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ALERTA

Cómo harán Mercuria y Manzano para pagar u$s1.420 millones por las estaciones de servicio Shell

El acuerdo con Raizen contiene una compleja ingeniería financiera que lo convierte en una de las mayores operaciones corporativas de los últimos años
04/06/2026 - 16:44hs
Shell

La compra de los activos de Raízen Argentina por parte del trader suizo Mercuria y del grupo liderado por José Luis Manzano abrió uno de los principales interrogantes que hoy circulan en el mercado energético: cómo financiarán una operación valuada en alrededor de u$s1.450 millones.

Más que nada, si se tiene en cuenta que no se trata de una adquisición más ya que el acuerdo involucra la refinería de Dock Sud, una de las más importantes del país, una red de casi 900 estaciones de servicio que comercializan combustibles bajo la marca Shell, terminales logísticas, plantas de almacenamiento y el negocio de lubricantes.

Por su magnitud, la transacción figura entre las mayores operaciones corporativas realizadas en la Argentina en los últimos años y convierte a Mercuria en uno de los nuevos protagonistas del sector energético local.

Sin embargo, más allá del monto involucrado, el foco del mercado está puesto en la estructura financiera que permitirá concretar la compra.

Mercuria y Manzano van por Shell: la billetera detrás de la operación

En el sector existe consenso respecto de que el principal respaldo financiero será Mercuria.

El trader suizo se ubica entre los mayores comercializadores independientes de energía y materias primas del mundo.

Maneja negocios globales por más de u$s170.000 millones al año y posee acceso permanente a financiamiento internacional otorgado por bancos de primera línea.

Esa escala le permite afrontar operaciones de gran tamaño mediante una combinación de capital propio, deuda bancaria y financiamiento estructurado.

Por eso, la hipótesis dominante entre los analistas es que la adquisición no será financiada exclusivamente con aportes de los accionistas sino mediante una combinación de recursos propios y préstamos internacionales.

Las hipótesis de pago

Fuentes del sector explican que la operación probablemente combine tres componentes.

El primero será un aporte de capital realizado por Mercuria y sus socios locales.

El segundo consistirá en financiamiento bancario internacional obtenido a través de créditos sindicados, una herramienta habitual entre los grandes traders globales.

El tercer elemento será el propio flujo de fondos generado por los activos adquiridos.

La refinería de Dock Sud, las terminales logísticas y la red de estaciones de servicio constituyen negocios que generan ingresos recurrentes y relativamente previsibles.

Esa característica permite utilizarlos como respaldo para obtener deuda a largo plazo.

En otras palabras, una parte de la compra podría financiarse con préstamos garantizados por los mismos activos que Mercuria está adquiriendo.

Se trata de una práctica frecuente en operaciones internacionales de infraestructura y energía.

La presencia local de Mercuria

La compra de los activos de Raízen tampoco constituye el primer desembarco de Mercuria en la Argentina.

Desde hace años el grupo posee una fuerte presencia en el sector petrolero local a través de Phoenix Global Resources,

Se trata de una de las compañías que opera áreas convencionales y no convencionales en distintas cuencas productivas del país.

Mercuria es su principal accionista y el socio financiero que impulsó la creación y expansión de la compañía.

La historia se remonta a 2017, cuando los activos de la ex Andes Energía, vinculada a José Luis Manzano y Daniel Vila, se fusionaron con activos petroleros aportados por Mercuria.

De esa operación nació Phoenix Global Resources que, desde entonces, pasó a ser controlada por el gigante europeo que, además fue el financista de gran parte de su crecimiento. El trader suizo aportó capital, acceso a mercados internacionales y financiamiento para el desarrollo de áreas convencionales y no convencionales, especialmente en Vaca Muerta.

En tanto, Manzano y Vila participan a través de Integra Capital como socios minoritarios con alrededor del 6% del capital según alguna fuentes del sector.

Esto muestra que la relación entre Manzano y Mercuria no nació con la compra de los activos locales de Raizen, sino hace casi una década con la creación de Phoenix Global Resoursea.

En la práctica, esta sociedad funciona como el vehículo petrolero local de Mercuria.

A través de ella, el grupo participa en producción de petróleo y gas; desarrollo de áreas en Vaca Muerta; operaciones en Neuquén, Río Negro, Mendoza y otras cuencas.

Construir integración

Por eso, cuando se analiza la compra de los activos de Raizen, hay un dato clave: Mercuria ya estaba presente en el upstream (producción de petróleo y gas) mediante Phoenix.

