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Son tres hermanos, arrancaron en la cocina de un PH y hoy manejan una marca saludable ultra rentable

Desde un PH en Palermo hasta una fábrica en Chacabuco, Célula construyó un negocio de alimentos saludables basado en calidad, escala y proceso
Por Laura Andahazi Kasnya
NEGOCIOS - 20 de Enero, 2026

Con una producción anual cercana a los 300.000 kilos de alimentos y un plan de inversión que apunta a más que duplicar esa capacidad hasta los 900.000 kilos, Célula se consolida como uno de los proyectos más interesantes del universo de alimentos saludables en la Argentina. La marca, creada por los hermanos Ferraro, logró construir desde cero una propuesta enfocada en productos sin azúcar añadida, sin gluten y pensados para dietas keto, en un mercado cada vez más exigente, pero también más competitivo.

Célula creció de manera orgánica, artesanal y progresiva, tomando decisiones clave en momentos críticos: pasar de vender productos propios en un local de barrio a montar una planta industrial en el interior bonaerense y, ahora, prepararse para ingresar al retail y explorar la exportación.

No nació como marca. Surgió casi como una consecuencia natural de otro proyecto familiar: BFresh, un local de comida saludable que los hermanos Ferraro abrieron en Palermo en 2018. Ninguno de ellos provenía de la industria alimentaria. "Ni mi padre ni mi madre vienen del rubro. Mi mamá es profesora de biología y mi papá es contador; trabajó toda su vida en una empresa semillera", cuenta Martín Ferraro, CEO y cofundador de la empresa.

El interés por la alimentación saludable venía de antes. "Desde la adolescencia nos empezó a interesar la alimentación y el entrenamiento, el gimnasio. Arrancó por ahí", explica. Martín estudió Administración de Empresas y, tras recibirse, viajó a Estados Unidos. Ese viaje sería clave. "Me fui a Boston seis meses y empecé a recorrer supermercados, a investigar productos. Estados Unidos está mucho más avanzado en este tipo de alimentos", cuenta.

Tres hermanos crearon Célula sin experiencia industrial y apostaron por crecer de manera orgánica

Al regresar, habló con sus hermanos Ana Clara y Federico y, sin dudar, la decisión fue abrir un local de comida saludable. BFresh comenzó como un espacio que combinaba dietética, cafetería y una pequeña cocina donde se elaboraban productos de manera artesanal. "Lo poco que hacíamos era muy básico, pero siempre enfocado en cosas saludables", dice Ferraro.

El punto de inflexión llegó cuando desarrollaron unas cookies de avellana y chocolate amargo sin gluten. "La gente se volvía loca por esas cookies", recuerda. Primero se vendían en el local, luego comenzaron a envasarlas y ofrecerlas para llevar. La demanda creció y el boca en boca hizo el resto. "Empezaron a llamarnos dietéticas por redes sociales preguntando si podían vender los productos", relata.

Fue entonces cuando surgió la idea de crear una marca independiente. "Dijimos: ¿por qué no armamos una marca libre de gluten separada del local?", cuenta Ferraro. Así nació Célula, un nombre que no fue casual. "Tiene que ver con el origen de las cosas, con el cuerpo, con la nutrición. Hoy toma más fuerza de la que imaginamos en ese momento", explica.

Desde el inicio, la marca se enfocó en productos aptos celíacos y diabéticos, sin azúcar y pensados bajo parámetros keto. "Nuestros productos son altos en grasas saludables, bajos en carbohidratos y con proteína moderada", detalla el CEO.

La planta industrial de Célula se instaló en Chacabuco por costos, recursos humanos y arraigo local

De Chacabuco a todo el país y próximamente a las góndolas de los super

Durante casi dos años, Célula produjo en una cocina adaptada en un PH cercano al local. Pero el crecimiento forzó una decisión estratégica. "O nos quedábamos chicos o reinvertíamos y dábamos vuelta el negocio", resume Ferraro. La apuesta fue montar una planta industrial desde cero en Chacabuco, ciudad de origen de la familia.

La elección no fue solo emocional. "Había ventajas competitivas en costos, en capital humano y en recursos. Sabíamos que íbamos a tener un costo logístico mayor, pero la balanza daba a favor", explica. La inversión inicial fue de alrededor de u$s200.000, íntegramente con capital propio familiar.

Hoy la planta cuenta con unos 1.000 metros cuadrados, entre producción y depósito, y emplea de forma directa a entre 10 y 12 personas en producción, además del equipo administrativo compartido con otros negocios familiares. Desde allí se elaboran más de 14 productos, que van desde cookies, crackers y granolas hasta panes sin gluten, uno de los mayores desafíos técnicos. "Hacer un pan sin gluten que funcione fue uno de los grandes retos", reconoce.

La capacidad productiva actual ronda los 300.000 kilos anuales, pero ese número está a punto de cambiar. Con la incorporación de nuevo equipamiento, la empresa espera llevar su producción a un rango de 700.000 a 900.000 kilos por año, un salto que permitirá estandarizar procesos, mejorar eficiencia y atender nuevos canales. "Estamos dando otro salto en maquinaria y procesos para profesionalizar y escalar", afirma Ferraro.

Célula cuenta con un portfolio de 14 productos entre panes, crackers, cookies y snacks saludables

Ese crecimiento viene acompañado de una estrategia comercial diversificada. Célula vende a través de distribuidores en CABA, GBA, Rosario, Córdoba y Patagonia, además de venta directa a unas 150 dietéticas y un canal de e-commerce propio que llega a todo el país.

El próximo paso es ingresar a grandes cadenas de retail y comenzar a exportar. "Estamos en conversaciones con supermercados grandes y mirando países limítrofes como Uruguay y Paraguay, probablemente para 2026", adelanta.

A pesar de un contexto de consumo retraído, la empresa decidió no aumentar precios en los últimos meses. "Tomamos la postura de no tocar precios, aun con aumentos de costos, porque sabíamos que el consumo estaba más planchado", explica Ferraro. Con el cierre final a punto de definirse, la empresa estima que en 2025 alcanzaron una facturación de entre u$s700.000 y u$s1 millón. Ahora en pleno proceso de reinversión y con la maquinaria que les permitiría aumentar la producción en pocos meses, Ferarro proyecta duplicar la facturación en 2026.

"No obstante, preferimos avanzar paso a paso y no forzar el negocio antes de tiempo", plantea Ferraro, al explicar por qué la Célula prioriza estabilizar procesos antes de acelerar ventas. En un mercado cada vez más competitivo de alimentos saludables, esa decisión implica sostener precios, cuidar la calidad y construir relaciones de largo plazo con distribuidores y retailers, aun cuando el contexto invite a crecer más rápido.

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