LA ANÓNIMA

La crisis del consumo no perdona: cadena de súper sufre fuerte derrumbe de rentabilidad

La histórica cadena de la familia Braun reportó un beneficio menor en más de $30.000 millones y un aumento de la morosidad financiera
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 12 de Mayo, 2026

La histórica cadena de la familia Braun sintió el impacto del freno en el mercado interno y, a pesar de sostener sus ingresos gracias a la exportación de carne, la rentabilidad se desplomó frente al mismo periodo del año anterior.

Se trata de Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia, conocida popularmente como La Anónima, que acaba de presentar los resultados de su balance correspondientes al periodo de nueve meses finalizado el pasado 31 de marzo.

Los números de la cadena reflejan con crudeza la realidad del sector retail en Argentina ya que evidencian una drástica caída en la rentabilidad neta, que pasó de los $43.699 millones registrados en el ejercicio anterior a $10.248 millones en el actual período.

La Anónima es una de las compañías más longevas y con mayor arraigo territorial en la Argentina que fue fundada en 1908 a partir de la fusión de las firmas de José Menéndez y Mauricio Braun.

Con los años, evolucionó de ser una proveedora de ramos generales en la Patagonia a consolidarse como un holding diversificado con presencia en retail, industria alimenticia y servicios financieros.

El mayor del interior

En la actualidad, es considerado como el cuarto operador de supermercados a nivel nacional y el líder absoluto en la región patagónica y el interior de la provincia de Buenos Aires.

Opera más de 160 sucursales distribuidas en alrededor de 80 ciudades pero, a diferencia de competidores como Carrefour o Cencosud, su foco no es el AMBA, sino plazas donde suele ser el principal —o único— gran proveedor y una de sus mayores fortalezas es que no solo vende, sino que produce.

Además, es uno de los principales exportadores de carne vacuna del país (Cuota Hilton) a partir de la operación de dos frigoríficos propios (Pampa Natural en La Pampa y Frigorífico La Anónima en Buenos Aires), lo que le permite abastecer sus góndolas con costos controlados y generar divisas genuinas mediante el comercio exterior.

También cuenta con centros de distribución de alta tecnología y una flota de transporte, además de haber comprado las 14 sucursales de los hipermercados Libertad en Argentina, junto con un centro logístico.

Esta operación, que consolida su expansión fuera de la Patagonia, incluye el traspaso de 1.600 empleados y la conversión de los locales a la marca La Anónima, enfocándose en provincias como Córdoba, Tucumán, Salta y Rosario.

La empresa continúa bajo el control y la gestión de la familia Braun, una de las estirpes empresariales más tradicionales del país, y es una de las pocas empresas locales de consumo masivo que cotiza en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.

También es uno de los mayores empleadores privados del país, con una nómina que supera los 12.000 colaboradores y posee una fuerte penetración de productos de marca propia (La Anónima, Best, Caserita).

Período de retracción

En el último balance de la sociedad se refleja una diferencia de rentabilidad que representa una contracción del 76,5% en términos nominales, cifra que, al ser ajustada por la inflación del periodo, evidencia un retroceso aún más profundo en los márgenes de la compañía.

Mediante un comunicado enviado a la Comisión Nacional de Valores (CNV), la compañía hace referencia a "un período marcado por la retracción del consumo que afecta al mercado en general", y sostiene que "los ingresos netos del segmento supermercados —que concentra el 88% de la facturación de La Anónima— registraron una caída del 5,11%".

De acuerdo al documento, esta tendencia fue parcialmente compensada por las aperturas de nuevas sucursales en San Benito (Entre Ríos), Fernández Oro (Río Negro), San Patricio del Chañar (Neuquén), Reconquista (Santa Fe) y Resistencia (Chaco) durante el período.

En el caso del segmento frigorífico, mostró un desempeño favorable, con un fuerte crecimiento en las exportaciones impulsado por la mejora de precios internacionales y el mayor volumen exportado.

Además, en los resultados tuvo un impacto considerable el incremento de las previsiones por incobrabilidad en el negocio de tarjeta de crédito, que pasaron de los $5.462.302 del período anterior a $39.714.813 ahora.

"Este incremento refleja el aumento del índice de morosidad que atraviesa el mercado argentino en su conjunto, pero la compañía entiende que este impacto irá atenuándose en los próximos trimestres", se aclara en el documento.

