La crisis del neumático no cede: Pirelli suspende personal y rediseña sus operaciones
La crisis que atraviesa la industria argentina del neumático sumó un nuevo capítulo. La planta que Pirelli opera en la localidad bonaerense de Merlo se prepara para implementar un cambio en su esquema de producción y suspender personal entre el 15 y el 21 de junio.
Se trata de una medida que refleja el deterioro de un negocio que hasta hace pocos años figuraba entre los más dinámicos del entramado industrial argentino.
La decisión se produce apenas semanas después de que la filial argentina del grupo italiano acordara con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) distintas interrupciones parciales de la actividad para adecuar los niveles de producción a una demanda que continúa debilitada.
Diversas fuentes del sector coinciden en que la compañía busca adaptar su estructura operativa a un mercado más pequeño, con mayores niveles de competencia importada y menores volúmenes de fabricación.
Según pudo saber iProfesional a partir de fuentes gremiales y empresariales, el plan contempla una reorganización de los equipos de trabajo y modificaciones en el formato productivo utilizado hasta ahora en la planta de Merlo, principal centro industrial de Pirelli en el país.
La planta modelo que llegó a fabricar más de 5 millones de cubiertas anuales
El caso resulta particularmente significativo porque Pirelli fue, durante años, una de las compañías que más apostó por Argentina dentro de la industria regional del neumático.
La fábrica de Merlo, inaugurada en 1951, llegó a convertirse en una de las plantas más importantes de la multinacional italiana en Sudamérica.
Durante la década pasada fue objeto de sucesivas inversiones destinadas a incrementar la capacidad productiva, incorporar tecnología y desarrollar neumáticos de mayor valor agregado.
En sus mejores momentos llegó a fabricar más de cinco millones de cubiertas anuales destinadas tanto al mercado local como a la exportación.
Incluso en 2025 la compañía anunció la incorporación de nuevas líneas de producción para neumáticos de segmentos premium destinados a pickups y SUV, una señal de que todavía intentaba sostener una estrategia de especialización industrial en el país.
Sin embargo, la situación comenzó a deteriorarse aceleradamente.
Los factores detrás del colapso productivo
La combinación de caída del consumo, menor actividad automotriz, reducción de exportaciones hacia Brasil y avance de los neumáticos importados obligó a la empresa a iniciar un proceso de ajuste que se profundizó durante el último año.
Distintas fuentes del sector sostienen que la dotación de personal se redujo significativamente respecto de los niveles que exhibía antes de la crisis.
Actualmente, la empresa opera con alrededor de 650 personas, y desde 2023 se registraron más de 700 despidos, además de haber reducido su producción que por estos días oscila entre 3.500 y 4.000 cubiertas, cuando en sus mejores épocas llegaron a producir 18.000 neumáticos diarios.
La preocupación dentro de la industria aumentó luego del cierre de Fate, la histórica fabricante nacional de neumáticos controlada por el empresario Javier Madanes Quintanilla.
La compañía anunció el cese de actividades de su planta de San Fernando en febrero de este año, dejando sin empleo a unos 920 trabajadores y generando uno de los golpes industriales más importantes de los últimos tiempos.
La desaparición de Fate modificó por completo el mapa del negocio local.
Aunque Pirelli y Bridgestone continúan operando, la crisis que derivó en el cierre de la firma argentina expuso problemas estructurales que afectan a todo el sector.
Es decir:
- Del fuerte incremento de las importaciones
- Caída de los precios de venta
- Exceso de capacidad instalada
- Pérdida de competitividad frente a productos provenientes principalmente de Asia
De hecho, dirigentes sindicales del sector vienen advirtiendo desde principios de año que la situación de Pirelli guarda similitudes con la que atravesó Fate antes de su colapso productivo.
De acuerdo al medio especializado primerplano.com, la planta está al borde del abismo, al punto que las autoridades de la empresa ya confirmaron que habrá suspensiones entre el 15 y el 21 de junio próximos de todo su aparato productivo, pero que se mantendrán los salarios.
Cambio de esquema y recorte salarial del 30%
De todos modos, también habrá desde julio un cambio en el sistema de producción y se pasará a trabajar de lunes a viernes, ya no los fines de semana, donde se percibía doble las horas trabajadas.
Como esa jornada se cobraba extra, el personal recibirá menos dinero a fin de mes que los trabajadores consultados por este medio calcularon en una caída de casi el 30% de sus ingresos habituales.
Esto significa que la planta ya no operará durante los fines de semana, donde cancela las prestaciones.
Si a eso se le suma que los salarios están paralizados y la inflación desde el último aumento fue de un 48%, el poder adquisitivo de cada trabajador de la firma quedó pulverizado.
Los datos también forman parte de uno de los escenarios más complejos que sufre la industria del neumático de las últimas décadas.
Datos difundidos por referentes sectoriales muestran que las importaciones crecieron con fuerza, ganando participación en el mercado argentino.
Al mismo tiempo, la capacidad utilizada de las fábricas locales cayó a niveles históricamente bajos.
El fenómeno no sólo impacta sobre las ventas destinadas al mercado de reposición.
También afecta al negocio de equipo original, es decir, las cubiertas que se entregan directamente a las terminales automotrices.
La desaceleración de la producción automotriz local y el menor ritmo de exportaciones hacia Brasil redujeron la demanda industrial, obligando a los fabricantes a revisar sus programas de producción.
Es en ese contexto en el cual Pirelli comenzó a implementar el plan de suspensiones temporarias y a reorganizar sus turnos de trabajo con el objetivo de evitar una acumulación excesiva de stock.
La modificación prevista apunta a adaptar la estructura operativa a un escenario de menor volumen de fabricación.
El nuevo esquema también buscaría concentrar la producción en las líneas de mayor rentabilidad y reducir costos asociados a una capacidad instalada que hoy se encuentra sobredimensionada para la demanda existente.
La medida podría representar el inicio de una reorganización más profunda dentro de la planta de Merlo.
La principal preocupación entre los trabajadores es que estas decisiones constituyan una antesala de nuevos recortes laborales, especialmente en un contexto en el que la industria ya perdió miles de puestos de trabajo y todavía no encuentra señales claras de recuperación.
La situación de Pirelli confirma que el cierre de Fate no fue un hecho aislado sino parte de una crisis más amplia que atraviesa a toda la cadena de valor del neumático en Argentina.
Por eso, lo que ocurra en la planta de Merlo durante las próximas semanas será seguido de cerca tanto por los sindicatos como por el Gobierno y las automotrices.
La pregunta que sobrevuela a toda la industria es si las suspensiones y los cambios productivos alcanzarán para estabilizar la operación de Pirelli o si el sector todavía enfrenta una etapa más profunda de ajuste.