Otra importante empresa agropecuaria se encuentra al borde del default y busca las alternativas para sobrevivir
El caso de la marca Italar se puede considerar como parte de una historia de dos épocas: el fin de un gigante textil histórico en el Gran Buenos Aires y la reciente crisis de su sucesora agropecuaria en el Chaco.
Más allá de estos dos sectores, el nombre Italar resuena con fuerza en la historia industrial argentina, aunque su trayectoria reciente ha estado marcada por la asfixia financiera, la cesación de pagos y procesos judiciales que buscan evitar la quiebra definitiva.
Fundada en 1934 con capitales italianos, Italar SA fue una de las textiles más grandes del país, con una planta ubicada en la localidad bonaerense de Villa Tesei (Hurlingham) y que llegó a emplear a más de 2.000 trabajadores.
Tras décadas de liderazgo en la fabricación de sábanas y mantelería, la apertura de las importaciones y las crisis de los años 90 hirieron de muerte a la planta original.
En 1993, la histórica fábrica fue demolida para dar lugar a un centro comercial (Carrefour), simbolizando el fin de una era para la industria nacional de gran escala.
La "nueva" Italar S.R.L, es una empresa agroindustrial con base en Charata, Chaco, que ha evolucionado desde la prestación de servicios básicos hasta convertirse en un actor clave en la cadena del algodón y cultivos extensivos.
Su actividad principal es la producción agrícola, con más de 11.000 hectáreas (propias y arrendadas) dedicadas principalmente al algodón, soja, maíz y girasol.
Pasó de gestionar 800 hectáreas en sus inicios a más de 11.000 hectáreas (entre propias y arrendadas), y es pionera en la transformación del algodón bajo estándares ARA (Algodón Responsable Argentino), además de poseer una alianza con Tecnosustrato para la distribución de geles de bioregeneración de suelos.
También continúa siendo distribuidora oficial de soluciones como el film EzeWrap para el embalaje de algodón, buscando mantener su relevancia mediante la venta de insumos tecnológicos.
Panorama crítico
La firma es además referente en la comercialización de films de polietileno de alta tecnología, rollos esenciales para las cosechadoras modernas (como las John Deere serie CP/CS), permitiendo proteger el algodón en el campo y facilitar su logística.
Pero desde hace por lo menos dos años, la compañía se viene enfrentando a un panorama crítico y en la actualidad atraviesa un periodo de reestructuración financiera.
Su situación actual es de alta complejidad tras décadas de expansión sostenida y a pesar de haber sido un referente en innovación tecnológica y producción de algodón.
Según los registros del Banco Central (BCRA) y el Mercado Argentino de Valores, la empresa acumuló una deuda bancaria superior a los $15.000 millones y registra más de 20 cheques rechazados por montos millonarios.
A finales del 2025, Italar S.R.L. se presentó en concurso preventivo de acreedores bajo el Expediente 1238/2025, que tramita en la justicia comercial de Charata.
Combinación de factores
La causa de este proceso se debe a los efectos que en sus negocios fueron afectados por tres años consecutivos de sequías severas y calor extremo que terminaron por perjudicar los los rindes.
Del mismo modo, fue perjudicada por una plaga de la "chicharrita" en el maíz, lo que generó una fuerte deuda bancaria y cheques rechazados.
Se estima que actualmente la compañía acumula una deuda de $30,000 millones, pero los directivos de la empresa han manifestado su intención de continuar sembrando y cumplir con sus obligaciones mediante la refinanciación de sus pasivos.
Un ejemplo es la imposibilidad de pagar la cuota número 9 de las Obligaciones Negociables (ON) C Clase A y B y una acumulación masiva de cheques rechazados de terceros, debido a la fuerte suba del costo financiero (con tasas superiores al 100% anual), que hizo imposible la refinanciación de este pasivo.
Al verse imposibilitada de cumplir con sus compromisos, Italar solicitó la apertura de su concurso preventivo, sumándose a una lista de más de 20 empresas del sector agroindustrial en situaciones similares.
Proceso concursal
De hecho, este viernes 6 de febrero, la compañía envió un comunicado a la Comisión Nacional de Valores (CNV) a modo de "Hecho Relevante" y con la firma de Lorena Marisel Giraudo, como abogada apoderada de la sociedad.
"Quiero darles a conocer que la empresa a la cual represento se ha concursado, dándose inicio a los autos caratulados: "ITALAR S.R.L. S/ CONCURSO PREVENTIVO", Expte.1238- Año 2025, que se tramita por ante el Juzgado Civil Comercial y Laboral N°1 de la Ciudad de Charata-Chaco, sito en Monseñor de Carlo 645, 4º piso, de Charata - Chaco, a cargo del Dr. Claudio Livio Hugo Longhi", detalla la nota.
Si bien la misiva no detalla las características de este proceso concursal, en el mercado se recuerda que la crisis de Italar no es un caso aislado sino que se inserta en un contexto donde otras grandes del sector, como Algodonera Avellaneda; Vicentin; Surcos o Los Grobo, entre otras, que también han recurrido a la justicia.
Los expertos entienden que para Italar, el camino hacia la supervivencia depende de dos variables críticas:
- La homologación del acuerdo: Lograr que la mayoría de los acreedores (como el Nuevo Banco del Chaco y Banco Nación), acepte una quita o espera en los pagos.
- La reactivación productiva: La empresa ha manifestado que su única salida es "seguir sembrando", pero para ello requiere de un flujo de caja que hoy está bajo control judicial.
- Una mejor campaña agrícola: Precisa que este 2026 rompa con la racha climática negativa.
Estrategia para sobrevivir
Sin embargo, hasta la fecha, la situación de Italar sigue siendo "delicada" ya que mientras los acreedores buscan cobrar sus créditos, la sindicatura debe evaluar si los activos actuales alcanzan para garantizar la continuidad operativa sin caer en la quiebra técnica.
La estrategia de la gerencia, liderada por Daniel Kempe, se centra en la refinanciación y la continuidad operativa.
La postura oficial de la empresa ha sido de resiliencia, bajo la premisa de que "solo sembrando" podrán salir a flote. Sin embargo, su recuperación depende directamente de: