La cementera que será adquirida por Mindlin reperfila millonaria deuda
La mayor productora de cemento de la Argentina acaba de lanzar un plan para refinanciar parte de su deuda durante este año como paso estratégico para gestionar su pasivo.
Se trata de Loma Negra, que todavía es parte del holding InterCement, pero que va camino a ser propiedad del empresario argentino Marcelo Mindlin, quien a fines del año pasado ingresó como uno de los principales accionistas del conglomerado brasileño.
En la actualidad, posee 21 fábricas y es líder del mercado local, que fue fundada en 1926 y que es considerada líder en producción y distribución de cemento de albañilería, cal, agregados y hormigón, productos utilizados principalmente en la construcción privada y pública.
Además, funciona como una empresa de cemento y hormigón integrada verticalmente, con operaciones en todo el país, respaldada por grandes reservas de piedra caliza, plantas ubicadas estratégicamente, marcas de primer nivel y canales de distribución desarrollados.
En un contexto financiero que exige previsibilidad, la compañía ha lanzado una nueva serie de Obligaciones Negociables (ON) con el objetivo primordial de realizar un roll over de su deuda de corto plazo.
Esta maniobra financiera busca estirar los plazos de vencimiento y asegurar la liquidez necesaria para mantener su operatividad sin presiones financieras inmediatas.
El "roll over" es una práctica común en grandes empresas que consiste en emitir nuevos títulos de deuda para cancelar pasivos que están por vencer.
En lugar de utilizar el flujo de caja operativo para pagar el capital, la empresa utiliza el dinero recaudado de los nuevos inversores que apuestan a la compra de sus títulos de deuda privada.
Loma Negra busca estirar los pagos
La cementera, que dirige Sergio Faifman desde su puesto de CEO, enfrenta un escenario desafiante pero controlado en el marco de un escenario macro en donde la industria de la construcción ha mostrado volatilidad en los últimos meses, lo que hace que la gestión eficiente de la deuda sea una prioridad para la gerencia de la compañía.
La idea de este proceso es transformar deuda que vence en los próximos meses en deuda a mediano plazo (dos a tres años), aprovechando las ventanas de oportunidad en el mercado local donde existe liquidez, buscando instrumentos corporativos de alta calidad (Credit Rating de primer nivel).
Al no drenar caja propia para pagar capital, la empresa puede destinar sus ingresos operativos a mantenimiento de plantas o posibles inversiones de capital (CAPEX).
Con este objetivo, acaba de presentar ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) el lanzamiento de una nueva serie de ONs simples (no convertibles en acciones) Clase 6, denominadas y pagaderas en dólares en Argentina.
Los títulos serán suscriptos e integrados en efectivo y/o en especie mediante la entrega de ONs Elegibles, a tasa de interés fija con vencimiento a los 36 meses contados desde su fecha de emisión y liquidación.
El monto que involucra la emisión asciende a u$s40 millones, pero puede ser ampliado hasta u$s60 millones, en el marco de su programa global de emisión por un valor nominal de hasta u$S500 millones.
Nueva emisión de deuda: el plan de la mayor productora de cemento argentina
La emisión consta de una oferta dirigida al público inversor en general y a los tenedores elegibles en la Argentina, que será realizada por intermedio de los agentes colocadores y tendrá un tramo Competitivo y otro No Competitivo.
Las órdenes de compra remitidas bajo el primer tramo deberán indefectiblemente incluir la tasa fija solicitada, truncada a dos decimales, mientras que las del segundo esquema no incluirán dicha variable y podrán participar potenciales inversores y tenedores elegibles que remitan órdenes por hasta un valor nominal de u$s50.000.
Además, la totalidad de las ON adjudicadas al Tramo No Competitivo no podrá superar el 50 % a emitirse.
En tanto, bajo el Tramo Competitivo, los inversores y Tenedores Elegibles podrán limitar su adjudicación final en un porcentaje máximo del valor nominal total a emitirse de las ON, porcentaje que deberá ser detallado por cada inversor en la respectiva orden de compra.
Según el prospecto de la emisión, Loma Negra podrá decidir cancelar otros pasivos existentes, dependiendo de las condiciones de mercado y de sus necesidades de financiamiento.
También podrá reperfilar pasivos; realizar aportes para integración de capital de trabajo en el país; pago a proveedores; pago de impuestos y otras obligaciones de índole fiscal, y cargas sociales al personal, entre otros.