Negocios con cambios

En el caso de la ganancia neta de $10.248.486 es equivalente al 0,43% de los ingresos netos del período, mientras que el resultado operativo se mantuvo positivo en $5.594.333 (0,23% de los ingresos netos), "lo que refleja la capacidad de la compañía para sostener su equilibrio operativo aun en un entorno difícil para el consumo".

A modo de referencia, en el período anterior la ganancia neta había sido de $43.699.928, representando el 1,81% de los ingresos netos, con un resultado operativo de $51.020.946 (2,11% de los ingresos netos).

Las cifras, que surgen del informe enviado a la CNV, muestran que, si bien logró mantener ciertos niveles de facturación, el "mix" de sus negocios sufrió cambios significativos que afectaron la última línea del balance:

El deterioro del consumo masivo pegó fuerte en el segmento de supermercados que se vio afectado por una caída en el volumen de ventas y una migración de los consumidores hacia productos de segundas marcas o compras de menor ticket promedio.

En el caso del aumento de la morosidad, es uno de los puntos que más encendió las alarmas ya que se trata de un negocio financiero.

Los cargos por incobrabilidad en su tarjeta de crédito propia crecieron de manera exponencial, multiplicándose casi por siete en comparación con el año pasado, producto de las dificultades de las familias para cancelar saldos.

En cuanto a la presión sobre los costos operativos, los incrementos en logística, tarifas de servicios públicos y paritarias salariales crecieron por encima de la capacidad de la empresa para trasladarlos a las góndolas sin perder volumen de ventas.

El refugio exportador

No todo fue negativo para la cadena patagónica si se tiene en cuenta que el balance destaca que la división de negocio cárnico (frigoríficos) actuó como un amortiguador.

Gracias a los precios internacionales estables y a un incremento en los volúmenes exportados, la empresa pudo generar divisas y compensar parcialmente la debilidad del mercado doméstico.

Sin embargo, el aporte de los frigoríficos no fue suficiente para revertir el impacto de un mercado interno "planchado" que se refleja en la caída del 46% de su resultado operativo, lo que demuestra que el corazón del negocio —la venta minorista— está trabajando con márgenes mínimos para sostener la estructura.

Plan en marcha

A pesar de estas cifras negativas, el directorio de La Anónima decidió avanzar con su plan de inversiones.

Actualmente se encuentran en ejecución obras de nuevas sucursales en Bellville (Córdoba), Neuquén Oeste (Neuquén) y San Nicolás (Buenos Aires), y también iniciará obras en San Francisco (Córdoba) en los próximos meses.

Más allá de estos planes, en el mercado advierten que para La Anónima, el desafío de los próximos meses será doble.

Por un lado, recomponer el tráfico en sus más de 160 sucursales y, por otro, sanear la cartera de su brazo financiero, que hoy se presenta como el principal lastre operativo del grupo.

Considerando este escenario, los expertos agregan que La Anónima ya no depende solo de la rotación de góndola, sino de su capacidad para gestionar el riesgo financiero y explotar su perfil agroindustrial.

Redirigir inversiones

Por eso, entienden que la empresa deberá endurecer las condiciones de otorgamiento de su tarjeta propia.

Sin embargo, esa posibilidad es considerada como un arma de doble filo, ya que reducirá el riesgo de incobrables, pero también le quitará combustible al consumo en sus sucursales, ya que muchos clientes dependen de esa financiación para llegar a fin de mes.

Por eso, también le apuestan una fichas al negocio cárnico del grupo al entender que, con exportaciones de carne vacuna creciendo por encima del 50% en valor y nuevos acuerdos con Estados Unidos, los frigoríficos de La Anónima pasarán de ser un complemento a ser el principal sostén de la rentabilidad.

Es probable que la firma redirija inversiones hacia la eficiencia de sus plantas de faena por encima de la apertura de nuevas bocas de expendio, en un escenario donde el salario real no recupera terreno frente a la canasta básica.

En este sentido, la frase de Federico Braun sobre "remar en dulce de leche" cobra más vigencia que nunca ya que su compañía está en modo supervivencia operativa, esperando que la desaceleración inflacionaria finalmente se traduzca en una recuperación del volumen de ventas.

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