Liquidada por las importaciones, entró en concurso la fabricante de Kevingston, Reebok y Kappa
En un contexto marcado por las dificultades para afrontar la apertura indiscriminada de las importaciones, los productores textiles locales no dejan de acumular complicaciones y se multiplican los nombres de las compañías que atraviesan una instancia de derrumbe comercial y financiero. Dos ejemplos: Textilana, dueña de la marca Mauro Sergio y proveedora de Kosiuko, y su controlada Hilamar, y Eseka, la compañía produce las marcas Cocot y Dufour. A eso también hay que añadir el duro contexto que atraviesa el calzado, con la situación que atraviesa, por ejemplo, Lannot SA, dueña de la reconocida marca Viamo, que acaba de entrar en concurso preventivo de acreedores. A esas empresas y marcas ahora se suma la textil Fantome Group, fabricante de Reebok, Kappa, Kevingston y Cheeky, que también cayó en un proceso similar.
La firma en cuestión acaba de notificar su ingreso a concurso preventivo con el fin de reestructura parte de su deuda para, de esa forma, mantenerse operativa. Según informó la misma compañía en su presentación judicial, Fantome Group atraviesa una instancia de bajas ventas derivada del ingreso irrestricto de productos importados.
La importación pegó de lleno en el negocio de la textil
La compañía definió a esta última instancia como una "competencia diabólica". Según detalló la agencia NA, la empresa sostuvo en su presentación judicial que "el concurso preventivo constituye la única vía para preservar la actividad y garantizar una reorganización ordenada".
De acuerdo a la misma fuente, Fantome Group acumula en la base de deudores del Banco Central (BCRA) cerca de 33 cheques rechazados por falta de fondos, con un monto acumulado de alrededor de 45 millones de pesos.
"La empresa, que opera desde 2018 en el barrio porteño de Villa Devoto, llegó a emplear hasta 120 trabajadores en su mejor momento, dedicándose al diseño y distribución de indumentaria de marcas líderes", precisó la agencia.
Para luego añadir que el problema de rentabilidad de la firma inició a partir de 2020, cuando Kevingston reemplazó la fabricación local por importaciones. En esa línea, Fantome Group indicó en el escrito judicial que "al tratarse del cliente que representaba casi la totalidad del flujo de trabajo, su salida significó un quiebre estructural".
"El mismo camino siguieron otras marcas pero la actividad de la compañía sobrevivió gracias al acuerdo contractual con Distrinando S.A., licenciataria local de Kappa y Reebok, para la provisión de indumentaria deportiva y equipamiento a clubes. Sin embargo, en 2025 el contrato finalizó y el declive se profundizó", se detalló.
Con relación al impacto de la apertura de las importaciones, Fantome Group afirmó que "muchos actores (hoy) comercializan por debajo de sus costos con el solo objeto de mantenerse en el mercado".
Además, la compañía señaló que la suba constante de costos en insumos, energía y salarios, la presión tributaria elevada y la falta de políticas para prevenir el "dumping" terminaron por empujarla al momento crítico que atraviesa en la actualidad.
Un emblema del calzado, también en concurso
En las últimas horas, Lannot SA, dueña de la reconocida marca Viamo, entró en concurso preventivo de acreedores presa de un contexto de despidos, cheques sin fondos y juicios laborales.
Fundada por los hermanos Alfredo, Pablo y Rodolfo Chiodini en 1988, Lannot SA ahora atraviesa un proceso que es llevado a cabo por el Juzgado Comercial N° 4, Secretaría N°8. Y trascendió que la compañía presenta un pasivo que supera los 4.200 millones de pesos.
Según pudo comprobar iProfesional en la central de deudores del Banco Central (BCRA), Lannot SA acumula 64 cheques sin fondos por un monto total del orden de los 85.159 millones de pesos.
Además, la empresa mantiene deudas con los bancos Supervielle, Galicia, Nación, Macro y Santander, además del Bank Of China.
La dueña de Viamo llega a esta etapa de concurso de acreedores reconociendo una nómina de 77 empleados, además de mantener una red de seis locales propios que vienen bajando sus persianas. Lannot SA también es dueña de una planta industrial en Villa Lugano y opera un centro logístico en Lomas del Mirador.
Según se dio a conocer, Viamo enfrenta al menos 30 juicios laborales por despidos, con recursos de apelación presentados ante la Cámara Nacional del Trabajo. La compañía arriba esta primera parte de abril en un estado crítico aunque, reconocen fuentes del sector del calzado, aplicó ajustes para tratar de enderezar su caída económica.
Así, redujo su estructura de puntos de ventas —en su mejor momento llegó a totalizar 25 locales, entre propios y franquicias— y achicó su plantel de empleados, que en años anteriores se ubica en torno a las 300 personas.
El proceso de concurso ahora abierto implica que la Justicia dispuso una inhibición general de los bienes de la sociedad y los acreedores contarán con un plazo que vence el 3 de agosto para solicitar una verificación de créditos. Por su parte, la empresa dispone hasta el 17 de mayo para presentar una propuesta de acuerdo.