RECONFIGURACIÓN PETROLERA

El "Plan Junio" de Manzano: los detalles detrás de la compra de las estaciones de Shell

El empresario y el gigante suizo Mercuria ultiman el contrato con la brasileña Raízen para la millonaria compra de la red local de la marca petrolera
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 01 de Junio, 2026

Durante el pasado mes de mayo, los accionistas del grupo Raízen lograron avanzar en las negociaciones con los tenedores de bonos para obtener apoyo para su plan de reestructuración extrajudicial.

Se trata de un plan que sería presentado durante el transcurso de esta semana pero que, sin embargo, es considerado aún por los acreedores insuficiente, por lo que le reclaman a la empresa que busque una nueva financiación para que el plan sea sostenible.

En este marco, el grupo brasileño tiene hasta el próximo lunes 9 de junio para presentar la propuesta con la aprobación del 50% de los acreedores más uno, mientras enfrenta una deuda de u$s12.800 millones.

Para eso, se han abierto negociaciones más avanzadas con los acreedores locales, lo que podría garantizar el quórum necesario, y también se espera contar con el apoyo de los tenedores de bonos, que representan aproximadamente el 40% de la deuda.

El éxito de este proceso tendrá consecuencias en el mercado de los combustibles argentino, donde Raízen opera la cadena de estaciones de servicio Shell y es propietaria de una refinería ubicada en la localidad bonaerense de Dock Sud.

Se trata de una sociedad conformada por el grupo brasileño Cosan y la petrolera anglosajona Shell que tiene una participación de mercado del 18% en la venta de combustibles y opera una red de más de 700 estaciones de servicio, que la posicionan como la segunda operadora más grande del país detrás de YPF.

La reestructuración en Brasil que destrabó la venta argentina

Esta operación forma parte del proceso de reestructuración de Raizen en Brasil donde ya se negociaron las condiciones para ser vendida al gigante suizo Mercuria, en sociedad con el empresario argentino José Luis Manzano por una cifra que en el mercado aseguran que superará los u$s1.500 millones.

Si bien el acuerdo ya estaría definido y hasta ya se anticiparon ciertos aspectos del negocio, para ser oficializado todavía resta que el proceso de reperfilamiento de Raizen en Brasil concluya con éxito.

En ese sentido, uno de los obstáculos para la negociación era la permanencia de Rubens Ometto, el mayor accionista de Raízen, como presidente del consejo de administración.

Este punto ya se ha resuelto con el desplazamiento del ejecutivo a un puesto secundario.

Otro aspecto importante del acuerdo pasa por el aporte prometido por Shell, que mantiene su compromiso de destinar algo más de u$s690 millones para mejorar el pasivo del grupo.

Raízen también está negociando una propuesta que le permita convertir el 45% de su deuda en capital, extendiendo el vencimiento del saldo restante hasta ocho años.

En los medios brasileños se advierte que todavía existen ciertas discrepancias respecto a las condiciones de los nuevos títulos de deuda que se emitirán, como las tasas de interés y las garantías.

El escollo de la licencia Shell que ya tiene luz verde

La empresa también está conversando con sus acreedores la separación de sus negocios de azúcar y etanol de su negocio de distribución de combustible, que se llevaría a cabo una vez aprobado el plan.

Cuando esto suceda, los acreedores poseerán más del 80% de la empresa y, en ese momento se anunciaría la venta de las operaciones en Argentina al trader suizo y a uno de los dueños de la distribuidora de electricidad Edenor.

Manzano forma parte de la operación a través de su holding Integra Capital, junto a sus socios Daniel Vila y Mauricio Filiberti.

La velocidad y el apuro por cerrar la transacción antes de que termine el primer semestre no responden a variables del mercado local, sino a las urgencias de la casa matriz de Raízen y su pesada deuda.

La venta de la filial argentina es la pieza más atractiva y rápida de monetizar que tiene el conglomerado brasileño sobre la mesa.

De hecho, se asegura que dilatar el acuerdo más allá de junio complicaría el cronograma de pagos y las metas financieras acordadas con sus comités de acreedores internacionales.

Uno de los principales nudos ciegos que demoró las negociaciones, que ya llevan más de cinco meses de auditorías cruzadas (due diligence), fue el uso marcario.

Raízen no es dueña de Shell, sino que opera su licencia por lo cual, para que el grupo de Manzano y los suizos de Mercuria cierren el deal, era condición sine qua non retener el icónico logo de la concha marina en los surtidores locales.

Según trascendió, la casa matriz de Shell en Londres ya otorgó el visto bueno definitivo para transferir la licencia a la nueva estructura societaria.

El esquema final establece que el nuevo consorcio continuará operando bajo la bandera de Shell y abonará regalías a la multinacional británica al menos hasta mediados de la próxima década.

