Loma Negra apaga su horno principal por seis meses en medio del derrumbe de la demanda de cemento
Loma Negra apagará su horno principal hasta noviembre de 2026. La parada de seis meses no tiene precedentes en la historia de la planta de Olavarría, la más importante del país.
La empresa comunicó la decisión en medio de un escenario complejo. La construcción repuntó levemente en marzo según el Indec, pero los despachos de cemento cayeron en abril. El dato confirma que la recuperación es frágil.
La medida responde a dos factores: el alto costo del gas durante los meses de invierno y un exceso de clínker acumulado que llegó a las 700.000 toneladas fuera de los silos.
El clínker es el componente activo del cemento portland. Se produce cuando la piedra se cocina en hornos industriales. Luego se muele y se mezcla con piedra caliza en proporción 60/40.
Loma Negra tiene actualmente más insumo del que puede vender. La sobreproducción del verano se sumó a la caída de la demanda. El resultado: montañas de clínker sin destino en L'Amalí.
Una parada técnica que se convierte en crisis
El sindicato minero conoce bien los ritmos de producción de la cementera. Las paradas técnicas habituales duran unos 40 días. Seis meses de pausa marca una diferencia brutal con el ciclo normal de mantenimiento.
La planta de Olavarría opera con dos hornos principales. Uno de ellos permanecerá detenido hasta noviembre. El segundo cesará actividades en mayo y junio.
La empresa proyecta reactivar ese segundo horno en julio. Pero el primero seguirá apagado hasta fin de año.
Las tareas de mantenimiento podrían completarse en algunas semanas, pero la decisión de prolongar el cese hasta noviembre responde directamente a la caída en la construcción y el fin de la obra pública.
Los números que explican la parada
El Índice Construya (IC) reflejó en abril una suba mensual del 4,98% desestacionalizada. El dato parece positivo a primera vista.
Pero la comparación interanual muestra otra realidad. El IC está 4,7% por debajo de abril de 2025. La construcción no logra recuperar el terreno perdido.
El primer cuatrimestre de 2026 tampoco trae buenas noticias. Los despachos de productos para la construcción estuvieron apenas 0,6% por encima del período enero-abril del año anterior.
La venta de cemento portland muestra el deterioro más claro. En abril de 2026 se despacharon 639.100 toneladas. La caída fue de 134.200 toneladas respecto a marzo de 2026.
La comparación con abril de 2025 es peor: una baja de 183.120 toneladas. Los números confirman lo que el sindicato y la empresa ya sabían: la demanda se desplomó.
Gas caro y obra pública paralizada
El costo del gas durante los meses de invierno pesa sobre la ecuación. Los hornos cementeros consumen grandes cantidades de energía.
Mantenerlos encendidos con gas a precio alto no tiene sentido cuando hay sobrestock. La falta de seguridad en la provisión de gas para la industria genera incertidumbre adicional.
Pero el factor determinante es otro: la obra pública desapareció del radar. El sector privado tampoco compensa la caída.
La actividad de la construcción repuntó en marzo según el Indec, pero se mantiene en un nivel bajo de actividad en términos históricos, muy lejos de los picos registrados en años anteriores.
Loma Negra producirá cemento con el stock existente. Las 700.000 toneladas de clínker almacenadas permitirán mantener activa la línea de molienda y envasado.
Pero la parada del horno principal hasta noviembre marca un punto de inflexión. La industria cementera argentina enfrenta uno de sus peores momentos en las últimas décadas.
Fundada en 1926, Loma Negra es una de las principales productoras de cemento de Argentina. La compañía cuenta con plantas industriales en distintas provincias del país.
La empresa opera además en actividades vinculadas al hormigón, los agregados y el transporte ferroviario de cargas. Su alcance territorial y operativo la convierte en un actor clave del sector.
La nueva planta amplió significativamente la capacidad de producción de cemento de Loma Negra, con tecnología de última generación. Apenas tres años después de su puesta en marcha, el horno principal quedará detenido hasta fin de año.
El contraste entre la inversión realizada y la paralización actual grafica el golpe que atraviesa la construcción. Loma Negra ajusta su operación en un contexto donde la demanda no logra absorber la capacidad instalada.