CRISIS TELCO

Telecom reportó enormes pérdidas y esto es apenas la punta del iceberg: por qué el negocio telco no cierra en Argentina

Con ingresos que no acompañan la inflación real y costos dolarizados, las operadoras enfrentan un descalce estructural que reconfigura su estrategia
Por José María Lamorte
NEGOCIOS - 27 de Marzo, 2026

Durante 2025, Telecom Argentina reportó ventas consolidadas por $8,3 billones, con un crecimiento interanual del 53%, pero cerró el ejercicio con pérdidas netas por $145.304 millones, afectada principalmente por el impacto cambiario sobre una deuda dolarizada en hasta el 80%.

El dato sintetiza el problema de fondo del sector de las telco: incluso con ingresos en expansión nominal, la ecuación económica de las telecomunicaciones en Argentina dejó de cerrar.

Ingresos que no acompañan la inflación real y costos crecientemente dolarizados generan un descalce estructural en las operadoras, en un contexto donde las tarifas quedaron rezagadas frente a una inflación acumulada superior al 200% en 2024 y más del 30% en los primeros nueve meses de 2025.

Mientras tanto, los costos de equipamiento, software y energía siguen una dinámica atada al dólar, lo que amplifica la presión sobre márgenes. Planes móviles que rondaban los $58.000 mensuales en 2025 se ubican hoy entre $65.000 y $75.000, y los paquetes de conectividad fija ya superan los $45.000, con subas que, aun así, no logran recomponer el atraso tarifario.

La ecuación económica que dejó de cerrar para las operadoras

El ARPU (ingreso promedio por usuario) se mantuvo estancado o cayó en términos reales, pese a un crecimiento del tráfico móvil superior al 30% anual impulsado por el consumo de video y streaming. Al mismo tiempo, las inversiones siguen siendo obligatorias: Telecom Argentina destinó $1,485 billones en Capex durante 2025, un 98% más interanual y equivalente al 17,8% de sus ventas.

Ese nivel de inversión está alineado con estándares globales de la industria —entre el 15% y el 20% de los ingresos—, pero resulta cada vez más exigente en un contexto de márgenes presionados.

A este escenario se suman dos factores adicionales:

  • La contracción del consumo: según datos de la Cámara Argentina de Internet, 7 de cada 10 hogares recortaron servicios de conectividad, migrando a planes más económicos o reduciendo prestaciones
  • La estructura impositiva agrega presión sobre el negocio: la carga tributaria del sector alcanza en promedio el 41,5%, con más de 20 tributos entre niveles nacionales, provinciales y municipales, lo que impacta directamente en los costos operativos y en la capacidad de inversión

El resultado es una paradoja: más tráfico y uso de red, pero sin una mejora equivalente en los ingresos por usuario. Un modelo que exige invertir cada vez más para sostener la calidad del servicio, con retornos cada vez más ajustados.

Este desbalance está empujando un cambio estructural en la estrategia de las operadoras. Durante años, el foco estuvo puesto en el crecimiento de la base de clientes, en un mercado en expansión donde el volumen era la principal variable competitiva.

Ese modelo muestra signos de agotamiento. Con niveles de penetración elevados —alrededor del 80% en banda ancha fija y más del 120% en líneas móviles—, el crecimiento orgánico se desacelera y el negocio entra en una fase de madurez.

En ese contexto, las compañías comienzan a priorizar la rentabilidad por cliente antes que la expansión masiva. La estrategia se orienta a segmentar usuarios según capacidad de pago, impulsar planes de mayor valor y reducir promociones agresivas que erosionan márgenes.

El contexto competitivo también acompaña ese giro. El mercado argentino está concentrado en tres grandes operadores: Telecom Argentina, Telefónica y Claro. En escenarios de mayor concentración, la competencia por precio tiende a moderarse y gana peso la disciplina de ingresos.

Distintos informes de Fitch Ratings, tras procesos de consolidación, existe margen para recomponer ingresos promedio por usuario y sostener la inversión en redes. Sin embargo, advierten que factores como la regulación, la asignación de espectro y la carga fiscal siguen condicionando la rentabilidad del sector.

El nuevo mapa del negocio telco tras años de tarifas congeladas

Entre 2020 y 2023, la industria operó bajo esquemas de control o contención de precios. Aunque esas restricciones se flexibilizaron, persistió en la práctica un "congelamiento de facto", con aumentos por debajo de la inflación.

En 2026, ese esquema muestra señales de agotamiento. Con menor capacidad para absorber costos y mayor presión sobre resultados, las operadoras comienzan a recalibrar su política comercial.

Más que un ajuste abrupto, lo que se perfila es una dinámica de recomposición gradual: incrementos más frecuentes, menor agresividad en descuentos y una segmentación más marcada entre planes básicos y premium.

En ese contexto, la tensión sobre tarifas no responde a una decisión aislada, sino a una transformación más profunda, en un negocio en plena etapa de redefinición.

Te puede interesar

Secciones