INDUSTRIA LÁCTEA

Saputo se despide de Argentina: por qué vendió su negocio y cómo será la nueva etapa

La venta de la operación local redefine el mapa de la industria láctea y marca el desembarco de uno de los mayores grupos alimenticios de América Latina
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 19 de Junio, 2026

La venta de los activos argentinos de Saputo a la peruana Gloria Foods comienza a tomar forma definitiva.

A través de comunicaciones internas enviadas al personal de ambas compañías, los máximos ejecutivos detallaron cómo será la transición y cuáles serán los principales cambios que se implementarán en la nueva etapa.

Entre las definiciones más relevantes aparece una que impactará directamente en el mercado y es que La Paulina será la marca insignia de la nueva organización.

Se trata de una decisión que apunta a aprovechar el fuerte reconocimiento que la histórica etiqueta tiene entre consumidores, distribuidores y operadores de la industria alimenticia.

"Honramos de esta manera una de las marcas más queridas del mercado lácteo", expresó Claudio Rodríguez Huaco, presidente de Gloria Foods, en el mensaje dirigido a los trabajadores de las plantas argentinas.

El ejecutivo también buscó transmitir tranquilidad respecto del futuro de la compañía al agregar: "Nuestro objetivo es asegurar una transición ordenada y sostenible".

Por qué se va Saputo

La operación sorprendió al mercado cuando fue anunciada a comienzos de este año si se tiene en cuenta que durante más de dos décadas, Saputo fue uno de los principales jugadores del negocio lácteo argentino y llegó a controlar algunas de las marcas más reconocidas del sector.

Sin embargo, la decisión se enmarca en una estrategia global de reorganización de activos impulsada por la compañía canadiense destinada a simplificar operaciones y concentrar recursos en mercados donde posee una escala aún mayor.

En los últimos años, Saputo enfrentó una fuerte presión sobre sus márgenes en distintos mercados internacionales.

Esto fue producto de la volatilidad de los precios lácteos, el aumento de costos y la necesidad de concentrar inversiones en regiones consideradas prioritarias para su crecimiento.

Argentina, además, arrastró durante años problemas estructurales que afectaron la rentabilidad del sector.

En este sentido, se pueden mencionar:

  • La alta presión impositiva
  • Restricciones cambiarias
  • Dificultades para importar insumos
  • Una fuerte volatilidad macroeconómica

Aunque la compañía nunca cuestionó el potencial productivo del país, la venta aparece alineada con una estrategia destinada a simplificar operaciones y concentrar recursos en mercados donde posee una escala aún mayor.

De todos modos, la salida no será total, si se tiene en cuenta la opinión de Carl Colizza, presidente y director ejecutivo de Saputo, quien confirmó que la empresa conservará una participación minoritaria del 20% en el negocio.

También explicó que seguirá colaborando en la comercialización internacional de determinados productos exportados desde Argentina.

"Esta operación es el resultado de un trabajo estrecho entre Saputo y Gloria para garantizar una transición fluida y la continuidad de las operaciones diarias de recolección de leche, producción y distribución", señaló el ejecutivo.

El gigante canadiense

Saputo nació en 1954 en la ciudad de Montreal, cuando la familia Saputo emigró desde Sicilia hacia Canadá y comenzó elaborando quesos artesanales.

Con el paso de las décadas se transformó en uno de los mayores grupos lácteos del mundo.

Actualmente opera en Canadá, Estados Unidos, Reino Unido, Australia y varios países de América Latina, con ingresos anuales superiores a los u$s13.000 millones.

Su desembarco fuerte en Argentina se produjo en 2003 mediante la compra de Molfino Hermanos, una de las compañías lácteas históricas del país.

A partir de esa adquisición incorporó marcas emblemáticas como La Paulina, Ricrem, Molfino y diversas líneas de quesos y productos industriales.

La compañía cuenta con plantas en provincias claves para la producción láctea como Santa Fe y Córdoba y desarrolló una extensa red de abastecimiento vinculada a miles de productores tamberos.

Quién es el nuevo dueño

Del otro lado de la operación aparece uno de los mayores conglomerados alimenticios de América Latina.

Gloria forma parte del Grupo Gloria, un holding peruano con presencia en alimentos, lácteos, cemento, papel, agroindustria, azúcar y logística.

La empresa controla operaciones en Perú, Bolivia, Colombia, Ecuador, Puerto Rico y otros mercados de la región.

En el negocio lácteo es líder absoluto en Perú y figura entre los principales jugadores sudamericanos.

La adquisición de Saputo Argentina constituye una de las inversiones más importantes de su historia reciente y le permite ganar una plataforma industrial de gran escala en uno de los principales países productores de leche del continente.

Para Gloria, el atractivo no pasa solamente por el mercado interno argentino sino también por un fuerte interés en utilizar la capacidad productiva local para abastecer mercados regionales y potenciar exportaciones de quesos, leche en polvo y otros derivados lácteos.

La Paulina, la gran apuesta

Dentro de los activos adquiridos, Gloria identificó rápidamente a La Paulina como una de las marcas con mayor potencial.

Fundada hace décadas y convertida en una referencia para varias generaciones de consumidores argentinos, la marca conserva una presencia destacada en quesos, mantecas, cremas y productos de valor agregado.

La decisión de convertirla en el principal emblema corporativo busca apoyarse en ese capital simbólico para acelerar el crecimiento de la nueva etapa.

En el sector consideran que la estrategia también apunta a reforzar la identidad local de la compañía en un momento donde los consumidores muestran una creciente valoración por las marcas tradicionales.

Se reconfigura el negocio lácteo

La transacción, valuada en alrededor de u$s885 millones, figura entre las más relevantes registradas en la industria alimenticia argentina durante los últimos años.

Además de modificar el mapa competitivo del sector, marca el ingreso de un nuevo jugador regional con capacidad financiera para disputar posiciones a empresas como Mastellone Hnos., Adecoagro y otros productores de gran escala.

Para Saputo, representa la salida de un mercado donde construyó una fuerte presencia industrial durante más de veinte años.

Para Gloria, en cambio, es una apuesta estratégica de largo plazo sobre una actividad que considera clave para su expansión continental.

Para la industria láctea argentina, la operación abre una nueva etapa en la que uno de los principales grupos alimenticios de América Latina intentará convertir a La Paulina en el corazón de su crecimiento regional.

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