MOLINOS RÍO DE LA PLATA

El "plan maestro" de alimenticia de los Perez Companc para blindar su rentabilidad

En un escenario de consumo bajo presión, la firma ejecutó una estrategia basada en eficiencia operativa, mix de marcas inteligente y disciplina financiera
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 06 de Mayo, 2026

Mediante un informe enviado a la Comisión Nacional de Valores (CNV), la mayor productora de alimentos de la Argentina presentó los resultados financieros correspondientes al primer trimestre de 2026 (enero-marzo).

Se trata de Molinos Río de la Plata, cuya performance suele servir como un termómetro para el resto de esta industria, ya que sus últimos resultados financieros vienen reflejando los desafíos que atraviesa el sector de consumo masivo en Argentina.

Más que nada, en un contexto marcado por la erosión del poder adquisitivo y cambios en los hábitos de compra, donde la compañía se vio obligada a recalibrar la estrategia para sostener sus operaciones en períodos de alta volatilidad e incertidumbre.

En la actualidad, Molinos Río de la Plata es la compañía líder de la industria alimenticia en Argentina y la nave insignia del Grupo Perez Companc.

Molinos Río de la Plata, un gigante global

Con más de 120 años de historia, ha pasado de ser una empresa cerealera y exportadora a convertirse en un gigante regional de productos de consumo masivo con valor agregado.

Su accionista principal es una de las familias más ricas de la Argentina, a través de PC Investment y bajo la presidencia de Luis Perez Companc y la operatividad de Agustín Llanos, quien desde su cargo de CEO, lideró la transformación hacia la eficiencia operativa post-pandemia).

Molinos cotiza en Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BYMA: MOLI) y posee una de las carteras de marcas más potentes del país, segmentada para cubrir desde productos básicos hasta segmentos premium.

Entre las principales etiquetas se destacan las pastas Matarazzo, Lucchetti, Don Vicente, Favorita; las harinas y premezclas Blancaflor, Favorita, Exquisita.

También los aceites: Cocinero, Lira (Oliva), Ideal; las marcas de arroz Gallo, Gallo Snacks, Máximo; congelados como Granja del Sol (líder en milanesas de soja y vegetales).

La lista se completa con las yerbas Nobleza Gaucha, Chamigo y los vinos Nieto Senetiner, Casarena, Salentein (integración estratégica para márgenes de exportación).

La empresa opera un ecosistema industrial de 14 plantas distribuidas estratégicamente en Argentina, como la planta Lucchetti, ubicada en la localidad bonaerense de Malvinas Argentinas), y considerado uno de los centros de producción de pastas más modernos de Sudamérica.

Además, opera la planta Victoria (San Fernando), donde se ubica su sede administrativa y centro logístico neurálgico; el Complejo San Lorenzo que es clave para la molienda y el procesamiento de oleaginosas (vinculado a Molinos Agro para la cadena de suministro).

Sendero positivo para la empresa alimenticia

Tras un 2025 desafiante, donde reportó pérdidas netas superiores a los $40.000 millones debido a la caída del consumo), ejecutó un cambio de paradigma que, a la luz de los resultados de este primer balance del 2026, parece haber encaminado a la empresa al retorno de la rentabilidad.

Entre enero y marzo pasados, Molinos reporta el quinto trimestre consecutivo de mejora en sus resultados, alcanzando una ganancia operativa de $12.039 millones.

Además, y luego de períodos donde realizó inversiones para mejorar procesos administrativos, productivos y logísticos, pudo acelerar la adaptación al nuevo contexto de negocios.

Es decir, consiguió una reducción significativa de sus gastos centrales que, comparados con los del mismo trimestre del año anterior, disminuyeron un 25,6%, representando un ahorro de $19.317 millones.

"El profundo enfoque en la productividad que siempre ha sostenido Molinos, la fortaleza de sus marcas y un portafolio amplio y diversificado, junto con la estabilización del contexto de negocios, refuerzan el sólido posicionamiento de la Sociedad para enfrentar los desafíos del entorno", asegura el comunicado de la empresa.

También informa que las ventas de este primer trimestre alcanzaron los $242.355 millones y su ganancia neta se ubicó en los $35.003 millones contra una pérdida de $7.771 millones de igual período del año pasado.