Lo que ahora incorpora es el downstream (refinación, logística y estaciones de servicio).

Esa es la razón por la cual varios analistas consideran que la adquisición de la red Shell y la refinería de Dock Sud no es una inversión aislada, sino un paso más en la construcción de un grupo energético integrado.

Lo que queda fuera del acuerdo

Existe un aspecto importante que suele generar confusión.

Mercuria no está comprando los activos petroleros que Shell opera en Vaca Muerta.

Aunque la marca Shell aparece asociada tanto a la producción de petróleo como a las estaciones de servicio, se trata de negocios corporativamente diferentes.

La operación involucra exclusivamente los activos que Raizen administra en Argentina como son la refinación, almacenamiento, logística, lubricantes y comercialización de combustibles.

Por el contrario, las áreas petroleras y gasíferas que Shell desarrolla en Vaca Muerta permanecen fuera de la transacción y continúan bajo control de la multinacional petrolera.

La aclaración no es menor porque ayuda a entender la verdadera lógica detrás del acuerdo si se recuerda que Mercuria ya tenía presencia en la producción de hidrocarburos y que ahora incorpora el eslabón industrial y comercial de la cadena energética.

El plan detrás de la compra

La adquisición permite avanzar hacia un modelo de integración que pocos grupos privados poseen actualmente en Argentina.

Por un lado, Mercuria cuenta con producción de petróleo y gas a través de Phoenix.

Por el otro, ahora sumará capacidad de refinación, almacenamiento, logística y comercialización minorista mediante la red Shell operada por Raizen.

Aunque no exista una conexión directa entre los yacimientos de Shell en Vaca Muerta y los activos adquiridos, la operación fortalece la presencia del trader suizo en prácticamente todos los segmentos relevantes del negocio energético.

Esa integración es precisamente uno de los factores que explican por qué el trader suizo está dispuesto a desembolsar una cifra superior a los u$s1.400 millones.

El rol de Manzano

Para el ex ministro del Interior durante el gobierno de Carlos Menem, la compra representa otro paso dentro de una estrategia de expansión que durante los últimos años incluyó petróleo, electricidad, minería e infraestructura.

El empresario ya participa en Phoenix Global Resources y mantiene una posición relevante en el sector energético a través de distintas compañías vinculadas a su holding.

Desde el punto de vista estratégico, esta operación probablemente le aporta más a Manzano que a cualquier otro socio local involucrado.

El empresario completa así la cadena energética que le faltaba ya que, hasta ahora tenía presencia en producción de petróleo y gas a través de Phoenix Global Resources; distribución eléctrica mediante Edenor; generación eléctrica y otros activos energéticos.

Lo que no tenía era una posición relevante en refinación y comercialización de combustibles que ahora logra con la participación en la compra de Raizen,

La operación le permite ser co controlante de la refinería de Dock Sud; terminales de logística y almacenamiento y casi 900 estaciones de servicio de Shell.

Eso le permite participar en prácticamente toda la cadena energética, desde la producción hasta la venta al consumidor final.

Del mismo modo, gana una fuente de ingresos menos volátil que Vaca Muerta si se recuerda que el negocio petrolero depende del precio internacional del crudo, de los costos de perforación y de la productividad de los pozos.

En el caso de las estaciones de servicio y la refinación generan flujos mucho más estables y predecibles.

Para un grupo empresario, eso significa diversificar riesgos y equilibrar ingresos y tener en cuenta que la venta minorista de combustibles suele ser menos volátil que el upstream petrolero.

El aporte de Edenor

Si finalmente la distribuidora de energía participa de la estructura, Manzano podría utilizar la red Shell para desarrollar cargadores para autos eléctricos; electromovilidad; generación distribuida e infraestructura energética para centros de datos.

En Europa y Estados Unidos las grandes utilities ya utilizan estaciones de servicio como nodos energéticos multipropósito que la red local de Shell puede replicar en Argentina.

De todos modos, la verdadera ganancia para Manzano no parece ser financiera de corto plazo ya que lo que está comprando es escala.

Durante años construyó posiciones en electricidad y petróleo y ahora, la adquisición de los activos de Raizen le permite sumar la marca Shell, una red nacional de estaciones y una de las refinerías más importantes del país.

Por eso, en el mercado energético muchos interpretan que esta operación no es simplemente la compra de una petrolera, sino el paso que termina de transformar a Manzano en uno de los empresarios con mayor presencia transversal en toda la cadena energética argentina.

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