RIZOBACTER

La "joya" del grupo Bioceres logra aval para extender el plazo de pago de su deuda

Propiedad de Bioceres Solution Corp, es afectada por el conflicto entre el holding y su controlada Bioceres S.A que podría derivar en una causa judicial
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 27 de Febrero, 2026

A principios de este mes de febrero, Rizobacter inició negociaciones formales para reestructurar el pago de una serie Obligaciones Negociables (ON) que había defaulteado ya que no pudo hacer frente a su cancelación

Con la medida, busca extender plazos y mejorar la liquidez en un contexto donde su grupo controlante ha visto una caída significativa en su valoración bursátil en el Nasdaq, la bolsa de Nueva York.

En la actualidad, Rizobacter es "la joya" del Grupo Bioceres Solution Corp. y se encuentra atravesando uno de sus momentos financieros más delicados debido a la crisis que sufre su holding, y en especial, su "prima" Bioceres S.A.

Si bien las relaciones entre ambas sociedades son de interdependencia estratégica, financiera y operativa, lo que afecta a la controlante tiene un impacto directo en la subsidiaria, especialmente en un contexto de mercados de capitales desafiantes.

Por eso, por un lado, sigue dictando la pauta en la "bio revolución" agrícola, pero por el otro, debe navegar un proceso de reestructuración de deuda que ha puesto en alerta a los mercados de capitales.

Doble escenario para Rizobacter Argentina

En este sentido, la situación actual de Rizobacter Argentina se caracteriza por una sólida posición operativa, aunque su escenario financiero es otro, al punto que debió completar recientemente un proceso para modificar los términos de sus ONs Serie VIII Clase B (denominadas en dólares pero pagaderas en pesos, tipo Dollar-Linked).

​Los cambios, que fueron presentados por la empresa mediante una nota enviada a la Comisión Nacional de Valores (CNV), buscan flexibilizar compromisos financieros (covenants) y adaptar los mecanismos de liquidación a las normativas vigentes del Banco Central (BCRA).

"La sociedad solicitó el consentimiento a los tenedores de las ON Serie VIII clase B, a tasa de interés fija nominal anual del 3,98%, emitidas el 10 de febrero de 2023 por un valor nominal de u$s5.071.823 y cuyo saldo de capital asciende a u$s3.803.867,25, con vencimiento el 10 de febrero de 2026, de acuerdo con los términos y condiciones establecidos", agrega la nota.

En este sentido, esa respuesta favorable por parte de los inversores refleja confianza en la gestión operativa de la empresa a pesar del contexto macroeconómico.

​El documento explica los cambios realizados a ese compromiso de pago y el consentimiento que ha obtenido de tenedores de esos títulos que representan el 76,18% del monto de capital total pendiente de pago.

La "joya" de Bioceres busca flexibilizar compromisos

A partir de esta mayoría podrá cambiar varios aspectos del programa de reestructuración que envió a sus acreedores mediante una adenda al escrito inicial; pagará en la fecha de liquidación el capital amortizado y los Intereses devengados hasta la fecha de liquidación; y reemplazará el certificado global correspondiente a las ON que se encuentra depositado en Caja de Valores S.A

Con las modificaciones, la empresa busca flexibilizar ciertos covenants (compromisos financieros) y adaptar las fechas de pago y mecanismos de liquidación ante las regulaciones vigentes del Central.

Este proceso es relevante para la salud financiara del grupo Bioceres porque Rizobacter mantiene una posición estratégica en el sector de microbiología agrícola.

El éxito en la solicitud de consentimiento es una señal positiva por dos razones.

Por un lado, porque permite a la empresa mantener un flujo de caja saludable para sus operaciones de exportación e investigación.

Por otro lado, demuestra capacidad de negociación con el mercado de capitales local, asegurando la sostenibilidad de su deuda de largo plazo.

Emisor de deuda

Además, la empresa es la unidad más consolidada del grupo y aporta los ingresos recurrentes mediante la venta de inoculantes y semillas tratadas, mientras que Bioceres se enfoca en investigación de largo plazo.

​Ante necesidades de capital de Bioceres para expansión internacional, Rizobacter suele actuar como emisor de deuda en el mercado local, utilizando su solidez operativa como garantía.

​El crecimiento de la empresa está atado a la adopción global de las tecnologías de Bioceres (como el trigo y soja HB4), ya que Rizobacter produce los packs tecnológicos necesarios para estas semillas.

Gracias a la red de distribución de Bioceres en Brasil, Estados Unidos y Europa, Rizobacter ha acelerado la exportación de sus productos biológicos.

​Es por eso que si Bioceres enfrenta presiones financieras o necesita capital para expandir sus fronteras internacionales, suele recurrir a la capacidad de endeudamiento de Rizobacter en el mercado local mediante la emisión de ONs, como la Serie VIII.

Esto se debe a que la solidez operativa de Rizobacter es la garantía que respalda al grupo frente a los acreedores al ser la encargada de producir y comercializar los packs tecnológicos que acompañan a las semillas de Bioceres.

Una demora en la adopción global de HB4 limita el crecimiento de las ventas de Rizobacter, mientras que un éxito comercial de Bioceres dispara la demanda de los productos de tratamiento de semillas que fabrica Rizobacter.

Por otro lado, Bioceres actúa como la "embajadora" global y su cotización en el Nasdaq le da a Rizobacter una visibilidad que otras empresas agroindustriales argentinas no tienen.

