optimización de costos para asegurar la competitividad de la compañía en cualquier contexto económico y así consolidar la sustentabilidad industrial y robustecer el esfuerzo comercial, garantizando el abastecimiento de sus clientes del mercado local y exportando el remanente.

Nofal entiende que a partir de este año, el contexto económico se vislumbra más favorable para la actividad industrial que el experimentado durante los meses pasados.

Por eso, también considera que el 2026 se perfila como el año de la "prueba de fuego" para Celulosa Argentina, tras un 2025 marcado por el cambio de control accionario, el concurso preventivo y la reactivación de sus plantas.

El nuevo dueño de Celulosa tiene un objetivo innegociable como es el de volver a la rentabilidad para garantizar la supervivencia de la empresa a largo plazo.

Producto competitivo

Es decir, obtener una rentabilidad "sobre la Línea de flotación", tal como lo sostuvo el CEO de la compañía, Hernán Bagliero, en varias notas periodísticas en las cuales sostuvo que el cronograma para lograr ganar dinero nuevamente establece que entre enero y febrero de este año la empresa debe alcanzar el punto de equilibrio operativo.

Esto se debe a que la empresa no podrá presentar un plan de pago sólido a sus acreedores dentro del concurso, ya que sin lograr recomponer sus finanzas no podrá salir del millonario pasivo que acumula.

Además, la estrategia para este año se aleja de la dependencia del tipo de cambio y se centra en el control operativo interno, más allá de la normalización de sus plantas de Capitán Bermúdez (Santa Fe) y Zárate (Buenos Aires).

El plan también descarta despidos masivos; busca ganar eficiencia mediante la optimización de procesos y el aprovechamiento del capital humano, es decir, de sus cerca de 4.400 empleados directos e indirectos.

En la actualidad, Celulosa provee cerca del 50% del papel que se consume en Argentina y la meta de sus nuevos dueños es consolidar este liderazgo para evitar que la demanda sea cubierta por las importaciones.

​Del mismo modo, buscan aprovechar que, a pesar de la crisis, el papel argentino sigue siendo competitivo debido a los aranceles en mercados clave, por lo cual el plan también contempla incrementar los envíos a Estados Unidos, que se perfila como el principal destino externo, además de Chile, Uruguay y Brasil.

En el segmento Tissue, el foco es potenciar el despacho de este tipo de papel premium, aprovechando la reactivación productiva lograda a finales de 2025.

Incertidumbre cambiaria

De todos modos, la empresa se enfrenta a un entorno volátil, donde los costos logísticos y energéticos siguen siendo la principal presión sobre los márgenes de ganancia y en donde la presión de los grandes jugadores de Brasil y la evolución del mercado de celulosa en Uruguay marcan el techo de precios internacionales.

La incertidumbre cambiaria es otro factor que preocupa, aunque la empresa busca no depender del dólar, y teniendo en cuenta que la macroeconomía argentina sigue influyendo en los costos de insumos importados.

En este sentido, la situación financiera de Celulosa Argentina ha captado la atención del mercado tras el anuncio de su ambicioso plan de reestructuración de deuda con el que pretende aliviar la presión sobre su flujo de caja y estirar los plazos de vencimiento en un contexto macroeconómico desafiante.

​Ocurre enfrenta vencimientos significativos en un periodo donde la volatilidad cambiaria y las tasas de interés afectan su capacidad operativa.

La empresa ha optado por un Canje Voluntario de Obligaciones Negociables (ON) para evitar un evento de incumplimiento y asegurar la continuidad de sus inversiones foresto-industriales.

El proceso se centra principalmente en la oferta de canje para sus ONs existentes (clases anteriores) por nuevos instrumentos con mejores condiciones de plazo, con la mira puesta en postergar el pago del capital hacia los años 2027 y 2028.

​Para eso, el directorio propone tasas de interés competitivas para incentivar la adhesión de los tenedores de bonos y, en algunos tramos, ha ofrecido garantías reales o cesión de derechos sobre exportaciones para dar mayor seguridad a los acreedores.

​La propuesta suele dividirse en dos opciones dependiendo de la urgencia del flujo que busque el inversor y al reducir la carga de deuda de corto plazo, puede reinvertir su Ebitda en la operación forestal y de papel.

Balance negativo

Además, una alta tasa de aceptación en el canje enviaría una señal de respaldo por parte del mercado institucional.

El éxito de esta operación depende del umbral de aceptación (usualmente fijado por encima del 70% o 75%), ya que un nivel bajo de adhesión podría forzar a la empresa a renegociar términos más agresivos o enfrentar problemas de liquidez inminentes.

Por lo pronto, la compañía acaba de presentar ante la CNV un informe sobre sus actividades durante el semestre finalizado el 30 de noviembre de 2025 y sobre su situación económica y financiera.

En el documento detalla que su la capacidad productiva se encuentra 100% operativa, luego de haber estado aproximadamente tres meses inactiva.

De todos modos, admite haber registrado una pérdida integral de $102.087 millones, en contraposición a la pérdida de $26.428 millones obtenida en el mismo semestre del ejercicio anterior.

Los ingresos consolidados por actividades totalizaron $48.682,2 millones, lo que representa una caída del 70%, en tanto, el costo de ventas se contrajo un 48%, alcanzando $78.491,5 millones.

Además, los costos de ventas solamente cayeron un 49% como consecuencia de la inelasticidad de la mayor parte de los costos fijos de las plantas industriales, que estuvieron sin actividad en gran parte del semestre finalizado el 30 de noviembre de 2025.

En el caso de su controlada Fanapel, la facturación ascendió a $9.142,9 millones; mientras que para el mismo semestre del ejercicio anterior fue de $11.523,4 millones de pesos argentinos, producto de su actividad como distribuidora.

Por su parte, Forestadora Tapebicuá registró una facturación de $3.051,7 millones contra los $12.994 millones anteriores, sufriendo una fuerte caída del orden del 77% que se explica por la paralización de la producción desde el 11 de agosto de 2025, situación que se mantiene hasta la fecha de emisión de los presentes estados contables.

Además, la empresa solo vendió productos que se mantenían en stock después del cese de producción y su capital de trabajo ha disminuido significativamente, por lo cual el Directorio de la Subsidiaria ha decidido solicitar la apertura del Concurso Preventivo ante el Juzgado N° 14, Secretaría N° 27, bajo el expediente N° 25793/25 de la Ciudad de Buenos Aires.

En el marco de este proceso, todas las opciones para reactivar la operación industrial de Forestadora Tapebicuá S.A.U. están siendo evaluadas.

A partir de este escenario general, el resultado operativo del grupo arrojó una pérdida de $42.486,2 millones en el semestre actual, frente a una pérdida de $10.236,8 millones en el mismo semestre del ejercicio anterior.

Los Ingresos financieros cayeron un 45% y la diferencia de cambio neta registró una pérdida de $36.351,8 millones, revirtiendo la ganancia del mismo semestre del ejercicio anterior de $22.502,2 millones.

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