NARRATIVAS

Llegó sin nada, vendió impermeables y creó un imperio: la historia del creador de FATE

De vendedor ambulante a gigante industrial: la historia de la familia Madanes, creadora de FATE y Aluar, y el cierre que marca el fin de una era
Por iProfesional
NEGOCIOS - 19 de Febrero, 2026

Leiser Madanes llegó al país en 1912 desde Kock, en la actual Polonia. Como tantos inmigrantes de comienzos del siglo XX, desembarcó en la Argentina con la ilusión de prosperar. Sus primeros años los pasó recorriendo calles como comerciante itinerante hasta que, en la década del 20, encontró el material que definiría su destino empresario: el caucho.

Empezó confeccionando impermeables de hule, conocidos entonces como "capotines". El negocio fue creciendo y derivó en la producción de telas engomadas y otros artículos derivados. En 1932 dio un paso decisivo al adquirir un terreno en el barrio de Once, entre Callao y Corrientes, donde inauguró "Casa Madanes", un local que se convirtió en referencia para la colectividad judía de la zona.

El salto industrial en tiempos de guerra

El estallido de la Segunda Guerra Mundial transformó al caucho en insumo estratégico. En una entrevista con el podcast La Fábrica, Javier Madanes Quintanilla recordó aquellos años:

"La historia tiene un denominador común con muchas familias que hoy todavía han quedado en la actividad productiva, ¿no? Mi abuelo vino a comienzos del siglo XX de Polonia. Inicialmente era un vendedor ambulante y después de mucho recorrer logró instalar un comercio en el Once, en la avenida Corrientes. Y se dedicó a la comercialización de, en ese momento se llamaban capotines, que hoy sería un impermeable pero no de tela sino de hule. En el inicio de la Segunda Guerra, el hule pasó a ser un material estratégico que solamente se podía conseguir con un permiso especial de Naciones Unidas. Y aun así era bastante difícil encontrarlo... Con lo cual, bueno, se hizo toda una logística que en ese momento básicamente pasaba por tratar de que en algún lugar de la costa se dejara hule... (ríe)".

Y continúo: "¿Por qué era estratégico? Porque el neumático y otro tipo de productos que se usaban como material de guerra. En definitiva, consiguieron poder traer hule y empezaron a hacer un proceso industrial para fabricar la tela engomada. Y rápidamente empezaron a buscar alguna diversificación en función de las materias primas que tenían que procesar. Lo que más se ajustaba, lo que era más afín, era el neumático. No tenían mucha idea de qué era un neumático tampoco, estamos hablando ya del 40, 42... Había 76 talleres de neumáticos en Argentina en esos años, que obviamente hacían un producto de muy mala calidad".

También contó que "el gran cambio se produce al finalizar la Segunda Guerra, como también en otros sectores de la actividad industrial, por una simple razón: porque Estados Unidos se vio obligado a modernizar todo el aparato productivo y se brindan muchas facilidades en Estados Unidos para el cambio, o mejor dicho el upgrade, de plantas industriales. Y se empieza a presentar la posibilidad de conseguir equipamiento para hacer un proceso industrial un poco más respetable en Argentina. Bueno, aprovechan esa situación, negocian con algunas empresas en Estados Unidos... En ese entonces la planta tenía menos de 3000 metros cuadrados y en total habría unas 60, 70 personas. Era algo pequeño y con productos, digamos, todavía bastante primarios".

En 1940 nació FATE —Fábrica Argentina de Telas Engomadas—, inicialmente dedicada a productos impermeables. Poco después, comenzó la fabricación de neumáticos y cámaras. El crecimiento fue vertiginoso: en 1960 se inició la construcción de una planta de gran escala en San Fernando, equipada con tecnología de punta.

Innovación, política y expansión

La compañía selló acuerdos técnicos con firmas estadounidenses y en 1969 produjo el primer neumático radial hecho en el país. Para entonces, empleaba a cientos de trabajadores y alcanzaba cifras récord de producción.

En paralelo, buscó diversificarse. Incursionó en electrónica bajo la marca Cifra, con calculadoras y microprocesadores, aunque el proyecto se desactivó tras cambios en la política industrial. Pero el mayor desafío llegó con el desembarco en la industria del aluminio:

"Mi padre y un tío mío estaban también metidos en la empresa. Aprovechando un periodo de promociones industriales, FATE se presenta a un concurso internacional que se hizo para la instalación de una planta de aluminio... Bueno, se hizo. Curiosamente se hizo, con muchos problemas, pero se hizo. Tardó unos 6, 7 años todo el proceso, desde empezar con la construcción de la planta, la represa...".

De ese proyecto surgió Aluar, que se convirtió en la principal productora de aluminio primario del país.

La interna que dividió a los Madanes y cambió el destino del grupo

Las diferencias internas marcaron el rumbo del grupo. La incorporación del empresario y dirigente José Ber Gelbard generó tensiones irreconciliables entre los hermanos Madanes. "Eso generó entre ellos un abismo de diferencias", recordó Javier. Décadas después, ya en los 90, la empresa atravesó una crisis profunda. Javier explicó:

"Mi padre fue presidente de la compañía hasta fines de los 60. Luego la compañía la dirigió hasta fines de los 80 un tío mío, después hubo un breve interinato de un primo mío, y en el año 92 todo el grupo nuestro entró en una crisis muy fuerte...".

Asumió entonces la conducción y logró reposicionar la firma, que llegó a producir más de 15 millones de neumáticos anuales y a convertirse en sponsor de Boca y River en simultáneo, entre 1985 y 1989.

El final de un ciclo

El miércoles 18 de febrero de 2026, FATE cerró sus puertas. Así concluyó la historia de una empresa que nació del empuje de un inmigrante fascinado por el caucho y que, durante décadas, fue símbolo de la industria nacional.

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