El ocaso de un gigante: Compumundo también deja de existir en el e-commerce
El pasado 5 de marzo, la justicia comercial decretó la quiebra de Garbarino, luego de varios años de un proceso de reestructuración financiera que quedó trunco y de que no hubo interesados en comprar lo que quedaba de la cadena de electrodomésticos que alguna vez lideró el sector.
Pero ese proceso, no sólo afectó a la empresa que era propiedad de Carlos Rosales, titular de Prof Grupo Asegurador y exdirigente de San Lorenzo, quien adquirió la cadena en medio de una profunda crisis financiera que no logró revertir.
También tuvo efecto en Compumundo, la emblemática cadena especializada en informática y gadgets, que, como parte del proceso de quiebra de Garbarino, también ha cesado definitivamente sus operaciones.
Esta decisión judicial deja un vacío significativo en los centros comerciales y en la memoria de los consumidores que, durante décadas, acudieron a sus góndolas por la última laptop o el componente más buscado.
Fundada a mediados de los 90 por Daniel y Omar Garbarino, nació como la división especializada en informática y tecnología del Grupo Garbarino.
Durante décadas fue el referente indiscutido en la venta de laptops, componentes y servicio técnico en Argentina.
Se posicionó como una cadena de retail de valor agregado, donde el asesoramiento especializado y el servicio de postventa eran los pilares frente a las tiendas de electrodomésticos generales.
Efecto dominó
âEs decir, Compumundo nació como un "desprendimiento" especializado de Garbarino para ofrecer asesoramiento técnico, software y las últimas laptops y que formaba parte de un plan comercial de los dueños de ambas marcas para capturar dos perfiles de clientes diferentes bajo un mismo paraguas financiero y logístico.
Sin embargo, lo que nació como una estrategia de segmentación inteligente para dominar el mercado del consumo masivo y la tecnología, terminó convirtiéndose en un efecto dominó que arrastró a ambas marcas hacia la quiebra definitiva en marzo de este 2026.
Durante décadas, la relación fue de dependencia total, teniendo en cuenta que compartían depósitos y el músculo negociador ante proveedores internacionales.
De hecho, las famosas cuotas de Garbarino eran el motor que permitía a Compumundo vender productos de alto valor en dólares a la clase media, además de ser común ver locales de ambas marcas linderos en los principales shoppings y avenidas del país, maximizando el flujo de clientes.
En junio de 2020, en plena pandemia, el empresario Carlos Rosales (Grupo Prof) adquirió el paquete accionario de ambas firmas.
En ese momento, la deuda acumulada de las dos empresas ya era asfixiante al superar los $30.000 millones, por lo cual la estrategia del nuevo dueño fue intentar digitalizar ambas estructuras, pero la herencia de ese pasivo con proveedores, alquileres impagos y salarios atrasados erosionó la confianza del mercado.
Góndolas vacías
La caída de una marcó el destino de la otra ya que, al compartir el mismo CUIT en varias unidades de negocio y depender de la misma estructura de capital, los problemas de Garbarino —mucho más grandes en volumen de deuda— asfixiaron a Compumundo.
Cuando los proveedores dejaron de entregar mercadería a Garbarino por falta de pago, las góndolas de Compumundo también quedaron vacías.
No había procesadores, tablets ni accesorios, que se habían convertido en el corazón del negocio informático.
âComo parte de esta debacle, se fueron masificando las protestas laborales y los cierres de locales en Garbarino que se replicaron de inmediato en Compumundo, afectando la atención al público y la imagen de marca.
Tras años de intentos de reestructuración y cierres por goteo, la Justicia terminó decretando el final de las dos empresas a principios de este mes de marzo, marcando el fin de un ecosistema que llegó a tener más de 200 puntos de venta en todo el país.
Hoy, el vacío dejado por esta dupla está siendo ocupado por un modelo híbrido. Por un lado, las plataformas 100% digitales y, por otro, las tiendas oficiales de marcas internacionales (Samsung, Apple, Xiaomi) que han decidido tomar el control directo de su retail ante la desaparición de los grandes intermediarios tradicionales.
Sin atractivo
Ocurre que la quiebra de las dos compañías no es considerado como un evento repentino, sino como el resultado de una "tormenta perfecta" que erosionó las bases de las dos compañías.
En el caso de Compumundo, la aceleración del comercio digital golpeó con fuerza a las estructuras de grandes locales físicos al punto que gigantes regionales y plataformas de nicho ofrecieron precios más competitivos y mayor agilidad logística.
En el mismo sentido, la dificultad para acceder a divisas y el ingreso irregular de mercadería tecnológica que se produjo especialmente durante los gobiernos kirchneristas, afectaron la variedad y actualización de su stock, perdiendo atractivo frente a un público que busca lo último.
Este escenario se profundizó a partir de la inflación sostenida y de la pérdida de poder adquisitivo del salario que enfriaron las ventas de bienes durables y productos de "aspiración" tecnológica.
Arrastrando problemas de su casa matriz y dificultades de reestructuración, Compumundo no logró sostener los costos operativos de sus sucursales en los puntos más caros del país.
Por eso, en el mercado se asegura que la historia de Garbarino y Compumundo queda como un caso de estudio sobre cómo la falta de adaptación al e-commerce y el sobreendeudamiento pueden derribar incluso a los líderes más sólidos del mercado local.
Qué pasa con la postventa
En el caso del final de Compumundo representa más que el cierre de locales; es un síntoma de la reconfiguración del sector ya que la cuota de mercado que deja será absorbida principalmente por jugadores 100% digitales y por las grandes cadenas de electrodomésticos que lograron diversificar su oferta a tiempo.
Uno de los puntos de mayor preocupación para los usuarios actuales es el servicio de postventa y las garantías extendidas contratadas, cuya resolución ahora depende del proceso judicial de quiebra.
âPero si bien la marca desaparece de los centros comerciales, los derechos del consumidor siguen vigentes, aunque el proceso para reclamar servicios técnicos o devoluciones se vuelve considerablemente más complejo bajo la figura legal de la quiebra.
âDe todos modos, la resolución del Juzgado Nacional en lo Comercial N°7 abre el camino para iniciar el proceso para inventariar y rematar los bienes para saldar deudas con los acreedores.
Los activos clave que salen a la venta incluyen la marca "Compumundo" que, en el mercado aseguran que sigue teniendo un valor de reconocimiento en el mercado, y Carlos Rosales ha manifestado que podría haber inversores interesados en relanzarla bajo una nueva administración.
También se rematarán las plantas de Digital Fueguina y Tecnosur en Tierra del Fuego, que formaban parte del esquema de fabricación del grupo, así como dominios web, canales de venta digital y bases de datos.