ESTRATEGIA

Interés de EE.UU. en Ushuaia: qué ocurre con la base naval integrada, visita de legisladores y geopolítica

Vía personal civil y militar, la nación que gobierna Donald Trump viene efectuando visitas constantes a Tierra del Fuego. Controversia por el puerto
Por Patricio Eleisegui
NEGOCIOS - 03 de Febrero, 2026

A menos de un año de ocurrida la controversia en torno al pedido de la jefatura del Comando Sur de los Estados Unidos para la eventual instalación de una base de submarinos en Tierra del Fuego, la polémica vuelve a desplegarse sobre Ushuaia. Sucede que, a escasos días de que el Gobierno nacional estableciera la intervención del puerto en esa ciudad, en una medida que la gobernación fueguina interpreta como un signo del alineamiento de La Libertad Avanza (LLA) con los intereses geopolíticos norteamericanos, una delegación de congresistas del país del norte visitó Tierra del Fuego para una reunión en la que se trató la posibilidad de dar permisos para la extracción de minerales "críticos" en la zona. A la par, Estados Unidos sigue de cerca el proyecto de desarrollo de la Base Naval Integrada de Ushuaia (BNIU), una iniciativa de la que la nación que gobierna Donald Trump busca tomar parte más allá de que se promociona como un emprendimiento orientado a reforzar la presencia argentina en la Antártida.

Respecto de la visita de legisladores estadounidenses a Tierra del Fuego, un comunicado oficial de la embajada norteamericana en la Argentina señala que la misión fue llevada a cabo por "una delegación bipartidaria de miembros del Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes de EE.UU.".

Se indicó que la actividad incluyó "reuniones con funcionarios gubernamentales y actores clave para abordar la degradación de entornos naturales, la tramitación de permisos para la gestión de minas y residuos, el procesamiento de minerales críticos, la investigación en salud pública y la seguridad médica".

Congresistas estadounidenses visitaron Tierra del Fuego

El arribo de los congresistas norteamericanos ocurrió apenas 6 días después de que el Gobierno nacional interviniera el puerto de Ushuaia. Esto, a partir de una resolución de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN) donde, entre otros aspectos, se señaló la presunta existencia de fallas estructurales y de seguridad en la terminal, falta de inversiones básicas y hasta un eventual desvío de fondos.

En Tierra del Fuego, la medida rápidamente fue observada como otro gesto de la LLA alineado con los intereses de los Estados Unidos, que a mediados del año pasado transmitió su intención de establecer un atracadero para los sumergibles estadounidenses precisamente en la capital de esa provincia.

El pedido fue efectuado por el almirante Alvin Holsey, al frente de la jefatura del Comando Sur de los Estados Unidos.

A través de su espacio en la red social X, Gustavo Melella, actual gobernador de Tierra del Fuego, señaló que "los fueguinos tenemos que saber qué hay detrás de la intervención del puerto".

"La falta de claridad en los argumentos y el hermetismo del Gobierno nacional ante el aterrizaje de un avión oficial norteamericano, sin aviso ni explicación, lo único que generan son más sospechas", escribió.

Melella también compartió un audio afirmando que la intervención tendría que ver con una "cuestión geopolítica, porque la Argentina se ha alineado muy fuertemente con Estados Unidos. Y ha dado pasos de entrega de soberanía".

"Tierra del Fuego tiene un valor estratégico que valora todo el mundo menos los argentinos. Siempre reconozco que la presencia británica no es una cuestión de soberanía o cariño por la tierra: es por una cuestión geopolítica. Es el Atlántico Sur, los recursos naturales, la puerta de acceso a la Antártida", dijo.

Para luego añadir: "Es la próxima gran discusión mundial que se viene. Es posible y real que Estados Unidos tenga una mirada geopolítica sobre el Atlántico Sur. Como no encuentro una explicación razonable, legal, en la intervención del puerto, se abre un abanico de sospechas muy grande".

Qué ocurre con la base integrada de Ushuaia

El interés de la potencia norteamericana por hacer pie de forma concreta en el Atlántico Sur obliga a poner la mirada sobre el proyecto correspondiente a la Base Naval Integrada de Ushuaia (BNIU).

La iniciativa en cuestión comenzó a desarrollar en una etapa previa al gobierno de Javier Milei y con la perspectiva de incrementar la presencia argentina en la Antártida y mejorar la capacidad de logística en ese extremo del país.

Ya con LLA en el poder, Estados Unidos mostró interés por participar de la construcción de la base, en un movimiento que portales especializados como Zona Militar interpretan como un intento por "marcarle la cancha" a China, que cuenta con instalaciones satelitales de gran potencia en la provincia de Chubut.

"Las visitas posteriores del almirante Alvin Holsey, sucesor de Richardson al frente del Comando Sur, y el arribo de aeronaves militares C-40 Clipper a Ushuaia a principios del 2026 reforzaron esta percepción. Aunque oficialmente vinculadas a delegaciones diplomáticas y legislativas, estas visitas incluyeron recorridas por instalaciones navales estratégicas y coincidieron con puntos sensibles del territorio nacional", expuso esa plataforma.

Al margen de este interés, lo cierto es que el avance de la BNIU en términos de construcción es mínimo: en estos años, apenas si logró concluirse un movimiento de suelos y el desarrollo de una plataforma sobre la que se instalará el galpón de un futuro taller naval. Tan solo esa iniciativa demandó un desembolso del orden de los 2.500 millones de pesos. Dada la decisión de LLA de mantener a raya el gasto público, todo indica que el desarrollo de la base apenas si presentará algún tipo de evolución a lo largo de este 2026.

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