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Crisis en Bioceres: la pelea por el control de la empresa que puede redefinir el futuro del gigante del agro

La asamblea de accionistas convocada para este miércoles se puede convertir en un punto de quiebre para la firma, que enfrenta una disputa por el control
Por iProfesional
NEGOCIOS - 24 de Febrero, 2026

La asamblea de accionistas convocada para el 25 de febrero se convirtió en un punto de quiebre en la crisis que atraviesa el grupo Bioceres, el conglomerado biotecnológico nacido en Rosario que hoy enfrenta una disputa de control con derivaciones financieras; judiciales; y bursátiles. Lo que formalmente aparece como un conflicto societario encierra, en realidad, una pelea por el mando de una estructura que concentra patentes; licencias; y participaciones clave en el agro.

La tensión se profundizó tras una decisión determinante: la solicitud de quiebra de Bioceres SA -la sociedad original- pocos días después de un cambio de directorio. Ese movimiento despertó sospechas internas sobre la intencionalidad del proceso y abrió un frente judicial que todavía no tiene resolución.

Crisis en Bioceres: el desembarco de Sartori y el nuevo control

El conflicto se desató luego del recambio accionario de 2025, cuando el poder interno pasó a un bloque inversor vinculado al empresario uruguayo Juan Sartori, quien consolidó influencia a través del vehículo Union Group Venture Limited. Desde entonces, la estructura corporativa quedó encabezada por Moolec Science, sociedad internacional que pasó a tomar las decisiones estratégicas del grupo.

Para los sectores fundadores, ese reposicionamiento fue el paso previo a una reconfiguración integral del conglomerado. Desde el entorno del nuevo controlante lo presentan como una reorganización necesaria frente al deterioro financiero.

Sartori, con pasado como candidato presidencial y senador en Uruguay, tiene trayectoria como inversor global en agronegocios; activos alternativos; el ecosistema cripto vinculado a Tether; y el club inglés Sunderland AFC. Su perfil financiero alimentó la lectura de que su desembarco prioriza lógica de mercado antes que visión científica.

La estructura internacional y el frente judicial

Bioceres nació en 2001 impulsada por productores y científicos con foco en biotecnología aplicada al agro. Con el tiempo armó un entramado multinivel que incluyó la creación de Bioceres Crop Solutions, la firma listada en el Nasdaq que concentra buena parte del valor tecnológico del ecosistema. Esa compañía no está en default ni en concurso, pero quedó en el centro del conflicto porque su control depende de la cadena accionaria superior.

El vínculo con Sartori se remonta a 2019, cuando una SPAC vinculada a su grupo se fusionó con activos de Bioceres y dio origen a la sociedad cotizante en Wall Street. Ese paso marcó la internacionalización del proyecto y la entrada plena de capital financiero global.

El episodio que aceleró la crisis fue el incumplimiento de pagarés bursátiles por unos u$s5,3 millones, junto con pasivos adicionales por decenas de millones. Tras la asamblea del 15 de diciembre de 2025 se removió al directorio anterior y se designó una conducción reducida; dos días después se resolvió solicitar la quiebra, presentada el 26 de diciembre ante la justicia santafesina.

El juez en lo civil y comercial Fernando Mecoli, designado durante la gestión del exgobernador Omar Perotti, debe ahora desentrañar la compleja estructura societaria y definir los próximos pasos. Exdirectivos promovieron impugnaciones y se dictaron medidas cautelares que dejaron el tablero corporativo en un limbo legal.

En la asamblea del 25 podría tratarse además una eventual "acción social de responsabilidad", mecanismo previsto en la ley societaria para reclamar daños a exadministradores si se considera que perjudicaron patrimonialmente a la empresa. De avanzar, abriría nuevos litigios y elevaría la tensión interna.

El trasfondo económico y los activos en juego

Más allá de la disputa de poder, el eje económico es determinante. Cada sector interpreta de modo distinto el origen del default: el bloque actual lo atribuye a problemas heredados; el grupo fundador sostiene que la situación se agravó tras el cambio de control.

En documentos regulatorios internacionales se explica que la pérdida de control sobre subsidiarias con patrimonio negativo puede generar ganancias contables por desconsolidación, un efecto técnico que mejora balances sin implicar ingreso de efectivo. Ese punto también forma parte de la discusión.

Dentro del ecosistema sobresale Rizobacter, compañía emblemática del negocio biológico agrícola. Desde su entorno aseguran que mantiene solidez operativa y valor tecnológico propio, aunque reconocen que el conflicto societario impacta en la percepción del mercado.

Para analistas, la clave es estructural: en un esquema corporativo multinivel, controlar la sociedad madre equivale a dominar indirectamente los activos estratégicos. Por eso la disputa excede a una firma puntual. En juego está el control efectivo de una plataforma biotecnológica que durante más de dos décadas articuló ciencia; capital; y producción agroindustrial.

El desenlace inmediato dependerá de lo que ocurra en la asamblea y en los tribunales. Pero el trasfondo es más profundo: definir si el futuro del grupo quedará en manos del bloque inversor que hoy lo controla o si los accionistas históricos recuperan influencia sobre uno de los desarrollos tecnológicos más ambiciosos surgidos del agro regional.

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