Se agrava la situación de la mayor fabricante de maquinaria agrícola de la Argentina
A mediados del año pasado y obligada por la acumulación de millonarias pérdidas, una de las principales fabricantes de maquinaria agrícola de la Argentina debió iniciar un proceso de reestructuración de su situación financiera y de sus negocios.
Se trata de Metalfor, que cerró el 2025 con ingresos estimados en u$s114 millones que representan una importante caída frente a los u$s135 millones obtenidos en 2024.
Esta reducción de aproximadamente u$s21 millones en la facturación se suma a que, a pesar de ser líderes en ventas (con un 21% de patentamientos en pulverizadoras), la empresa sufrió una crisis de liquidez por actuar como "banco" de sus clientes:
Tuvo que cubrir de urgencia cheques por unos $120 millones que fueron rechazados en la cadena de pagos, lo que generó un bache de efectivo inmediato.
Si bien no es una pérdida en el sentido contable estricto, la magnitud de su pasivo muestra la presión que enfrentó al totalizar una deuda financiera de u$s72 millones a mediados del año pasado, de la cual el 90% era de corto plazo, lo que obligó a la empresa a dedicar casi todos sus ingresos a pagar intereses y capital en lugar de cubrir gastos corrientes (como sueldos).
Falta de liquidez
Contablemente, la empresa sostiene que mantiene márgenes de beneficio positivos y que el problema es de caja (cash-flow), no de solvencia.
"No es que nos falte patrimonio, nos falta liquidez", explicó su presidente, Eduardo Borri, en varias oportunidades.
Esto significa que, más que una "pérdida" de capital, Metalfor sufrió un déficit operativo temporal derivado de tener u$s50 millones de deuda "mal calzada" (a corto plazo) y una caída del 15% en sus ingresos anuales.
En este contexto, la empresa especializada en fabricación de pulverizadoras, fertilizadoras y cosechadoras negoció un préstamo sindicado a largo plazo.
Se trata de un crédito que le otorgó la United States International Development Finance Corporation (DFC) por u$s50 millones y que la empresa instrumentó a través de la suscripción de un contrato de préstamo (Finance Agreement) a ocho años de plazo.
La entidad financiera norteamericana se creó a través de la Ley BUILD con apoyo bipartidista durante el primer mandato del presidente Donald Trump, basándose en la necesidad de una mayor inversión del sector privado en los mercados emergentes, mejorando el liderazgo económico global de Estados Unidos y contrarrestando la presencia de China en regiones estratégicas.
En Argentina, apoya proyectos que estimulan el desarrollo económico y fomentan la inversión privada estadounidense en mercados emergentes, como la expansión de empresas locales, la mejora del acceso a servicios financieros para Pymes y el financiamiento de sectores como energía renovable e infraestructura, trabajando a menudo en colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Problema de descalce
Con ese dinero, la sociedad intentó fortalecer su capacidąd financiera de mediano y largo plazo, lo cual le permitió limpiar el balance y reducir la presión de los vencimientos inmediatos que marcaron el inicio de 2025.
A pesar de la mejora en el perfil de deuda, el volumen de negocios se vio afectado por el contexto macroeconómico y la empresa sintió el impacto de la mora en la cadena de pagos de los productores.
Paradójicamente, el éxito en la reestructuración de deuda a largo plazo no evitó un estrés de liquidez operativa hacia el cierre de 2025 y comienzos de este 2026 en el cual la empresa sufre un "descalce".
Poseía activos sólidos (maquinaria y documentos a cobrar), pero no contaba con el efectivo suficiente para cubrir los gastos corrientes, lo que derivó en los conflictos salariales que estallaron recientemente.
Ocurre que la empresa, con sede en la ciudad cordobesa de Marcos Juarez, atraviesa por un fuerte conflicto con su personal que la semana pasada decidieron iniciar un paro de actividades tras denunciar haber recibido de manera incompleta el pago de la primera quincena de febrero y nada de la segunda.
