CASO DE ÉXITO

Los reyes de la tortilla: 6 amigos vieron el negocio en España, lo replicaron acá y facturan $140 millones al mes

Seis amigos vieron en España lo que faltaba en Argentina: tortillas listas para comer. Hoy tienen una planta industrial y venden 35.000 por mes
Por Laura Andahazi Kasnya
NEGOCIOS - 16 de Febrero, 2026

Aunque muchos saben hacerlas y es un clásico de las mesas familiares, Ueno encontró un espacio vacío en las góndolas argentinas: tortillas de papa listas para comer. El emprendimiento, fundado por seis amigos tras un viaje a España, pasó de cocinar 50 unidades en una noche a montar una planta industrial y vender hasta 35.000 tortillas por mes.

La idea nació en 2022, cuando el grupo descubrió que en los supermercados europeos las tortillas listas eran un producto tan habitual como para un argentino comer una empanada al paso. Sin embargo, lo que más les llamó la atención fue el potencial de consumo. "Es el producto estrella de la categoría ‘fresco listo para comer’. Cada supermercado tiene una tortilla con su marca y es el producto más vendido.", explica Ignacio Santa Cruz, cofundador y gerente general de Ueno. "Ahí apareció la pregunta que después se transformó en negocio: ¿Cómo puede ser que no exista este producto de consumo en supermercado?", agrega.

Esa idea quedó flotando. Pasó el tiempo. Y como suele pasar, el "algún día" se transformó en "¿por qué no ahora?". Los socios fundadores de Ueno son Santa Cruz, Ignacio Belderrain, Ariel Morena, Carlos Guido Gaziglia, y Matías García Laplaza.  Ninguno venía del mundo gastronómico. O casi. "De los cinco, son todos patadura menos yo. Aunque más de oficio siempre me gustó cocinar", dice Santa Cruz. Aunque se daba maña en la cocina, cuando el proyecto empezó a ponerse serio, empezó a estudiar gastronomía. Cursó un año y medio hasta que el crecimiento del negocio lo obligó a dejar.

Desde el inicio, el equipo entendió que el desafío no era solo "hacer una tortilla", porque tortilla sabe hacer cualquiera. El desafío era hacer esa tortilla, la que se come en España, con papa en láminas, fritura a baja temperatura, textura cremosa y ese efecto casi emulsionado que no se parece a la versión típica de rotisería.

Las primeras pruebas las hicieron en la casa de Santa Cruz y luego en una cocina prestada de un caterign en horario nocturno. La primera tanda fueron 50 tortillas que lograron hacer en 12 horas. Se las vendieron a amigos y conocidos y fue un éxito: "la recompra fue altísima".

Con ese resultado y una inversión inicial cercana a los u$s5.000, alquilaron su propia cocina en un club, adquirieron el equipamiento básico y las bolsas para envasado al vacío. Así Ueno logró sostener una producción de hasta 120 tortillas por día. Después, con ayuda de un catering, duplicaron la producción. Sin embargo, pronto entendieron que con procesos artesanales, el negocio no iba a escalar.

El salto de u$s 250.000, el récord de 35.000 tortillas y la carrera por escalar

El problema era que por falta de tecnología nadie podía fabricar ese tipo de tortilla en escala. "Son máquinas españolas muy específicas que acá no hay e importarlas era imposible, al menos para nosotros", explica.

Las primeras 50 tortillas las hicieron en 12 horas en una cocina prestada y las vendieron a amigos

Mientras craneaban cómo crecer, por un proveedor, apareció la oportunidad que necesitaban. Encontraron a un emprendedor que había intentado fabricar las tortillas y había traído las máquinas desde España. Aquel emprendimiento no había prosperado y los equipos acumulaban polvo en un depósito.

Con una inversión total fue de u$s250.000 y financiamiento Ueno compró las máquinas e instalaron su propia fábrica en Villa Lynch. La comenzaron a construir en enero de 2024 y la primera tortilla salió el 1° de junio de 2024. "Fueron meses de tensión financiera sin ventas. Era pagar alquiler, sueldos, obra y máquinas, mientras todavía no facturábamos", recuerda Santa Cruz.

Hoy la planta tiene 15 operarios, dos supervisores y estructura de producción, calidad y logística. La capacidad instalada es enorme para el tamaño inicial del negocio: 200.000 tortillas por mes. Y ese desbalance obligó a acelerar. "Vendíamos 2.000 por mes. Esa diferencia te obliga a salir a buscar volumen", explica.

El primer intento fue construir capilaridad con comercios chicos. En seis meses llegaron a 500 tiendas, pero el modelo era ineficiente. "Ahí entendimos que la red tan atomizada te mata en logística, en cobranzas, en reposición. Y además el consumidor todavía no estaba preparado", señala Santa Cruz. "Ahí casi chocamos la Ferrari".

La planta está en Villa Lynch y tiene capacidad para producir 200.000 tortillas mensuales

Entonces la estrategia cambió apuntando a supermercados y distribuidores. Pasaron las estrictas auditorias de Carrefour, DIA y La Anónima, y el volumen llegó. Hoy Ueno vende 25.000 tortillas por mes y alcanzó un récord de 35.000 en diciembre. En facturación, ese mes fue el mejor: $140 millones.

Las tortillas Ueno, todas con cebolla, pesan 470 gramos y están pensadas para compartir entre dos. Los precios varían según el canal: en góndola se consiguen desde  $6.500 hasta $11.000, aunque el punto más común es $8.000. Proximamente lanzarán una versión con chorizo colorado y, más adelante otras de verdura y sin cebolla.

Ueno trabaja con 10 distribuidores en distintas provincias, más representantes comerciales. Mantiene una red directa reducida como canal de aprendizaje. Y encontró estabilidad en el canal gastronómico: "Ahí la gran diferencia es la previsibilidad. Un supermercado te pide 3 pallets, después te pide medio y al mes siguiente te pide 7. En cambio, estas empresas hacen 15.000 viandas por día y podés planificar producción", explica. Hoy Ueno opera con tres gigantes del rubro: Tronchetto, Aramark y Grupo L.

La expansión también incluye marca blanca y alianzas. Las hacen para Carrefour, próximamente y, en el corto plazo, Ueno espera la auditoría  de Paladini. "Ya nos dieron el visto bueno para avanzar con la tortilla marca Paladini. Y un pedido inicial de ellos son 20.000 tortillas", revela Santa Cruz.

El reto no era hacer una tortilla cualquiera, sino lograr la textura cremosa y emulsionada española

En paralelo, el negocio se prepara para exportar a mitad de año a Paraguay y Uruguay con las tortillas congeladas, que extiende la vida útil de, producto a 6 meses.

Para sostener el salto, Ueno está en ronda de inversión: busca u$s500.000 para ampliar capacidad, acompañar proyectos grandes y sumar infraestructura logística. La ambición, aseguran, va más allá de vender un producto: quieren convertirse en el proveedor regional de una categoría que en Europa ya es masiva.

Con esa hoja de ruta, el emprendimiento busca que Ueno deje de ser una rareza y convierta las tortillas de papa listas para comer en un nuevo consumo cotidiano en Argentina.

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