"Esto evidencia una sólida recuperación de la rentabilidad, tanto a nivel operativo como financiero gracias a un desempeño que se vio favorecido por el mantenimiento de una estructura de deuda equilibrada, tanto en plazos como en moneda, y en un nivel que actualmente financia exclusivamente la inversión en capital de trabajo", detalla el documento publicado en la web de la CNV.

Es más, en la última Asamblea de abril pasado, la empresa trató la absorción de resultados negativos mediante la afectación de reservas acumuladas, dando una señal de saneamiento contable para fortalecer el balance hacia el segundo semestre del año.

En este contexto, la empresa destaca el aprovechamiento de la reducción de las tasas de interés, junto con la revaluación del 5,02% de la moneda local, "que permitieron obtener un resultado financiero positivo".

Profundizar la productividad, el objetivo de los Perez Companc

Fuentes de la empresa comentaron, "los resultados positivos del balance del primer trimestre reflejan con claridad, por un lado, la fortaleza de nuestras marcas y por otro lado el profundo trabajo que venimos haciendo en Molinos este último tiempo en productividad y eficiencia operativa que nos permite afrontar esta nueva realidad competitiva con una reducción significativa de los gastos centrales".

A partir de este mejor escenario, la sociedad anticipa que seguirá enfocada en profundizar las iniciativas de productividad y eficiencia, con el objetivo de potenciar oportunidades de crecimiento.

Es decir, ante la imposibilidad de trasladar totalmente la inflación a precios por la caída de la demanda, Molinos continuará centrada en la reducción de costos fijos y la automatización de finales de línea en sus plantas.

En el mismo sentido, mantendrá su agresividad con promociones y lanzamientos de nuevos envases para contrarrestar el avance de las marcas blancas (propias de supermercados) y segundas marcas.

La hoja de ruta se complementa con otros tres ejes:

  • ​Ajuste de Capex: Las inversiones se concentrarán exclusivamente en proyectos de rápida amortización que generen ahorros directos en la cadena de producción.
  • ​Optimización de Porfolio: Foco en los productos de alta rotación para evitar el inmovilizado de stock.
  • ​Gestión de Pasivos: Continuar con la política de desendeudamiento en moneda extranjera para reducir la exposición a la volatilidad cambiaria.

​La apuesta es, como siempre, a largo plazo a partir de una solidez que le permite resistir el temporal y continuar estabilizando sus márgenes brutos y sosteniendo su programa de optimización de costos fijos y modernización de sus plantas.

De igual modo, reforzará su política conservadora de endeudamiento, priorizando el flujo de caja operativo para financiar sus inversiones en lugar de recurrir agresivamente al mercado de capitales.

De cara al futuro: consumo, tarifas y costos fijos

En el comunicado enviado a la CNV, la empresa promete continuar también "siendo altamente competitivo, con consumidores muy sensibles al precio, mayor foco en valor y decisiones de compra más selectivas. Se espera una recuperación desigual entre canales y categorías, con presión en aquellos segmentos más expuestos a propuestas de bajo precio, informalidad o estrategias comerciales agresivas".

El paper agrega que "la evolución de los costos fijos, las tarifas y el poder adquisitivo seguirá siendo clave para la frecuencia y composición del consumo".

Frente a este escenario, la compañía avisa que "continuará enfocada en la gestión activa de su portafolio, la segmentación de marcas, la optimización de costos, la mejora de productividad y la adaptación comercial a las nuevas tendencias de consumo".

En particular, seguirá priorizando el fortalecimiento de sus marcas, la inversión en capacidades, talento y tecnología, y la profundización de mejoras operativas orientadas a ganar eficiencia logística, reducir complejidad y mejorar el abastecimiento.

A su vez, la administración de stocks, la disciplina comercial y la gestión de márgenes continuarán siendo ejes centrales en un contexto en el que la demanda todavía no exhibe una recuperación homogénea.

En este marco, desde Molinos prevén un 2026 con una perspectiva sólida y prudente, sustentada en la fortaleza de su portafolio, en las capacidades desarrolladas y en la continuidad de su transformación operativa y comercial.

"La evolución del negocio estará vinculada, en buena medida, a la normalización gradual del consumo, a la consolidación del entorno macroeconómico, y a la capacidad de capturar oportunidades de crecimiento en un mercado todavía en transición. En consecuencia, la estrategia continuará orientada a preservar la competitividad, fortalecer el posicionamiento de sus marcas y sostener una gestión eficiente y flexible frente a un contexto que, si bien presenta señales de mejora, aún mantiene factores relevantes de incertidumbre", concluye. 

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