OPORTUNIDAD DE INVERSIÓN

Cuánto hay que invertir en una franquicia de cerveza artesanal Hormiga Negra y cuál es la facturación mensual

Tras el boom de la cerveza artesanal, la marca apuesta a franquicias con socios involucrados, procesos claros y números pensados a largo plazo
Por Laura Andahazi Kasnya
NEGOCIOS - 26 de Enero, 2026

Desde hace más de una década, Hormiga Negra viene construyendo su camino dentro del universo de la cerveza artesanal, combinando identidad de marca, crecimiento sostenido y una mirada empresarial que supo adaptarse a los vaivenes del consumo. Nació como un hobby entre amigos y logró convertirse en una de las marcas más consolidadas del circuito cervecero del AMBA, con una estructura profesional, una identidad clara y un sistema de franquicias pensado para inversores que buscan previsibilidad en un mercado cada vez más selectivo.

Hormiga Negra empezó a tomar forma en 2012, cuando siete amigos de toda la vida —Sebastián Amado, Sebastián Dobry, José Fernández, Juan Harispe, Guillermo Page Poma, Eduardo Page Poma y Agustín Lainati— comenzaron a elaborar cerveza artesanal para consumo personal y sin un objetivo comercial. Cada fin de semana, con una receta básica y una olla sopera, lograban sus primeros litros.

En 2014 alquilaron un garage y montaron allí su primer taller, con el que alcanzaron una producción cercana a los 50 litros. "La realidad es que nacimos de una clausura", dice entre risas Sebastián Dobry, socio fundador y actual gerente comercial de Grupo Hormiga. En ese espacio organizaron eventos cerrados para amigos y conocidos con la idea de cubrir gastos, hasta que una inspección municipal los obligó a frenar. "Ahí embotellamos nuestras primeras botellitas y salimos a ferias a ver si alguien nos las compraba. Esa es la realidad del nacimiento de Hormiga Negra", explica, y agrega: "Somos amigos de la primaria, del secundario, de la facultad y del barrio; tuvo sus contras, pero fueron muchos más los pros".

Ninguno de los socios provenía del sector alimenticio. Sin embargo, a fuerza de capacitación y prueba y error, el proyecto fue ganando consistencia hasta alcanzar en 2016 su primer hito clave: la apertura del primer local en Martínez (Provincia de Buenos Aires). "La idea era darle visibilidad a la marca, no pensábamos en franquicias", recuerda Dobry. El éxito del local y la respuesta del público, sin embargo, cambiaron el rumbo. "La gente empezó a preguntarnos si podían abrir un Hormiga Negra. Ahí entendimos que había una oportunidad".

El crecimiento fue siempre orgánico, financiado con reinversión. "Todo lo que se generó en Hormiga Negra fue reinversión de lo que iba dando el negocio. Arrancamos con una ollita de 80 litros. Hoy producimos más de 130.000 litros", destaca Dobry. Actualmente, la planta está ubicada en San Martín y cuenta con capacidad instalada para acompañar la expansión, ajustando volúmenes según la estacionalidad.

Hoy la marca opera 15 locales, en su mayoría franquiciados, con presencia en Capital Federal y Gran Buenos Aires. El  local original fue mudado de Martínez a Olivos y, en algunos casos, el grupo participa como socio minoritario. La estrategia de crecimiento fue deliberadamente cauta: "Preferimos crecer tranquilos, con estructura que acompañe. No abrir locales que después no tengan respaldo".

Con el mercado de la cerveza artesanal más maduro y competitivo, Hormiga Negra ajustó su propuesta. "Hoy tenemos nueve estilos y con eso cubrimos entre el 90 y 95% de lo que busca la gente. Bajamos un poco la graduación alcohólica y más adelante seguramente lancemos una sin alcohol", anticipa. La marca se define hoy como "un bar de experiencias", donde la cerveza convive con gastronomía, música y ambientación, siempre bajo una misma identidad.

Hormiga Negra pasó de hobby entre amigos a una red de franquicias cerveceras con estructura rentable

El canon de ingreso de Hormiga Negra es de u$s20.000

El sistema de franquicias de Hormiga Negra se apoya en una estructura independiente, pensada exclusivamente para acompañar al franquiciado. "Armamos una empresa que se dedica solo a franquicias, con gente de capacitación, marketing, operaciones y auditorías", explica Dobry. 

Para la marca, el franquiciado no es un cliente, sino un socio. "No cualquiera que tenga la plata puede tener una franquicia. Vamos a tener una relación mínima de cinco años y todo lo que haga esa persona suma o resta para la marca", señala. El modelo prioriza el incentivo antes que la penalización. "No castigamos: premiamos. Por ejemplo, regalamos mercadería si las cosas se hacen bien".

La inversión se calcula por metro cuadrado, dada la diversidad de formatos y ubicaciones. "Estamos entre u$s1.000 y u$s1.500 por metro cuadrado, según el estado del local y la obra necesaria", detalla Dobry. A eso se suma un canon de ingreso de 20.000 dólares

Los locales suelen rondar los 200 m², aunque existen excepciones exitosas en formatos más pequeños, dependiendo de la zona. De cara a la expansión al interior del país, la compañía evalúa espacios de menor superficie. "Todo es evaluable según ubicación y contexto", aclara.

El recupero estimado de la inversión es de 3 años con una rentabilidad promedio del 18%

En términos de números, la marca maneja métricas claras. El recupero de la inversión se estima en torno a los tres años. Un local bien operado puede facturar alrededor de $90.000.000 mensuales, con una rentabilidad promedio del 18%. "Trabajamos todo para que el negocio sea rentable para el franquiciado", resume Dobry.

El perfil buscado combina compromiso operativo y visión de largo plazo. "Preferimos que el franquiciado esté involucrado en la operación", dice, aunque el sistema también contempla inversores pasivos. En ese esquema, se pueden adquirir "puntos" de participación en un local, percibiendo un porcentaje de la rentabilidad. "Es como tener un plazo fijo, pero mejor: si el local crece, tu participación vale más y la podés vender a precio de mercado", explica.

La capacitación es continua y abarca desde la operación diaria hasta la gestión de personal. Además, Hormiga Negra cuenta con un centro propio de producción gastronómica en Florida Oeste, desde donde se elaboran productos estandarizados que garantizan calidad y control de costos. "No es solo una cervecería, es una experiencia completa", insiste Dobry.

Con la estructura consolidada en el AMBA, el foco ahora está puesto en nuevas plazas del interior. "Ya tenemos la cantidad de locales que consideramos suficiente en Capital y Gran Buenos Aires. Ahora creemos que es momento de expandirnos", anticipa. El plan para este 2026 es abrir al menos dos o tres cervecerías más y ya están con conversaciones para llegar a la Patagonia y otras zonas que el empresario prefiere no develar.

La planta de San Martín produce hasta 130000 litros y ajusta volumen según estacionalidad

El desarrollo de formatos flexibles, la posibilidad de sumar inversores pasivos y la salida progresiva al interior del país refuerzan un modelo de franquicias de Hormiga Negra que apuesta a la sustentabilidad más que a la velocidad, con una propuesta donde la cerveza artesanal sigue siendo el eje de la experiencia.

"Siempre decimos que el franquiciado es un socio y que el negocio tiene que ser rentable para él", sintetiza Sebastián Dobry, y concluye: "Si logramos que todos ganen y que la experiencia sea consistente en cada local, la marca se fortalece sola".

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