Canale: cómo fue en verdad la caída de la emblemática marca de alimentos argentina
La historia de Canale es, en muchos sentidos, el reflejo de los vaivenes de la industria alimenticia argentina. Durante décadas, la marca logró consolidarse como sinónimo de conservas y productos tradicionales, con una gran presencia en los hogares del país.
Sin embargo, detrás de esa trayectoria centenaria se fue dando un proceso de deterioro que combinó problemas internos en un contexto económico cada vez más desafiante. De hecho, lejos de tratarse de un colapso repentino, la caída de la empresa fue el resultado de una crisis prolongada, atravesada por endeudamiento, reestructuraciones fallidas, intervención estatal y cambios en el mercado.
Canale: de un emprendimiento familiar a una marca nacional
El origen de la empresa se remonta a 1860, cuando un inmigrante italiano inició un pequeño negocio de producción de bizcochos en Mendoza. Con el paso de las décadas, la compañía fue creciendo y diversificando su producción, hasta dar dos saltos claves: uno en 1910 cuando se fundó la fábrica original en Lezama, y otro en 1942 con la apertura de una planta de conservas en Real del Padre, en San Rafael.
Este último desarrollo le permitió ampliar su portafolio hacia productos como tomates enlatados, duraznos en almíbar, mermeladas y otras conservas, consolidando una identidad asociada a alimentos de consumo cotidiano. Con el tiempo, la marca logró posicionarse a nivel nacional y competir en distintos segmentos del mercado.
Durante su etapa de mayor expansión, Canale llegó a operar múltiples plantas industriales en distintas provincias y a emplear a miles de trabajadores. Además, desarrolló marcas complementarias y alcanzó una producción cercana a las 100 mil toneladas anuales, lo que reflejaba su peso dentro de la industria.
No obstante, el crecimiento también estuvo acompañado por cambios en su estructura empresarial. En la década de 1990, el control accionario pasó a manos de nuevos grupos económicos, y hacia fines de esa década parte del negocio fue adquirido por compañías internacionales. Posteriormente, en 2001, la marca quedó bajo la órbita de Industrias Alimenticias Mendocinas S.A. (IAMSA), dentro del grupo Alco-Canale.
Las crisis que marcaron la historia reciente de la empresa
La primera gran crisis ocurrió entre 1983 y 1986, cuando la empresa entró en concurso de acreedores por problemas financieros y logró salir tras una reestructuración, aunque ya con debilidades estructurales. Luego, en 1994, el grupo Canale pasó al control de la familia de Mauricio Macri (71% de las acciones).
En 1999 se vende parte del negocio a Nabisco/Kraft Foods (línea de galletitas), reforzando el portafolio global y en 2001, Alco-Canale (IAMSA) adquiere la marca Canale y activos de mermeladas, expandiendo sus conservas .
En 2010, IAMSA solicita formalmente un concurso preventivo de acreedores para reprogramar deudas. Luego, en 2015, la Justicia homologa el concurso preventivo de Grupo Canale, validando un acuerdo con bancos y proveedores que incluye inversiones en plantas. La empresa produce 100 mil toneladas/año con 2.000 empleados y marcas (Canale, Alco, Ídolo, Puntero, Valsole).
En 2016, recibió un salvataje estatal de 150 millones de pesos (Nación) para reactivar operaciones, desembolsado en dos tramos de 75 millones cada uno hasta 2016. Sin embargo, no logra evitar la caída, teniendo una pérdida de 355 millones, por lo que ese mismo año declara quiebra "con continuidad" bajo supervisión judicial y paraliza sus tres plantas de conservas mendocinas.
En 2018, la Justicia federal decretó la quiebra de IAMSA (Alco-Canale). Es importante resaltar que el grupo tenía 3 plantas en Mza (Tunuyán, Tupungato, Real del Padre) con 140 empleados permanentes y 700 temporarios, más instalaciones en R.Negro, Catamarca y Bs.As., y llegó a emplear 2.400 personas.
La resolución ordenó mantener la empresa operativa mientras se buscaba comprador . En paralelo, el gobierno mendocino intervino y facilitó que la firma cordobesa Dulcor S.A. alquile momentáneamente las plantas para evitar su cierre total. Cabe recordar que en 2018 hubo reclamos sindicales por 2 meses sin sueldo.
En 2019, mediante gestión gubernamental, AVA S.A. (Alimentos Vegetales Argentinos, mza) adquiere la conservera Alco-Canale (incluyendo marca Canale) por $380 millones, comprometiéndose a conservar 700 empleos en Mendoza.
AVA toma posesión de la fábrica tras su quiebra en 2016 y reestructura la operación, reanudando actividades en Tunuyán y Tupungato (tomates en lata) y mantiene Real del Padre para dulces. Finalmente, en 2024, el grupo AVA/Canale anuncia el cierre definitivo de la planta de Real del Padre (San Rafael), despidiendo a 38 trabajadores (22 efectivos y 16 temporarios).
La producción se traslada a la planta de Ugarteche (Luján de Cuyo) de AVA que se mantiene en la actualidad. La caída se atribuye a la baja demanda interna (cayó ~7% en mayo 2024 según CAME ) y a un "proceso de reestructuración" de la firma.