Con este escollo legal resuelto en mayo pasado, el camino quedó pavimentado para el traspaso formal en este mes de junio.

Edenor, la pieza clave del rompecabezas energético

La gran novedad de las últimas semanas, y que debe terminar de cristalizarse en los contratos de junio, es el rol de Edenor.

La mayor distribuidora eléctrica del país evalúa incorporarse formalmente como socia estratégica o accionista dentro de la nueva estructura de Raizen Argentina.

Para José Luis Manzano, Daniel Vila y Mauricio Filiberti, utilizar la empresa en esta operación, en lugar de canalizarla de forma directa y exclusiva por su nave insignia minero-petrolera, Integra Capital, responde a una estrategia financiera, societaria y regulatoria sumamente milimetrada.

El negocio tradicional de las estaciones de servicio (despachar nafta y gasoil) está mutando a nivel global hacia centros de servicios y conectividad.

Al involucrar a Edenor, el holding no está comprando "un negocio de combustibles fósiles", sino la infraestructura física (casi 900 puntos en todo el país) para desplegar la red de electro-lineras (puntos de carga rápida para autos eléctricos) más grande de la Argentina.

Para que este plan sea legalmente viable, el directorio de Edenor ya viene dando pasos formales.

Por ejemplo, reformó su objeto social (estatuto) para no limitarse únicamente a la distribución residencial y comercial de energía, habilitándose a sí misma a comercializar energía para el transporte y participar en proyectos de generación renovable distribuida.

Si el deal con Raizen se cierra, las estaciones de Shell se convertirán en el "brazo ejecutor" en la calle de esta nueva Edenor.

De todos modos, el rol de Integra Capital será fundamental para el plan de expansión de Raizen en el mercado local.

Se trata de un fondo privado de inversión que funciona como un vehículo ágil pero cuyos balances no cotizan en bolsa pública de la misma manera que una utility regulada como Edenor, que cotiza en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires y en Wall Street (NYSE).

Su balance, tras los sucesivos ordenamientos de tarifas, goza de una sólida posición de liquidez y, fundamentalmente, de una capacidad de acceso al mercado de capitales (emisión de Obligaciones Negociables o créditos internacionales de desarrollo) infinitamente superior a la de un holding privado.

En el mercado sostienen que utilizar la estructura financiera de Edenor permite abaratar el costo del financiamiento para la adquisición de Raizen.

Más allá de esta posibilidad, el holding que lidera Manzano ya opera en el sector petrolero tradicional a través de Phoenix Global Resources (PGR), enfocada en el upstream (exploración y producción en Vaca Muerta).

Si la compra de Raízen (que es downstream: refinación y venta) quedara puramente dentro del esquema petrolero de Phoenix, para los mercados financieros internacionales sería vista como una consolidación en "activos de carbono tradicionales".

Al estructurar la operación cruzando con Edenor, el grupo puede encuadrar el plan de inversión bajo normativas de transición energética y mitigación climática.

Esto les abre la puerta a poder captar financiamiento internacional con tasas sustancialmente más bajas, exclusivas para proyectos que reduzcan la huella de carbono.

También podría participar del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que premia la infraestructura tecnológica de largo plazo.

El despliegue de una red de electromovilidad y paneles solares en estaciones encaja perfectamente en los objetivos de modernización energética que el Gobierno busca promover.

En definitiva, Edenor le aporta a Manzano el músculo financiero que cotiza en Wall Street, la justificación regulatoria de la transición ecológica y el know-how técnico para transformar estaciones de servicio tradicionales en las terminales eléctricas del futuro.

La integración vertical perfecta: del pozo al surtidor

Para Manzano y Mercuria, la adquisición de Shell también representa cerrar el círculo perfecto de la integración vertical.

Ambos ya son socios en la petrolera Phoenix Global Resources (PGR), que actualmente produce unos 21.000 barriles de crudo diarios en bloques clave como Mata Mora Norte y planea beneficiarse del RIGI para catapultar su producción a 80.000 barriles hacia 2030.

Al quedarse con la Refinería de Dock Sud (una de las plantas con mayor capacidad de conversión del país) y las bocas de expendio, el grupo dejará de ser un mero productor que le vende el crudo a terceros.

Podrá producir su propio petróleo en Neuquén, lo transportará, lo refinará y lo venderá refinado bajo la marca Shell al consumidor final, capturando el margen de ganancia en cada eslabón de la cadena.

Por volumen de activos, impacto geopolítico e implicancias en la transición energética, la firma de este contrato reconfigurará las relaciones de poder en el sector.

Las cartas están echadas y el reloj corre: junio dictará sentencia para el nacimiento del nuevo gigante de la energía en Argentina.

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