LECHERÍA

Tras la vuelta de La Suipachense, otra láctea busca reactivar la planta que producía Yogs y Shimy

Pidió permiso ante la Justicia para revisar el estado de una planta clave ubicada en la provincia de Buenos Aires. Su exdueña quebró el año pasado
Por Patricio Eleisegui
NEGOCIOS - 08 de Junio, 2026

El vaivén parece ser el rasgo predominante en el ámbito de las lácteas y, mientras sigue sin enderezarse la difícil situación que atraviesan Lácteos Verónica y Nuevo Amanecer, se mantiene la quiebra de SanCor y La Serenísima acumula números en rojo, otras empresas buscan reflotar un nicho que siempre fue clave para la economía nacional. En esa línea, la novedad más contundente de las últimas semanas corresponde a la vuelta al mercado de La Suipachense y la recuperación del empleo lechero en esa zona de la provincia de Buenos Aires. Ahora, otras instalaciones clave podrían retomar su producción: ocurre que Tregar pidió permisos para revisar el estado de la planta de la quebrada Alimentos Refrigerados SA (ARSA) —que fabricaba las marcas Yogs y Shimy para SanCor— en Arenaza, también en territorio bonaerense. La firma en cuestión podría avanzar con la adquisición de ese complejo productivo.

La solicitud de Tregar fue elevada hace escasos días, según fuentes judiciales, y la intención de sus dueños es evaluar la capacidad aún instalada en la planta que ARSA operó hasta hace escasos meses.

Interés en las instalaciones de ARSA

El pedido de visita quedó asentado a partir de una presentación realizada por el abogado José Manuel Maciel, en carácter de apoderado de García Hermanos Agroindustrial SRL, dueña de la marca Tregar, en el expediente "Alimentos Refrigerados S.A. s/ Quiebra" Nº 24424/2023, detalló la plataforma Edairy News.

Según el escrito judicial, Tregar se encontraría interesada en la adquisición de la línea de producción instalada en la planta de ARSA en Arenaza. "Para avanzar en esa posibilidad, pidió autorización al juez para observar y constatar de manera directa el estado y la funcionalidad de esa línea", afirmó la fuente.

"El objetivo del pedido es claro: realizar una visita a la planta de ARSA en Arenaza para verificar las condiciones reales de una línea productiva y determinar si resulta conveniente avanzar con una propuesta", añadió.

En concreto, en el escrito se solicita que, previa conformidad de la Sindicatura, se autorice el ingreso a la planta para poder "observar y constatar de manera directa el estado y funcionalidad de la referida línea". A partir de esa evaluación se definirá "la conveniencia de efectuar una propuesta".

En el sector lechero afirman que la posibilidad de disponer de una línea de producción en esa ubicación podría representar para Tregar una oportunidad de expansión o fortalecimiento industrial, siempre que la evaluación técnica resulte favorable.

"Luego de la presentación realizada por García Hermanos Agroindustrial SRL, el juzgado deberá resolver si autoriza la visita solicitada. Para eso, será necesaria la intervención de la Sindicatura, que deberá prestar conformidad al pedido", se informó.

Al parecer, recién después de esa instancia la empresa estará en condiciones de definir si presenta una propuesta concreta por la línea de producción mencionada en el expediente.

La Justicia decretó la quiebra de ARSA en noviembre del año pasado. En ese momento, el juez Federico Guerri, a cargo del Juzgado Comercial 29, dictó el fallo y dispuso la liquidación final de la empresa y el cierre de sus instalaciones. Además de las instalaciones en Arenaza, en el partido de Lincoln, la firma operaba instalaciones y un centro de distribución en Córdoba.

Otra posibilidad que se abre, mientras se recupera La Suipachense

El posible retorno de la planta de ARSA, aunque ya bajo la bandera comercial de Tregar, ocurre a muy pocos días de que La Suipachense, un empresa clave en términos de empleos para la localidad bonaerense de Suipacha y un actor que supo marcar el ritmo de la producción de lácteos en la cuenca lechera de la provincia de Buenos Aires, anunciara que volverá a operar.

La compañía alquilará su planta en el pueblo donde tiene su base y se prevé el retorno a las funciones de al menos 30 empleados. Al momento de irse a la quiebra la lechera se encontraba bajo control del grupo venezolano Maralac.

Si bien resta un período de adecuación de la planta para que vuelva a procesar materia prima, la aparición de un inquilino devuelve la esperanza a los operarios de la firma, que mantuvieron un acampe frente en el ingreso a La Suipachense por el lapso de 9 meses.

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