Batalla salvaje

Sin embargo, la empresa se vio afectada por el conflicto interno que atraviesa Bioceres S.A entre su directorio y el fondo propietario de su casa matriz que dirige el empresario

El conflicto se desató tras un recambio accionario ocurrido durante 2025, donde el poder interno se desplazó hacia un bloque inversor vinculado al empresario y político uruguayo Juan Sartori (a través del vehículo Union Group Venture Limited).

​Este grupo consolidó su influencia sobre la estructura superior del conglomerado, posicionando a la sociedad Moolec Science como la cabecera estratégica del grupo.

​La disputa ha dividido a la compañía en dos relatos opuestos.

​El bloque de control liderado por el entorno de Sartori argumenta que la empresa sufría de una "mala administración" histórica que la llevó a la insolvencia.

Tras tomar el mando, impulsaron la solicitud de quiebra de Bioceres S.A. (la sociedad local original), alegando que la situación financiera era irrecuperable con un pasivo cercano a los u$s30 millones.

En tanto, el núcleo fundador liderado por Federico Trucco, CEO de Bioceres S.A, denuncia lo que llaman una "asfixia inducida" y sostienen que el pedido de quiebra es una maniobra para "encapsular" deudas en Argentina, licuar responsabilidades y desplazar a los fundadores para quedarse con activos estratégicos (patentes y licencias) a bajo costo.

El punto de máxima tensión ocurrió en la asamblea de accionistas de finales de este mes de febrero donde el grupo de control logró aval para demandar al management de Bioceres S.A e iniciar una "acción social de responsabilidad" contra Trucco y Manuel Sobrado.

Esto permitiría reclamarles daños patrimoniales por su gestión.

​Sin embargo, los ejecutivos denunciados y los fundadores de la sociedad han obtenido medidas cautelares para frenar ciertas decisiones de la asamblea, denunciando presiones corporativas y maniobras fraudulentas para forzar la quiebra.

Riesgo de contagio

​Este escenario tiene un impacto directo en Rizobacter ya que, al ser la principal generadora de ingresos del grupo, se encuentra en una posición delicada.

Sufre ​riesgo de contagio, a pesar de que operativamente sigue siendo sólida.

Sin embargo, la crisis de su matriz la obligó a renegociar deuda por u$s42,7 millones para evitar el default, sufriendo bajas en su calificación crediticia.

Además, la pelea por quién controla las patentes de Bioceres afecta directamente el futuro de los productos que Rizobacter comercializa (como la tecnología HB4).

Es más, la calificadora FIX (afiliada de Fitch) ha ajustado la nota de la compañía a niveles de B-(arg) con perspectiva negativa.

El dato refleja cómo esa crisis generó dificultades para cumplir con vencimientos de deuda de corto plazo que se encuentran estimados en unos u$s40 millones para el primer semestre de este año.

Pese a que la compañía dispone de los fondos para hacer frente a este vencimiento, para Fix ha precipitado su decisión de entrar en un proceso de negociación "en los 30 días de cura que le ofrece el instrumento".

A pesar del ruido financiero, la capacidad operativa de Rizobacter se mantiene sólida, con ingresos que superan los niveles históricos, aunque los resultados netos se han visto afectados por la carga financiera y el contexto macroeconómico.

De hecho y fiel a su ADN, Rizobacter no ha detenido su motor de innovación y en lo que va de 2026, el enfoque ha pasado de la simple protección de cultivos a la mitigación del estrés fisiológico.

​Por ejemplo, este mes lanzó Rizospray Pro Maní, es el primer adyuvante funcional fitoprotector que fue desarrollado en el laboratorio LEAF y que no solo mejora la aplicación de químicos, sino que ayuda a la planta a procesar el costo metabólico de los fitosanitarios.

Del mismo modo, y tras la inauguración de su nueva planta de biológicos (con capacidad para 35 millones de dosis), la empresa está acelerando el registro de Risoderma en Europa y expandiendo su línea de bioestimulantes de origen natural para el almacenamiento de granos.

Liderazgo regional

​Más allá de América Latina, ostenta el 23% del mercado mundial de inoculantes de soja, pero su estrategia para 2026 apunta a diversificar el riesgo geográfico en donde ​Sudáfrica y el sudeste africano, se han convertido en mercados claves donde la empresa ya domina el 65% del segmento de inoculantes.

​En Brasil, su planta local está permitiendo a la firma no solo vender productos propios, sino ofrecer servicios de tercerización de producción (fason) para otras multinacionales, aprovechando su tecnología de punta.

En cuanto al futuro inmediato de Rizobacter dependerá de su habilidad para separar su éxito operativo de las turbulencias de su estructura societaria.

Si logra normalizar su perfil de deuda y mantener márgenes de EBITDA por encima del 20%, los analistas prevén una recuperación de su calificación crediticia hacia finales de 2026, apoyada en la creciente demanda global por una agricultura libre de químicos sintéticos.

​Por el momento, sigue siendo el referente de la agricultura sustentable, pero 2026 será recordado como el año en que la empresa tuvo que demostrar que su robustez técnica es lo suficientemente fuerte como para blindarla ante las tormentas financieras.

Pero debe enfrentar el juicio de los mercados financieros a partir de la exposición crediticia negativa que le colocó Fix SCR a Categoría B-(arg) desde BBB-(arg), manteniendo el Rating Watch (Alerta) Negativo.

Asimismo, se bajó la calificación de Emisor de Corto Plazo a B(arg) desde A3(arg), todo sustentado en el proceso de renegociación de sus ON Serie VIII Clase B frente al vencimiento del pasado 10 de febrero de u$s3,8 millones (3% del total de la deuda aproximadamente).

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