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ALERTA

El plan "blindaje" de Ternium: por qué apuesta a la energía, el agro y la minería para crecer

Ante una construcción que no termina de despegar y la presión de las importaciones, la siderúrgica del Grupo Techint reorienta su estrategia comercial.
05/05/2026 - 19:01hs
Ternium

Durante los primeros meses del 2026, la empresa Ternium viene evidenciando un panorama comercial fluctuante, con despachos menores a los del mismo período del año pasado, pero con un balance positivo y con expectativas de expandir sus negocios durante lo que resta de este año.

Se trata de la principal empresa del Grupo Techint, con una capacidad de producción anual de 10,8 millones de toneladas, líder del mercado latinoamericano para la fabricación de acero y una amplia gama de productos semielaborados, planos, largos, conformados, tubos y perfiles.

Nuevo plan de Ternium: minería, agro y energía, entre las claves

La compañía es controlada por la familia que orienta Paolo Rocca y cuenta con cinco centros productivos ubicados en la provincia de Buenos Aires (Ramallo, Ensenada, Haedo, Bosques y Canning).

En la planta de Ramallo, trabaja el acero en caliente a partir de dos altos hornos para su producción, además de las plantas Sidercrom y Serviacero III.

La de Ensenada elabora acero en frío, que proviene de la planta de Ramallo y desde la de Rosario abastece al mercado interno, principalmente a las industrias de la construcción, automotriz, línea blanca y maquinaria agrícola, además de exportar al exterior.

Entre enero y marzo pasados, sus despachos de acero fueron de 415.000 toneladas, inferiores en un 14% en relación a las cantidades despachadas en el cuarto trimestre de 2025.

Mayores ventas para la empresa de Techint

Por lo menos así surge de analizar un informe enviado por la propia empresa a la Comisión Nacional de Valores (CNV), para informar sobre sus resultados financieros del primer trimestre de este año.

De acuerdo al documento, la caída refleja la disminución estacional del nivel de actividad de los primeros meses del año, aunque en el caso del volumen de ventas mostró un leve incremento.

En el caso del resultado operativo mostró una ganancia de $15.500 millones, con un margen operativo sobre ventas del 3% que refleja los niveles de utilización de las instalaciones relativamente bajas.

En cuanto al resultado neto de este período, ascendió a $203.500 millones, contra $83.900 millones de un año atrás.

En tanto, sus ventas netas alcanzaron los $609.000 millones en comparación con los $488.600 millones del primer trimestre de 2025.

En el mismo lapso, generó despachos por 415.000 toneladas que marcaron un aumento de 5.000 toneladas con respecto al mismo período del año anterior.

De esta cifra, el mercado doméstico aportó 408.000 toneladas, aumentando en 4.000 toneladas, mientras que las exportaciones solamente llegaron a las 7.000 toneladas, un volumen similar al del primer trimestre del año anterior.

Demanda sostenida

A partir de este escenario financiero, el Directorio de Ternium Argentina proyecta un incremento secuencial en los despachos de acero durante el segundo trimestre del año.

Lo hace en concordancia con la recuperación estacional de la actividad y previendo una demanda sostenida de clientes vinculados a los agronegocios, minería y energía.

Por el contrario, los ejecutivos de la empresa advierten que la demanda de los sectores metalmecánicos y de electrodomésticos seguirá rezagada, dada la debilidad del consumo interno y la mayor competencia de las importaciones.

"En este entorno, Ternium Argentina continuará impulsando la competitividad propia y de su cadena de valor, con foco en la eficiencia operativa, la reducción de costos y la inversión en innovación tecnológica", destaca el documento.

Al analizar el informe se desprende que, en un contexto de consumo interno atomizado y una construcción que no termina de traccionar, la empresa acelera la puesta en marcha de un plan para blindar sus ventas en el segundo semestre.

Ocurre que, históricamente, el termómetro de Ternium Argentina fue la construcción civil y la industria automotriz.

Sin embargo, a esta altura del año, el tablero de comando de la empresa muestra un cambio de frecuencia basado en un mercado doméstico que todavía procesa la apertura de importaciones y una demanda de acero plano que busca piso.

Nueva jugada 

Por eso, la compañía decidió clavar su bandera en tres sectores que hoy actúan como los verdaderos motores de la macroeconomía como son la energía, la minería y el agro.

​La estrategia no es casual sino que se basa en los resultados del primer trimestre que confirmaron que, mientras los despachos para el consumo masivo y la línea blanca enfrentan vientos de frente, los sectores vinculados a la exportación y la infraestructura pesada mantienen una resiliencia que Ternium no está dispuesta a dejar pasar.

El sector energético es, quizás, el cliente más previsible y robusto para lo que resta del año.

La expansión de la red de gasoductos y el crecimiento sostenido de la producción de hidrocarburos no convencionales demandan no solo tubos (un terreno compartido con su hermana Tenaris), sino una enorme cantidad de acero plano para infraestructura periférica.

Es decir, para ​tanques de almacenamiento y plantas de tratamiento; estructuras para el transporte de insumos y obras civiles de gran escala en yacimientos.

​Además, la puesta en marcha de su propio parque eólico de 99 MW no solo le permite descarbonizar su producción, sino posicionarse como un proveedor clave para la transición energética, un mercado que demanda aceros especiales con mayor valor agregado.

Minería que tracciona

La minería también ayudará a la puesta en marcha de esta estrategia para vender más acero pesado a partir de exportaciones que ya rozan los u$s 6.000 millones y que convierten a este sector en una aspiradora de insumos industriales.

La idea es aprovechar el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que comenzó a volcar proyectos de cobre y litio de la etapa de "exploración" a la de "construcción" en el Norte Argentino.

