SECTOR EN CRISIS

Por qué en el "granero del mundo" SanCor va a la quiebra y La Serenísima suma pérdidas multimillonarias

Las compañías más emblemáticas de la lechería afrontan un contexto marcado por la turbulencia macroeconómica y la dificultad financiera. Factores en juego
Por Patricio Eleisegui
NEGOCIOS - 20 de Abril, 2026

El segmento de los lácteos se ha transformado en uno de los principales ejemplos del mal momento que atraviesan algunos nichos a partir del cambio que evidencia el modelo económico. En esa línea, las novedades negativas en torno al desempeño comercial y financiero de las empresas del rubro se multiplican semana tras semana. A la par, se suman los nombres de compañías que reconocen graves complicaciones para seguir operando o que, directamente, bajan las persianas tras décadas de actividad.

Dos casos en ese sentido son ARSA y La Suipachense, cerradas de forma definitiva durante el último tramo de 2025. Por el lado de las firmas "golpeadas", la decisión de SanCor de pedir su propia quiebra y las pérdidas multimillonarias que declara La Serenísima dan cuenta de un momento crítico para una actividad que es emblema histórico de la productividad argentina.

Al analizar los factores que complican el escenario comercial de la lechería, la merma del consumo aparece como la principal causa que golpea a las empresas del sector.

En ese sentido, el dato más reciente divulgado por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) da cuenta de una caída del 5% en el volumen comercializado, lo que, medido en litros de leche, equivale a una reducción del 5,3%.

La demanda de lácteos, en caída

La entidad señaló que solo en el primer bimestre del año la demanda de productos lácteos cayó casi 5%, con un equivalente en litros de leche superior al 6%.

"Solo en el rubro otros productos (como postres o quesos de muy alta humedad) se vislumbra una recuperación, sobre cifras muy bajas de períodos anteriores. El rubro quesos, en general, es el que se muestra más estable", indicó. A la vez, remarcó que las caídas más fuertes se registran en las ventas de leches fluidas y en polvo.

"Escenarios como el actual, con deterioro de los ingresos reales de la población destinados a alimentos y bebidas —en general por la mayor participación de otros gastos—, favorecen la proliferación de 'ventas informales', que ninguna estadística puede registrar", aclaró el OCLA, sugiriendo además un crecimiento de la comercialización fuera del canal tradicional.

Como consecuencia de este menor consumo, la caída de la facturación de las lácteas aparece como el efecto más evidente en el contexto actual. Según la entidad, en febrero último la merma fue del 9,1% en pesos y de casi 11,5% en dólares, en términos interanuales.

En paralelo, el precio recibido por los productores de leche cayó alrededor del 19% en pesos constantes y cerca del 21% en dólares. Semejantes caídas, reconocen fuentes del sector, limitan cualquier intento de recuperación de la cadena. Al mismo tiempo, las empresas siguen presionadas por la suba de costos productivos y la falta de acceso a financiamiento.

Analistas de la actividad, como Marcos Snyder, también señalan que la escasa evolución del precio de la leche en góndolas y heladeras complica fuertemente a las compañías, que, además de enfrentar una menor demanda, deben absorber el encarecimiento de variables como la mano de obra.

Otro indicador del deterioro del sector es la reducción en el número de unidades productivas. En el último año se registró una baja del 2,5% en la cantidad de tambos operativos en la Argentina. Esto implica que, desde inicios de 2025, cerraron alrededor de 234 establecimientos en todo el país.

La quiebra de SanCor, empujada por el contexto

En este marco, SanCor presentó formalmente un pedido de quiebra. La decisión fue comunicada al Juzgado de Primera Instancia de Distrito 5 en lo Civil y Comercial de la Cuarta Nominación de Rafaela, en Santa Fe, con competencia en el concurso preventivo de la empresa.

La firma reconoció una deuda del orden de los u$s120 millones y el impago de ocho meses de salarios, además del aguinaldo de la mayoría de sus trabajadores. Actualmente, acumula 2.702 acreedores que reclaman pagos.

"La conducción de la firma admitió la imposibilidad de generar ingresos suficientes y las fuertes limitaciones para acceder a capital de trabajo", indicaron fuentes del sector.

Por su parte, el gremio ATILRA informó que la decisión se tomó "luego de los informes de la Sindicatura, el Comité Provisorio de Control y la coadministradora designada por el tribunal", que coincidieron en señalar el "estado de cesación de pagos, impotencia e insolvencia patrimonial general y definitiva".

La situación genera incertidumbre en Córdoba, donde la cooperativa mantiene tres plantas activas ubicadas en Devoto, Balnearia y La Carlota. Hasta el momento, la empresa no difundió una comunicación oficial sobre el destino de estos establecimientos.

Según informó iProfesional en una nota reciente, desde el inicio del concurso SanCor acumuló una deuda adicional cercana a los $6.349 millones. Los incumplimientos más relevantes se registran con el Estado:

  • La empresa adeuda a ARCA unos $23.607 millones en capital
  • A estos se suman otros $25.235 millones en intereses y honorarios
  • Cerca del 71% de los reclamos —alrededor de 1.063— corresponde a acreedores laborales
  • El escenario de bajo consumo, sumado a los costos operativos y la deuda acumulada, terminó por frustrar cualquier intento de recuperación

La Serenísima, otro gigante bajo presión

Otra compañía afectada por la caída del consumo es La Serenísima. Según detalló iProfesional, la principal empresa láctea del país acumula pérdidas cercanas a los $100.000 millones.

En su balance al 31 de diciembre de 2024, las pérdidas alcanzaron los $50.761 millones, mientras que en 2025 se redujeron levemente a $44.994 millones.

La última vez que la empresa registró ganancias fue en 2023, con un resultado positivo de $57.172 millones, desempeño que no logró sostener en los años siguientes, a pesar de mantener elevados niveles de facturación.

Actualmente, las pérdidas responden principalmente al peso de su deuda en dólares y a un mercado interno que aún no convalida precios suficientes para cubrir costos productivos y financieros. Cerca del 90% de su deuda financiera está denominada en dólares —principalmente en Obligaciones Negociables—, por lo que cada devaluación incrementa su peso en los balances.

Aunque no implique pagos inmediatos, contablemente la compañía debe registrar esa pérdida por diferencia de tipo de cambio. A esto se suma un contexto de tasas volátiles, que encarece el mantenimiento y la refinanciación de sus pasivos.

En cuanto a la estrategia comercial, el panorama sigue abierto, tanto por la situación del sector como por el reciente cambio accionario: desde fines de marzo, Arcor y Danone pasaron a controlar la totalidad de Mastellone Hnos., la empresa productora de la marca.

Resta conocer qué decisiones adoptará este nuevo tándem en el corto y mediano plazo para intentar revertir el complejo escenario que enfrenta la compañía.

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