Una de las mayores generadoras de energía sale a buscar fondos de inversores internacionales
El año 2026 se perfila como el período de consolidación definitiva para el Grupo MSU, que lidera Manuel Santos Uribelarrea y que opera varias compañías como es el caso de MSU Energy. Se trata de uno de los principales actores del sector energético, que opera centrales térmicas de ciclo combinado en General Rojo, Barker y Villa María, consideradas entre las más eficientes del parque de generación local, con una capacidad instalada total de 750 MW.
Tras una serie de movimientos estratégicos realizados entre 2024 y 2025, la compañía ha logrado una transformación profunda al pasar de ser un jugador fuerte en el agro y la energía térmica a convertirse en un gigante de la energía renovable y el valor agregado agroindustrial. El hito más significativo para el inicio de este año es la gestión operativa plena del complejo hidroeléctrico El Chocón – Arroyito, luego de haber ganado la concesión a finales de 2025.
MSU ha integrado esta operación a su portfolio, lo que ha generado un aumento de escala con una capacidad instalada total (sumando térmica, solar, baterías e hídrica) que ronda ahora los 3.469 MW.
También logró una mejora crediticia a partir de que agencias como FIX (afiliada de Fitch Ratings) elevaron la calificación de MSU a finales de enero pasado (a A+ o AA- según la unidad), citando la estabilidad de flujo de caja que aporta la energía hídrica.
Diversificación energética
Como parte de ese proceso, el grupo inició su expansión en energías alternativas como la solar y en las "Baterías" (BESS), con el objetivo de superar el 1 GW (1.000 MW) de capacidad solar instalada en el corto plazo. En este sentido, para este 2026, los planes específicos incluyen la consolidación de los parques solares en el Chaco (Pampa del Infierno, Villa Ángela) y Formosa (Ingeniero Juárez, Las Lomitas).
También logró nuevas conexiones a partir de que el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE), le autorizó el acceso a la capacidad de transporte para los parques Laguna Yema I y II en Formosa.
En el segmento del almacenamiento (BESS), la empresa avanza en la construcción de plantas de almacenamiento con baterías (adjudicadas en la licitación AlmaGBA) por un total de 150 MW, una tecnología clave para estabilizar la red eléctrica nacional durante los picos de demanda. Además presentó un megaproyecto solar bajo el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), de 330 MW en Catamarca, cuya construcción se apoya en financiamiento internacional estructurado durante 2025.
En la división agrícola, el 2026 comienza con una posición de liquidez robusta gracias a una cosecha de trigo récord al cierre de 2025.
Uno de los planes centrales es la puesta en marcha o expansión de su planta de procesamiento de maní en Santa Fe, con una inversión reciente de u$s20 millones con la mira puesta en posicionar a la región como un polo exportador de maní de alta calidad, compitiendo con el eje cordobés.
Estructura de deuda liviana
Este plan comercial se acompaña con una estrategia financiera y de reestructuración de su deuda, tras haber precancelado su bono internacional de u$s600 millones a finales de 2024. Para este año, la empresa enfrenta una estructura de deuda más liviana y pesificada en tramos estratégicos y prevé lanzar una nueva serie de Obligaciones Negociables (ON), para financiar capital de trabajo y la terminación de parques solares.
La emisión será anunciada oficialmente este miércoles 4 de febrero en el mercado local, destinada a optimizar su estructura financiera mediante la precancelación de deuda bancaria.
La operación no implica un aumento del nivel de endeudamiento ni una extensión de los plazos vigentes, y tiene como objetivo mejorar la estructura de capital, apalancándose en su desempeño operativo y financiero.
El capital de la emisión será amortizado en dos cuotas iguales con vencimiento en julio y octubre de 2027 y el programa fue aprobado el 2 de febrero pasado durante una reunión de directorio.
Aprovechar el mercado
En ese encuentro, el propio Manuel Santos Uribelarrea, presidente del grupo, hizo mención a las necesidades financieras de la sociedad y a las condiciones de mercado actuales.
Sostuvo que el grupo viene considerando la emisión de valores negociables, en la forma de ONs simples no convertibles en acciones bajo el programa global de u$s900 millones.
En ese contexto, el ejecutivo puso a consideración de los miembros del directorio el lanzamiento de una nueva serie por u$s55 millones ampliable por hasta el monto máximo disponible, es decir u$s486 millones, en conjunto entre las clases a ser emitidas.
Las ON serán la Clase XIII bajo el programa, y/o aquellas otras clases o series que se determinen oportunamente y podrán ser denominadas e integradas en dólares, pesos o cualquier otra moneda.
La fecha de emisión será este miércoles 4 de febrero, el capital será amortizado en dos cuotas iguales con vencimientos en julio y octubre de 2027, es decir con un promedio de vida de 18 meses.
Mejora crediticia
El objetivo de la emisión es precancelar de manera parcial un préstamo sindicado que MSU posee con un grupo de bancos, lo cual no incrementa su endeudamiento, sino que busca mejorar el costo de su estructura de capital.
Además, las ON Clase XIII devengarán intereses a una tasa fija nominal anual, truncada a dos decimales, que se determinará en base al mecanismo de subasta o licitación pública y que será informada mediante el Aviso de Resultados.
En ese marco, la calificadora FIX SCR elevó recientemente la calificación crediticia de MSU Energy a AA-(arg), con perspectiva estable, en reconocimiento a la solidez de su negocio consolidado, la estabilidad y previsibilidad de sus flujos de fondos y una estructura financiera robusta.
Esta emisión se puede enmarcar dentro del proceso de reestructuración de MSU Energy a partir del cual logró surfear la volatilidad macroeconómica y el estrés financiero sin recurrir al "default" tradicional.
Factores de presión
A principios de la década de 2020, MSU Energy enfrentaba un "muro de vencimientos" derivados de fuertes inversiones realizadas para transformar sus centrales de ciclo abierto a ciclo combinado (haciéndolas mucho más eficientes), lo que requirió un alto nivel de apalancamiento en dólares.
En ese momento, los principales factores de presión fueron el vencimiento de bonos internacionales por u$s600 millones; las restricciones cambiarias en Argentina que dificultaban el acceso al dólar oficial y las altas tasas de interés globales que encarecían el refinanciamiento.
La pieza central de la reestructuración fue una oferta de canje lanzada en mayo de 2024 para convencer a los tenedores de bonos con vencimiento en 2025 de que aceptaran nuevos títulos con un plazo más largo.
La empresa logró una adhesión cercana al 90% y emitió las Notas Senior Garantizadas con vencimiento en 2029, bonos que están respaldados por los flujos de fondos de sus tres centrales principales (General Rojo, Barker y Villa María), lo que brindó seguridad a los inversores.
A diferencia de otras reestructuraciones por quiebra, MSU no tenía un problema de negocio, sino de calendario de pagos.
De hecho, su operación es considerada "estratégica" por varias razones como los contratos PPA (Power Purchase Agreements), que le permite tener la mayoría de sus ingresos dolarizados y bajo convenios a largo plazo con CAMMESA.
Además, la finalización de los ciclos combinados le permite generar más energía con el mismo combustible, lo que garantiza mejores márgenes de EBITDA, a lo cual le suma haber pasado de una fase de inversión intensiva (Capex) a una de generación de caja pura.
La exitosa reestructuración fue leída por el mercado como una señal de madurez y las calificadoras de riesgo (como Moody’s o Fix) han mantenido o mejorado sus perspectivas tras el canje.