Gigante de la venta de electrodomésticos sigue bajando persianas y reduce su estructura en el interior
La merma en el nivel de ventas que ocurren en superficies físicas, y la pérdida del poder adquisitivo que atraviesan los bolsillos en general, siguen complicando la continuidad de las compañías que pisan fuerte en el ámbito del retail y la comercialización de electrodomésticos. En esa línea, Garbarino y Frávega son dos ejemplos contundentes de afectación comercial, y en las últimas semanas la cadena Pardo no ha hecho más que avanzar con una reducción de estructura que se hace cada vez más visible en el interior de la Argentina. La firma en cuestión, que supo tener casi 75 sucursales en todo el país, hoy atraviesa un momento operativo por demás delicado y continúa promoviendo la baja de persianas.
Así, y como expuso iProfesional recientemente, sólo en Córdoba y en apenas días la firma bajó las persianas en Río Cuarto y General Deheza, y ya el año pasado aplicó ajustes en algunos de sus locales en la provincia de Buenos Aires.
A esa decisión Pardo le sumó, durante la última semana de abril, el cierre de su punto de ventas en Rafaela, en la provincia de Santa Fe. Ya en en los primeros días de mayo, el retail cerró una de sus sucursales más grandes en Cipolletti, en la provincia de Río Negro.
En este último tramo del mes, la compañía desactivó el local que mantenía operativo en la calle Pellegrini al 750 de la ciudad de San Pedro, en el territorio bonaerense. De acuerdo a medios locales, las versiones en torno al cierre acumulaban semanas.
En ese sentido, el local La Opinión expuso voces ligadas a la firma que declararon: "Como muchas empresas del rubro estamos reordenando algunas estructuras y evaluando sucursales para mejorar rentabilidad y eficiencia operativa".
Desde Pardo, indicó la fuente, se informó que la empresa viene llevando a cabo "cierres puntuales, relocalizaciones o nuevos formatos comerciales", todo propiciado por "las dificultades del contexto económico".
"El contexto económico afecta a todo el comercio y obliga a tomar decisiones más estratégicas, buscando sostener la operación de la manera más saludable posible a futuro", indicaron desde la empresa.
En meses recientes, Pardo redujo su red comercial, pasando de un pico histórico de 74 sucursales a los actuales 62 puntos de venta activos.
Pardo tiró el achique también en Río Negro
Previo a la baja de persianas en San Pedro, el retail cerró una de sus sucursales más grandes en Cipolletti, en la provincia de Río Negro.
En ese ciudad, José Luis Bunter, vicepresidente de la Confederación Federal Pyme de Argentina y referente de la Cámara de Comercio local, detalló que la compañía bajó sus persianas por efecto de factores como "la caída de las ventas, el costo de los alquileres y los gastos de funcionamiento, ligados a impuestos, sueldos e insumos".
De acuerdo a medios locales, "la sorpresiva despedida de un coloso del rubro, a solo 2 años y 9 meses de su desembarco en la ciudad, se da en un contexto de crisis en el que muchos comercios cierran debido a la delicada situación financiera".
"Las empresas que han dado créditos, como sería el caso de Pardo, también sufren endeudamiento por morosidad del crédito", sostuvo Bunter.
Por el lado de la seccional en Cipolletti del Sindicato de Empleados de Comercio, su secretario general, Juan Morrinson, declaró: "Nos enteramos que cerró de repente, fuimos al lugar a corroborarlo, luego a la secretaría de Trabajo, que lo certifica, deja la notificación en el local donde no había nadie y luego la mandó a Neuquén. Ahora nos va a decir la secretaría de Trabajo, los pasos a seguir. Nosotros pedimos una audiencia y por ahora, nada".
"Hace 2 semanas que está cerrado. Lo raro es que no vino ningún trabajador a plantearnos nada, suponemos que los han reubicados en otras sucursales", añadió.
El contexto económico complica al retail
Hoy por hoy, el modelo tradicional de venta física en el retail muestra signos evidentes de agotamiento. El punto de partida de la crisis es la fuerte caída de la demanda.
En un escenario de pérdida sostenida del poder adquisitivo, los electrodomésticos —bienes durables por definición— se convierten en uno de los primeros gastos que los hogares postergan.
A la espera de los últimos datos, el sector viene de sufrir una caída del 18,6% interanual en las ventas en el último trimestre de 2025, con retrocesos generalizados en todas las categorías, desde línea blanca hasta pequeños electrodomésticos y tecnología.
Pero lo más llamativo del fenómeno es que el desplome del consumo se da incluso en un contexto de baja de precios relativos. A contramano de lo que ocurre en la mayoría de los rubros de la economía argentina, los electrodomésticos mostraron una caída promedio del 6,6%, mientras la inflación general superó el 30 por ciento.
El dato refleja un cambio profundo: el problema dejó de ser el precio y pasó a ser el ingreso disponible. En otras palabras, aunque los productos sean relativamente más baratos, los consumidores no tienen margen para financiar compras de ese tipo.