De todos modos, la empresa advierte en el prospecto que "el destino y la asignación de los fondos netos obtenidos estarán influenciados por diversos factores ajenos al control de la emisora, incluyendo las condiciones económicas y del mercado financiero".
Blindarse ante la incertidumbre
En el mercado entienden que el éxito de esta colocación depende en gran medida de la confianza de los inversores en la recuperación de la obra pública y privada en la industria de la construcción.
Si bien el consumo de cemento es un indicador sensible a la actividad económica, la solidez estructural de Loma Negra le permite acceder al financiamiento incluso en ciclos de contracción.
Con esta movida, la cementera se alinea con otras grandes corporaciones argentinas (como YPF o Pampa Energía) que utilizan activamente el mercado de capitales para blindar su balance frente a la incertidumbre macroeconómica.
Con un market share que supera el 45% de participación de mercado, Loma Negra atraviesa actualmente un punto de inflexión histórico.
Tras décadas bajo el control del grupo brasileño Camargo Correa, el inicio del 2026 está marcado por la toma de control de capitales locales (liderados por Marcelo Mindlin y otros socios estratégicos) y un ambicioso plan de saneamiento financiero tras la reestructuración de su matriz, InterCement.
El cambio de control hacia manos argentinas redefine la visión de la compañía para el trienio 2024-2026 con una estrategia que se centra en tres pilares.
El primero es la recuperación de márgenes en dólares, tras un 2025 de alta volatilidad cambiaria y con la necesidad de recuperar sus precios en términos reales.
La meta es estabilizar el margen EBITDA ajustado en un rango del 27% al 28%, apalancándose en la optimización de costos de su planta insignia, L'Amalí II.
La figura de Marcelo Mindlin
Además, y con el control indirecto de Mindlin, dueño de Pampa Energía, se espera una sinergia operativa para proveer cemento y agregados en proyectos de infraestructura energética y en la expansión de obras civiles en el yacimiento Vaca Muerta.
Y si bien el segmento de hormigón y agregados es relevante, el negocio principal de cemento sigue siendo el motor, al punto que la empresa proyecta niveles de ventas normalizados cercanos a los u$s600 millones.
En el caso de la estrategia financiera, se orienta hacia el desapalancamiento y la obtención de dividendos, teniendo a la estabilidad financiera como la prioridad absoluta para el ejercicio 2026.
Uno de los anuncios más esperados es la posible vuelta al pago de dividendos que fueron suspendidos para preservar liquidez durante la crisis de InterCement.
Ahora, el directorio de Loma Negra ha supeditado este retorno a la estabilización macroeconómica y la consolidación de la nueva estructura de capital.
A inicios de este 2026, la cementera fundada por la familia Fortabat mantiene un perfil de deuda saludable con un ratio de Deuda Neta / EBITDA cercano a 1.0x.
Plan 2026
En junio del año pasado, el dueño de Pampa Energía desembarcó en forma indirecta en la cementera tras quedarse con la deuda que InterCement poseía con el banco Itaú.
Es decir, adquirió el 60% de los créditos por alrededor de u$s45 millones que los dueños de Loma Negra adeudan a la entidad brasileña a través de su subsidiaria, Generación Argentina S.A., mientras que el 40% restante fue cedido a tenedores de títulos de deuda emitidos en el exterior (bonds) por el grupo también brasileño.
En ese momento, la operación fue considerada como el primer paso tomado por el dueño de Pampa Energía para ir por el control total de Loma Negra, todavía controlada por InterCement, a su vez propiedad del Grupo Mover (ex Camargo Correa).
En el caso del Itaú, era uno de los mayores tenedores de deuda del holding brasileño, por lo que su movida lo posicionó de manera interesante a la hora de negociar el reperfilamiento de ese pasivo a cambio de quedarse con las acciones mayoritarias de la cementera argentina.
A partir de esa transacción, Mindlin tuvo acceso al capital de InterCement como acreedor y por eso es que también habría participado del encuentro de este lunes 6 de octubre otorgando su voto positivo al proceso de reestructuración.
Con la aprobación judicial ya concretada, ahora Mindlin se consolida como el mayor accionista de InterCement con la sociedad Latcem que lidera junto con Redwood Capital Management y fondos administrados por Moneda–Patria Investments, pasarán a convertirse en los principales accionistas de la compañía brasileña.