ESTAMBUL

La historia de la mítica soda santafesina que viralizó Carlos Maslatón y que ahora llega a Buenos Aires

La compañía comenzó a vender su soda en bares y comercios porteños. Para acompañar el crecimiento, avanza con un plan de inversiones de más de u$s500.000
Por Juana Posbe
NEGOCIOS - 22 de Marzo, 2026

Estambul, la compañía que fabrica la tradicional soda santafesina -y la preferida del analista financiero Carlos Maslatón- avanza con su plan de expansión. A fines del año pasado, la empresa desembarcó en la plaza porteña, en un movimiento que marcó su primer paso en el principal mercado del país.

La llegada a Buenos Aires se concretó en noviembre y la compañía decidió avanzar con una estrategia moderada. De tal modo, sólo ofrece, en esta primera instancia, dos productos en el mercado porteño: la soda de 500 mililitros en botella de vidrio, disponible en versión retornable y descartable.

"El objetivo es posicionar la soda como un producto premium. Nuestra intención es evitar entrar en una competencia directa de precios y que se transforme en una soda más dentro del mercado", explicó Francisco Sarchi, dueño de la empresa familiar.

Según indicó, Buenos Aires representa un desafío particular para una empresa del interior. El tamaño del mercado y la fuerte competencia obligan a avanzar con cautela. "Sabemos que es una plaza muy grande y que competir solamente por precio no es la mejor estrategia para nosotros", agregó.

El plan, apuntó, es crecer de manera gradual. La compañía envió a Buenos Aires seis camiones con más de 100.000 botellas de soda, un volumen inicial que funciona como prueba para medir la respuesta del mercado. En una segunda instancia, cuando el producto tenga una mayor aceptación en la plaza porteña, comenzarán a comercializarlo en supermercados.

"Es una estrategia lenta y de largo plazo. Las ventas vienen creciendo de manera gradual, pero vemos que hay aceptación del producto", aseguró.

El objetivo de la marca es posicionar la soda como un producto premium.

Hoy Estambul produce alrededor de un millón de litros mensuales en su planta de Santa Fe, lo que equivale a entre 10 y 15 millones de litros al año. En esta primera etapa, destinará el 20% del volumen total al mercado porteño, con el objetivo de escalar progresivamente hasta equiparar los niveles de producción que hoy tiene en la provincia santafesina. Sin embargo, la compañía avanza con cautela para evitar que un aumento exponencial de la demanda supere su capacidad productiva.

"Buenos Aires representa un incremento importante en la producción. Tenemos que manejar el mercado con cuidado porque el producto puede expandirse muy rápido y dejarnos en una posición donde no podamos acompañar la demanda", explicó.

Para ello, la empresa puso en marcha un plan de inversiones por más de u$s500.000 destinado a ampliar su capacidad productiva en un 50 por ciento. El proyecto incluye la incorporación de nueva maquinaria en la planta industrial, entre ellas una etiquetadora y una sopladora.

La expansión también contempla ampliar gradualmente el portafolio disponible en la ciudad. "En una primera instancia vamos a comercializar la botella de soda, pero en los próximos meses estimamos ingresar al mercado con toda la cartera de productos", indicó, por su parte, Facundo Dándolo, gerente de Producción de la compañía.

En una segunda etapa, el objetivo será avanzar hacia los supermercados. Sin embargo, para la compañía ese paso requiere primero consolidar la marca entre los consumidores.

"Los supermercados te piden principalmente toda la línea de productos descartables. Pero para una marca como la nuestra, que en Buenos Aires todavía no es conocida, primero tenemos que hacer el trabajo de penetrar con la marca en el mercado. Después sí podremos defendernos en una góndola", dijo Sarchi.

Hoy Estambul produce alrededor de un millón de litros mensuales en su planta de Santa Fe

Maslatón y un impulso orgánico de la soda Estambul

La visibilidad de la marca recibió, además, un impulso inesperado. El analista financiero Carlos Maslatón comenzó a mencionar públicamente su preferencia por la soda Estambul, lo que generó curiosidad entre consumidores y ayudó a amplificar su presencia en redes sociales.

"Maslatón nos dio un empujón muy importante. Yo lo conocí hace dos meses porque la situación lo ameritó, pero antes nunca había tenido contacto con él. Siempre lo hizo de manera genuina, porque le gusta la soda", contó Sarchi.

Tras el desembarco en Buenos Aires, la empresa empezó a recibir consultas desde distintos puntos del país, incluyendo Córdoba y Mendoza.

Además de expandirse en la Capital, Estambul también trabaja en recuperar mercados donde históricamente tuvo presencia. Uno de ellos es Rosario, una plaza que la empresa busca volver a desarrollar, en paralelo con su crecimiento en Buenos Aires.

La historia de la compañía se remonta a 1948, cuando tres de las principales soderías de Santa Fe decidieron unirse para crear una nueva marca. El nombre Estambul surgió casi por casualidad: cuando los fundadores fueron a registrar la empresa, el nombre que habían elegido inicialmente no estaba disponible y terminaron optando por esa denominación.

Con el paso de las décadas, la firma se consolidó como una referencia regional. Sin embargo, en los últimos años atravesó dificultades financieras que obligaron a reorganizar la compañía.

El proceso de transformación comenzó en 2014, cuando Sarchi y su hermano Santiago ingresaron a la empresa familiar -actualmente cuarta generación- para hacerse cargo de la gestión. Hoy, junto a su padre, que continúa participando en la conducción del negocio, son los únicos dueños.

"Los primeros años tuvimos que estabilizar la empresa porque estaba en una situación financiera complicada. Lo que nos permitió atravesar esa etapa fue la calidad del producto y la fuerza de la marca", recordó.

Superada esa etapa, la compañía comenzó a pensar en una nueva fase de crecimiento. Primero consolidó su presencia en Santa Fe y Entre Ríos. Ahora busca dar el salto hacia mercados más grandes.

"Hace unos años logramos estabilizar la empresa y empezar a mirar más allá. La idea es recuperar plazas históricas, como Rosario, y también expandirnos a mercados en los que nunca habíamos estado, como Buenos Aires", concluyó Sarchi.

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