Plantas paralizadas
La medida afecta a las dos plantas de Metalfor, en las cuales trabajan alrededor de 600 empleados directos y llega en momentos en los cuales se desarrollará una nueva edición de ExpoAgro, la feria del sector más grande y en la cual la empresa estará presente.
La huelga refleja un agotamiento de los operarios ante lo que denominan una "financiación de la patronal con el salario", en un contexto donde el costo de vida no da tregua.
Aunque la empresa no ha formalizado un plan de cesantías masivas, el clima es de alta incertidumbre, alimentado por rumores de posibles suspensiones prolongadas si la liquidez no fluye.
Además de los problemas financieros, desde la empresa argumentan que la complicada situación que actualmente atraviesan también se debe a la apertura de las importaciones.
La nueva normativa que facilita el ingreso de maquinaria usada importada ha obligado a Metalfor a volcar recursos a competir en ese segmento, tensionando aún más sus márgenes.
Del mismo modo, reconocen que han tenido que "repactar" con productores que no pudieron cubrir sus cheques, lo que generó un bache de liquidez insalvable en el corto plazo.
La expectativa está puesta en que la muestra funcione como termómetro de inversiones, ventas y financiamiento para un sector que necesita señales de reactivación.
Para Metalfor, esta feria es vital para generar ventas que reactiven la entrada de efectivo. Sin embargo, el conflicto gremial empaña su participación y genera dudas entre los productores sobre la continuidad del servicio posventa.
Expansión internacional
Antes de este escenario una de sus empresas accionistas, Bertotto Boglione SA, realizó un sustancial aporte de u$s10 millones para aplicar a la reducción de deuda, teniendo en cuenta que el perfil de vencimientos de la compañía, deteriorado durante el 2024, le generó un sensible ahogo financiero.
Actualmente, la actividad industrial de Metalfor es desarrollada en tres plantas industriales localizadas dos de ellas en Marcos Juárez y la restante en Noetinger, y una en el Estado de Paraná, en Brasil que, en conjunto, suman 160.000 m2 , con una superficie cubierta de unos 50.000 m2.
Además, la compañía actualmente cuenta con 23 servicaps en funcionamiento, un centro de distribución en la ciudad de Rosario de más de 5.000 m2 y fue consolidando una participación de mercado que hoy llega al 40% del total.
Metalfor también expandió su mercado fronteras afuera, exportando sus productos a casi todos los países de América del Sur, y especialmente Brasil, Uruguay, Paraguay, Perú y Bolivia, además de haber concretado ventas a varios destinos de Europa.
En el 2017, la empresa Bertotto Boglione S.A., radicada también en la ciudad de Marcos Juárez, adquirieron el paquete accionario de Metalfor y diseñaron un plan de expansión que incluyó análisis, investigaciones de mercado, inversiones tanto en activo fijo como en recursos humanos y el relanzamiento de sus cosechadoras.
La empresa ofrece a sus clientes la posibilidad de financiar sus compras como parte de su estrategia de crecimiento que además se encuentra cimentada en el fortalecimiento de su red de comercialización y de servicio posventa.
Desde el punto de vista financiero, también salió a buscar fondos frescos a los mercados de capitales con el lanzamiento de un programa de Obligaciones Negociables por un monto máximo que no podrá superar UVAs 19.000.000, que en la actualidad alcanzan a casi $27,000 millones.
El plan contempla que los títulos podrán emitirse en sucesivas series o clases, siempre que el capital en circulación no exceda el monto total del programa y que se emitan con vencimientos mínimo de siete días hábiles o más contados a partir de su fecha de emisión.
El dinero que la empresa recaude con este instrumento deberá orientarse a varios objetivos, como inversiones en activos físicos y bienes de capital; compra de fondos de comercio; integración de capital de trabajo o financiamiento del giro comercial de su negocio, entre otros.