MOLINOS RÍO DE LA PLATA

La alimenticia de los Perez Companc acumula millonarias pérdidas al inicio de este 2026

La empresa fue afectada por la caída del consumo, el ajuste de stock de sus clientes y precios que aumentaron por debajo de la inflación y de los costos
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 10 de Marzo, 2026

La industria alimenticia argentina, motor histórico del consumo interno, atraviesa un escenario de contrastes profundos.

Mientras las principales compañías del sector intentan capitalizar la estabilidad cambiaria de los últimos meses, los balances siguen reflejando las heridas de una recesión que no termina de soltar los resabios sobre la canasta básica.

Un caso emblemático es el de Molinos Río de la Plata, la alimenticia del Grupo Perez Companc, que presenta una realidad similar a la del resto de los grandes grupos de esta industria y que se confirma en estos primeros meses del 2026, cuando el consumo masivo en supermercados y comercios de cercanía sigue en terreno negativo.

En este escenario transita también la empresa que muestra balances financieros que reflejan el duro impacto de la contracción del consumo interno, pero que a su vez plantea acelerar su transformación operativa con un fuerte foco en la eficiencia energética y la expansión en nichos de valor agregado.

El cierre del ejercicio 2025 dejó una huella profunda en los estados contables de la firma ya que, según el balance de ese año, acumuló saldos negativos significativos, con una pérdida de $40.713 millones que contrasta con la ganancia de $42.999 millones del 2024.

De acuerdo al documento presentado por la compañía en la Comisión Nacional de Valores (CNV), para informar sobre sus resultados "el ejercicio 2025 fue muy desafiante para Molinos, ya que atravesó los primeros tres trimestres con pérdidas netas y en el último período del año logró llegar al equilibrio basado en la productividad".

Ingresos golpeados por la retracción del mercado interno

En ese contexto, registró ingresos netos por $951.943 millones en el marco de un balance que estuvo condicionado en parte por un contexto económico desafiante, que afectó tanto los volúmenes como los precios y por la decisión de la empresa de incrementar y acelerar las erogaciones que aumenten la productividad para hacer frente a dicho contexto.

Por un lado, Molinos experimentó una contracción del 6,5% en los volúmenes entregados debido a la retracción del consumo en gran parte del portafolio comercializado en el país y de un comportamiento más conservador por parte de los principales clientes.

"En un escenario de desinflación y aumento de la tasa de interés real, estos optaron por estrategias de reducción de inventarios, lo que impactó en los niveles de reposición, especialmente durante los primeros tres trimestres del año", agrega el paper.

Por otro lado, registró una caída de ingresos en términos reales, dado que los ajustes nominales de precios promediaron 15,4% en el último año, frente a una inflación informada por INDEC de 31,6% para el mismo período, dinámica que incidió directamente en la rentabilidad de su negocio.

En este contexto y mientras sufre la dinámica negativa del mercado local de alimentos y bodegas sufrió caídas de volumen, el segmento exportador ha actuado como un "amortiguador" parcial, logrando crecimientos en moneda dura que ayudan a equilibrar la balanza de ingresos.

La compañía asegura haber respondido "de manera activa", profundizando y acelerando la implementación de sus programas de eficiencia en costos y gastos para poder redefinir el posicionamiento de precios en todas sus marcas con el objetivo de garantizar la máxima accesibilidad posible para los consumidores en cada una de las categorías en las que participa.

Ante este escenario más competitivo, la estrategia se centró en aumentar los niveles de eficiencia operativa como eje fundamental que permita el crecimiento y la generación de valor.

También definió una nueva segmentación de sus negocios y marcas, alineada con la estrategia corporativa y basada sobre el nivel de fortaleza competitiva en cada categoría.

Inversión millonaria para optimizar procesos productivos

De manera paralela, intensificó sus esfuerzos orientados a una gestión más eficiente del aprovisionamiento de materias primas e insumos, manteniendo al mismo tiempo una fuerte disciplina en el control de los gastos de comercialización y administración.

En línea con esta estrategia, destinó más de $20.000 millones a la mejora y optimización de procesos productivos, logísticos y administrativos, así como a la modernización de su infraestructura tecnológica.

"La asignación de estos recursos, junto con la ejecución de los planes previstos para el año, permitió que hacia el cierre del ejercicio se materializaran mejoras concretas y sostenibles en los márgenes de rentabilidad", asegura la empresa en el informe enviado a la CNV.

También anticipa que dicho escenario, "le permite proyectar de manera más favorable y con mayor optimismo los próximos períodos y la posiciona con la solidez que la caracteriza, para enfrentar los desafíos del entorno y continuar capturando oportunidades".

Adicionalmente, y en continuidad con los planes de gestión sostenidos en los últimos años, la compañía se concentró en ampliar la distribución física de sus productos tanto en el mercado local como en el internacional, al tiempo que optimizó los costos logísticos asociados a dicha distribución.

Asimismo, desarrolló acciones estratégicas en los distintos canales comerciales, gestionó de manera equilibrada el capital de trabajo y fortaleció el valor de sus marcas en todo el portafolio.

Como resultado de estas acciones, en el documento la compañía asegura haber compensado parcialmente las dificultades del entorno y la caída de los indicadores de consumo, alcanzando un volumen de entregas un 7% inferior al registrado en el ejercicio anterior.

El giro del último trimestre que permite mirar con optimismo

Fuentes de Molinos admitieron a iProfesional que "el 2025 fue duro para nosotros, con el consumo en varios de nuestros negocios que se vio afectado, con los principales clientes que ajustaron stocks y con los precios se movieron muy por debajo de la inflación y nuestros costos".

Por eso, agregaron haber "trabajado muy fuerte en la productividad y la baja de costos a lo largo de toda la organización para ser más competitivos, lo que nos permitió terminar el año en equilibrio y estar mejor preparados para arrancar el 2026 con optimismo".

Es más, en la empresa destacan que, si bien el resultado operativo registró una pérdida de $19.480 millones, lograron mejorar su desempeño durante el cuarto trimestre con un resultado operativo ganancia de $4.092 millones, lo que evidencia una recuperación en la gestión del negocio.

Del mismo modo, el EBITDA del ejercicio evidenció un incremento respecto del año anterior, alcanzando los $7.435 millones que, en el último trimestre ascendió a $11.188 millones, reflejando una mejora significativa en el desempeño operativo.

"La consolidación de esta tendencia de incremento de productividad, junto con una mayor estabilidad en el contexto de negocios, permite proyectar de manera más favorable los próximos períodos y posiciona a la Sociedad con la solidez que la caracteriza para enfrentar los desafíos del entorno y continuar capturando oportunidades", se destaca en el trabajo.

De cara al 2026, la empresa reafirma la ejecución de su estrategia de negocios basada en la disciplina, la eficiencia y una visión de largo plazo, en la cual seguramente habrá lugar para sostener sus planes de expansión tanto de los negocios que ya opera como en la búsqueda de nuevas oportunidades.

En este sentido, el reporte señala que "mirando hacia adelante, y frente a los desafíos de corto y mediano plazo, la Sociedad continuará enfocada en el consumidor, en sus marcas, en la productividad y en la eficiencia, para seguir acompañando a los argentinos con productos cada vez más saludables, ricos, prácticos y accesibles".

Al respecto, la gerencia, liderada por su CEO Agustín Llanos, mantiene una visión de "largo plazo", enfocada en sostener la participación de mercado a pesar de la debilidad del poder adquisitivo.

La clave para este 2026 será si la eficiencia de costos lograda por la nueva matriz energética y la digitalización logran compensar la lentitud en la recuperación de los márgenes brutos.

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