NUEVO ENFOQUE

Whirlpool se consolida en Brasil: el plan para exportar lavarropas premium a la Argentina

Tras el cierre de su planta de Pilar, redefine su plan para mantener el liderazgo en ventas a través de un modelo netamente comercial e importador
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 06 de Abril, 2026

solo tres años de su inauguración con bombos y platillos, la multinacional estadounidense cerró en noviembre de 2025 su planta de lavarropas que se encontraba operando en la localidad bonaerense de Pilar.

El impacto de la caída del consumo, la pérdida de competitividad y el giro hacia un modelo 100% importador, fueron los motivos esgrimidos por los ejecutivos de esta empresa para abandonar el país de un día para el otro y dejar a más de 220 trabajadores sin sustento.

La planta había nacido en 2022 con la promesa de ser el polo exportador de lavarropas más moderno de la región con una inversión de u$s52 millones para fabricar un lavarropas cada 40 segundos.

Sin embargo, la promesa terminó colapsando ante una "tormenta perfecta" de factores económicos que la compañía no logró surfear y que fueron definidos desde la sede central mundial de Whirlpool Corporation, en Benton Harbor/Benton Charter Township, Michigan, Estados Unidos.

La multinacional líder en electrodomésticos con operaciones globales y diversas sedes regionales, incluyendo oficinas en Latinoamérica, definió dejar de producir localmente por varios motivos.

Uno fue el derrumbe del consumo interno, con una caída en las ventas de bienes durables que en algunos meses de 2025 rozó el 30% y con la demanda local que no alcanzó para sostener los niveles de producción necesarios.

Otro motivo está relacionado con la llamada "trampa" de la competitividad, si se tiene en cuenta que el plan original preveía exportar el 70% de la producción.

El costo de importar

Sin embargo, los altos costos logísticos y operativos en Argentina hicieron que el producto final fuera más caro que el fabricado por la propia Whirlpool en sus plantas de Brasil.

Una tercera razón se justifica con la apertura de importaciones a través del cambio de régimen comercial que facilitó el ingreso de productos terminados.

En la balanza de la multinacional, el costo de importar desde sus centros globales resultó ser menor al de mantener una estructura manufacturera propia en el país.

De todos modos, el final de la producción local de la empresa no implica la salida de la marca.

Whirlpool ha sido clara en su comunicación: "La marca se queda, la fábrica se va", además de que la filial argentina se ha transformado ahora en una operación estrictamente comercial y de servicios.

Este nuevo modelo implica que todo el portafolio de productos —heladeras, cocinas y los emblemáticos lavarropas de carga frontal— ahora cruzarán la frontera, principalmente desde las plantas brasileñas de Rio Claro y Joinville.

Para el consumidor, esto se traduce en una mayor variedad de modelos globales, pero para el entramado productivo local representa la pérdida de una terminal de alta tecnología y de su cadena de proveedores asociados.

El futuro de Pilar

En el caso de su predio de Pilar, dotado de tecnología de punta y sistemas de automatización de última generación, queda ahora como un activo a la espera de un nuevo destino o que sea vendido a algún grupo local (como Mirgor o Newsan) que pueda estar interesado en la infraestructura.

Según fuentes del sector, la fábrica nunca logró alcanzar el objetivo de exportar el 70% de su producción (300.000 unidades anuales) debido a la pérdida de competitividad cambiaria y logística.

En este contexto, el grupo acaba de realizar en Brasil un anuncio que termina de reconfigurar su situación en Argentina.

Whirlpool traslada el motor de su producción a Brasil, donde comenzará a fabricar lavarropas de carga frontal en su planta de San Pablo, apostando a una escala regional que Argentina no pudo sostener.

En este sentido, la compañía ha decidido concentrar su potencia manufacturera de carga frontal en sus centros de alta tecnología en territorio brasileño, decisión que marca el fin de una apuesta que buscaba convertir a la Argentina en un polo exportador de lavarropas de última generación, pero que finalmente sucumbió.

Reconversión en Brasil

Ahora, la estrategia se traslada a la "Fábrica del Futuro" en Rio Claro, San Pablo, donde la firma proyecta un crecimiento agresivo para 2026.

Para llevar a cabo este proceso, el gigante de los electrodomésticos está ampliando su capacidad en la planta que ya emplea a miles de personas y que ha recibido inversiones para incrementar la productividad en un 50% mediante robots de última generación y abastecer desde allí no solo al mercado brasileño, sino también a la Argentina, Uruguay y Paraguay bajo un modelo de importación directa.

La decisión se tomó tras comprender que Brasil ofrece una cadena de proveedores locales que representa el 82% de sus insumos, una cifra que en Argentina era mucho más difícil de sostener por las trabas a las importaciones de componentes.

En el caso del negocio de carga frontal es el segmento premium de la multinacional y el que mayor margen de ganancia deja en la categoría de línea blanca.

Para Whirlpool, fabricarlo en Argentina había dejado de tener sentido económico cuando el mercado interno se desplomó y los costos de producción locales superaron el precio de traer el producto terminado desde Brasil o incluso China.

"Hoy estamos redefiniendo nuestra huella regional de cadena de suministro para fortalecer la competitividad en un entorno desafiante", explicaron desde la compañía tras el cierre en Pilar. En la práctica, esto significa que los modelos que antes salían de la zona norte del Gran Buenos Aires ahora vendrán con el sello "Made in Brazil".

Garantía asegurada

En ese contexto, la operación argentina se ha transformado en una estructura netamente comercial y de servicios bajo el paraguas de un modelo importador.

El portafolio completo (lavarropas, heladeras, cocinas) seguirá disponible, pero ahora bajo un esquema de ingreso especialmente desde Brasil.

La empresa sostiene que la garantía y el abastecimiento de repuestos están asegurados para mantener la confianza del consumidor local. En su planta de San Pablo, actualmente la empresa solo produce lavadoras de carga superior.

La decisión de sumar lavarropas de carga frontal en Brasil forma parte de la estrategia de la compañía para fortalecer su presencia en el mercado brasileño y satisfacer la demanda local de productos más avanzados tecnológicamente y eficientes.

Con este cambio, Whirlpool busca no solo ampliar su línea de productos, sino también adaptarse a las preferencias de los consumidores brasileños y del resto de América Latina, quienes han mostrado un creciente interés por electrodomésticos más avanzados.

Además, la nueva línea será una importante incorporación al portafolio de la compañía, ya reconocida por sus marcas Brastemp y Consul.

Te puede interesar

Secciones