​En este caso, la minería demanda un acero de alta resistencia y durabilidad y cada planta de procesamiento de litio o campamento minero que se levanta es una oportunidad de colocar toneladas que antes iban al sector inmobiliario.

Con respecto a la apuesta por el agro, se basa en que luego de un año de estabilización como fue el 2025, el sector volvió a demandar "fierros".

Por eso el plan de Ternium es indirecto pero masivo: proveer a la industria de la maquinaria agrícola.

Maniobra defensiva

Pese a la competencia de productos importados, los fabricantes locales de sembradoras, tolvas y silos siguen prefiriendo el acero que la empresa produce en su planta de San Nicolás por logística y especificaciones técnicas.

Para lo que queda de 2026, Ternium espera que la renovación de flotas traccione los despachos de chapa laminada, clave para mantener los hornos a ritmo constante.

​El giro hacia estos tres sectores también es una maniobra defensiva si se tiene en cuenta que el mercado regional sigue bajo presión por el exceso de capacidad de acero chino.

Al volcarse a proyectos de energía y minería, donde las certificaciones de calidad y los tiempos de entrega son críticos, Ternium logra diferenciarse del acero genérico asiático que hoy inunda el segmento minorista.

A partir de este escenario, los analistas de la city coinciden en que el balance de Ternium dependerá de su capacidad para seguir "despegándose" de la suerte del consumo doméstico.

Si la minería y la energía mantienen su ritmo de inversión, la siderúrgica podrá compensar la apatía de la construcción tradicional y cerrar un 2026 con números en verde, a pesar de los desafíos de la competitividad cambiaria.

La duda latente es saber si el impulso de la minería y la energía será suficiente para compensar la caída que todavía arrastra la construcción civil en el mercado interno.

Factores clave

Algunos analistas entienden que puede compensar en términos de facturación y volumen estratégico, pero difícilmente en términos de "capilaridad" social y empleo indirecto.

​Para entender si este "triunvirato" (Minería, Energía y Agro) es suficiente, hacen mención a tres factores clave:

​1. El volumen vs. el margen

​La construcción civil (el pequeño corralón, la obra privada, las torres de departamentos) es el mayor cliente de Ternium en volumen atomizado. Sin embargo, los proyectos de Energía y Minería demandan aceros especiales de mayor valor agregado.

Es decir, Ternium podría vender menos toneladas totales que en sus años récord, pero obtener un margen de rentabilidad mayor por cada tonelada vendida a un proyecto minero o a Vaca Muerta, donde los requerimientos técnicos son altísimos.

​2. El factor RIGI

​A diferencia de la construcción urbana, que depende del crédito hipotecario y el poder adquisitivo del bolsillo argentino, la minería y la energía dependen del flujo de capitales externos.

Si los proyectos bajo el RIGI pasan de los papeles a la fase operativa, la demanda de acero estructural será masiva y constante, independientemente de si un particular decide o no remodelar su cocina.

​3. La asimetría geográfica

​El gran desafío es que el impulso minero y energético está concentrado geográficamente (Vaca Muerta, Puna, San Juan), lo cual genera una logística distinta a la distribución nacional que requiere la construcción civil.

Colchón de seguridad

​Para Ternium, esto implica un cambio en su cadena de suministro y centros de servicios, priorizando el despacho hacia los hubs extractivos en lugar de los centros urbanos.

Teniendo en cuenta estos factores, en la industria consideran como buena probabilidad que la energía y la minería actúen como un "colchón de seguridad" muy sólido para Ternium.

Sin embargo, advierten que para que vuelva a operar al 100% de su capacidad instalada, necesita que la construcción civil (que representa la base de la pirámide del consumo de acero) recupere al menos un ritmo moderado.

En este sentido, la duda que se genera es si este giro que da Ternium es una solución estructural a largo plazo para la industria argentina, o simplemente un parche para sobrevivir a un mercado interno deprimido.

La respuesta tiene dos caras: una mirada optimista sobre el perfil exportador y una precavida sobre el entramado social.

​La primera es fomentada por quienes aserguran que existe una una transición estructural necesaria como un simple parche, aunque con riesgos evidentes.

Razonan que, durante décadas, la industria argentina vivió encerrada en las fluctuaciones del consumo doméstico.

Por eso entienden que Ternium (y otras grandes empresas) apuesten a la energía y la minería marca un cambio de matriz productiva que demuestra que la Argentina está dejando de ser solo un país con "potencial" para convertirse en un proveedor global de energía y minerales críticos (litio, cobre).

Riesgo latente

Pero, el peligro de que esto sea solo un parche es que la industria pierda capilaridad a diferencia de la construcción civil que es una gran distribuidora de riqueza, emplea a miles de obreros, arquitectos y pymes.

"​Si la siderurgia argentina solo se dedica a abastecer grandes proyectos de capital intensivo (como el RIGI), corremos el riesgo de tener una industria de enclave", señalan los analistas.

Agregan que si Ternium logra ser competitiva para abastecer a una minera global que puede comprarle a China o Brasil, significa que la industria nacional está alcanzando estándares internacionales de eficiencia.

"Eso no es un parche; es una mejora de productividad que queda para siempre en la economía", destacan.

En resumen, entienden que el plan de Ternium es una solución estructural para la supervivencia financiera y la modernización tecnológica de las empresas.

Pero advierten que seguirá funcionando como un "parche" para la economía general hasta que la construcción y el consumo interno vuelvan a traccionar.

"Sin el mercado interno, el país tiene crecimiento; con el mercado interno, tiene desarrollo", argumentan los defensores de esta teoría.

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