CIERRA MAZALOSA

Crisis textil: cierra la fábrica que producía para Portsaid y Desiderata y se agrava el derrumbe del sector

El cierre de una histórica fábrica revela el drama laboral y la ola de despidos que atraviesa actualmente la industria nacional de indumentaria
Por iProfesional
NEGOCIOS - 04 de Junio, 2026

La crisis de la industria textil y del calzado sigue profundizándose en la Argentina. Al cierre de fábricas, concursos preventivos y despidos que se multiplicaron durante los últimos meses, ahora se suma el caso de Mazalosa, el grupo propietario de las marcas Portsaid, Desiderata y System, que decidió cerrar la planta que operaba en el Parque Industrial de La Rioja por la fuerte caída del consumo y el deterioro de la actividad.

La decisión refleja el complejo escenario que atraviesa uno de los sectores más afectados por la apertura de importaciones, la retracción de las ventas internas y el aumento de los costos de producción, una combinación que está poniendo en riesgo la continuidad de numerosas empresas de indumentaria, textiles y calzado.

Cierra la planta que producía para Portsaid y Desiderata

Mazalosa comunicó a la Secretaría de Trabajo de La Rioja el cierre de la planta que había inaugurado en diciembre de 2022 como parte de un plan de expansión productiva.

La fábrica había comenzado con 27 trabajadores y la expectativa de incrementar progresivamente la dotación de personal a medida que creciera la producción destinada a abastecer a las marcas Portsaid, Desiderata y System.

Sin embargo, la empresa argumentó que el deterioro del consumo terminó volviendo inviable la continuidad de la operación.

El grupo fue creado en 2002 por el empresario Sergio Said para integrar las distintas unidades de negocio desarrolladas a partir de Portsaid, marca fundada en 1989. Con el paso de los años incorporó nuevas etiquetas comerciales y construyó una red de más de 70 locales propios junto a unos 250 clientes mayoristas.

Actualmente concentra buena parte de sus actividades de producción, logística y distribución en un centro operativo de 8.000 metros cuadrados ubicado en Munro.

La Rioja, uno de los epicentros de la crisis

El cierre de la planta de Mazalosa tiene un impacto especial en La Rioja, una de las provincias históricamente vinculadas a la producción textil nacional.

Según datos difundidos por la Federación Obrera de la Industria del Vestido y Afines (FONIVA), ya son 13 las empresas textiles que cerraron o paralizaron actividades en la provincia durante el último período.

La situación se produce en un contexto de fuerte deterioro sectorial. De acuerdo con datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la actividad textil registró una caída interanual del 33,2% en febrero, muy por encima de la baja del 8,7% observada en el conjunto de la industria manufacturera.

Las fábricas operaron con apenas el 40% de su capacidad instalada y los sectores de textil, confección, cuero y calzado vienen perdiendo en promedio alrededor de 1.400 puestos de trabajo mensuales desde fines de 2025.

A esto se suma una reducción del 11% en las inversiones destinadas a maquinaria y un incremento del 104% en las importaciones de prendas terminadas medidas en cantidad.

DFAC, la marca de TN Platex que bajó la persiana

Uno de los casos más resonantes de las últimas semanas fue el de DFAC, la marca creada por TN Platex bajo el concepto "De Fábrica al Consumidor".

La propuesta había sido lanzada en 2023 con la promesa de comercializar prendas básicas producidas íntegramente en la Argentina a precios accesibles, aprovechando el control de toda la cadena productiva.

Sin embargo, la compañía anunció el cierre de la marca tras una caída sostenida de las ventas. A través de las redes sociales, los responsables de DFAC reconocieron que el proyecto no pudo sostenerse en las condiciones actuales del mercado.

La marca producía remeras, buzos y ropa interior en plantas ubicadas en La Rioja, Tucumán, Buenos Aires, Catamarca y Corrientes.

El cierre se suma a otros problemas que enfrenta TN Platex, que también impulsó el concurso preventivo de Hilado y realizó ajustes productivos en distintas provincias.

Empresas históricas en concurso preventivo

La lista de compañías afectadas continúa creciendo.

Entre los casos más importantes aparecen:

  • Emilio Alal, tradicional textil santafesina que ingresó en concurso preventivo luego de cerrar sus divisiones industriales y paralizar plantas productivas en Corrientes y Chaco
  • Fantome Group, fabricante local de marcas como Reebok, Kappa, Kevingston y Cheeky, que solicitó la apertura de un concurso preventivo para reorganizar su deuda
  • Lannot SA, propietaria de la marca de calzado Viamo
  • Textilana, dueña de Mauro Sergio y proveedora de Kosiuko, junto a su controlada Hilamar
  • Eseka, fabricante de las marcas Cocot y Dufour

La firma Emilio Alal atribuyó su crisis a una combinación de factores: caída del consumo interno, incremento de las importaciones, aumento de los costos energéticos y de insumos, dificultades para trasladar esos costos a precios y falta de financiamiento.

Fantome Group sostuvo que enfrenta una competencia cada vez más difícil debido al ingreso masivo de productos importados y consideró que el concurso constituye la única alternativa para preservar la actividad.

Calzado y denim también sufren el impacto

La crisis ya no se limita exclusivamente al rubro de indumentaria.

En el sector del calzado, Grupo Dass volvió a reducir personal en su planta de Eldorado, Misiones, con el despido de 43 trabajadores. La compañía ya había recortado alrededor del 40% de su plantilla durante 2025 y previamente cerró su planta de Coronel Suárez, donde producía para Adidas.

La industria del denim también muestra señales de deterioro. Vicunha Argentina, una de las principales productoras de tela jean del país y proveedora de marcas como Kosiuko y María Cher, opera actualmente con menos del 50% de su capacidad instalada en San Juan.

La empresa señaló que la producción cayó aproximadamente un 50%, mientras que su dotación de personal se redujo un 20%. Según la firma, el crecimiento de las importaciones fue determinante: las compras externas de tejidos se duplicaron y las de prendas confeccionadas llegaron a triplicarse en comparación con el año anterior.

Un sector en estado de alerta

El cierre de la planta de Mazalosa se suma así a una larga lista de empresas que enfrentan dificultades para sostener la producción nacional.

Mientras el consumo interno continúa debilitado y las importaciones ganan participación en el mercado, el sector textil y de indumentaria acumula cierres de fábricas, concursos preventivos, suspensiones y despidos.

La situación preocupa especialmente en provincias con fuerte presencia industrial, como La Rioja, donde la actividad textil constituye una fuente clave de empleo. Las cámaras empresarias y los sindicatos advierten que, de mantenerse las actuales condiciones económicas y comerciales, podrían registrarse nuevos cierres y una profundización de la pérdida de puestos de trabajo durante los próximos meses.

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