El grupo que se quedó con Transener reorganiza otra pieza clave de su negocio eléctrico
Mientras el Gobierno avanza con su plan para atraer inversiones privadas al sistema energético, uno de los principales jugadores que surgieron durante el último año continúa reordenando su estructura para consolidarse en un negocio considerado estratégico para el crecimiento económico de la Argentina.
Se trata del Grupo Edison, que luego de convertirse en el nuevo accionista controlador de Transener ahora recibió otra autorización clave del Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (ENReGE) para reorganizar una segunda empresa de transporte de energía de alta tensión.
La Resolución 159/2026, publicada este miércoles 2 de julio en el Boletín Oficial, autoriza una compleja reorganización societaria de Líneas de Transmisión del Litoral S.A. (LITSA).
Es la compañía que desde hace más de tres décadas construye, opera y mantiene el segundo tramo del sistema de transmisión eléctrica asociado a la represa hidroeléctrica de Yacyretá.
Aunque formalmente la medida aprueba una serie de transferencias accionarias entre empresas del mismo grupo, detrás de esa ingeniería societaria aparece una estrategia mucho más amplia.
El holding busca separar definitivamente sus distintos negocios energéticos, concentrar todos los activos vinculados al transporte eléctrico bajo una sociedad específica —Edison Transmisión— y dotar a LITSA de mayores capacidades para participar en futuras obras de infraestructura, acceder a nuevas fuentes de financiamiento y transformarse en un jugador con mayor alcance dentro del mercado eléctrico argentino.
Un mensaje para todo el sector
Fuentes del grupo explicaron a iProfesional que LITSA forma parte de la estrategia de negocio de Edison, que tiene el foco puesto en el largo plazo, y agregaron que el objetivo es seguir invirtiendo en el desarrollo de la infraestructura del sector.
Pero por primera vez, el nuevo ENReGE considera que una transferencia equivalente al 98% del capital accionario de una empresa concesionaria puede realizarse sin necesidad de convocar al concurso público previsto en el contrato original, debido a que no existe un cambio efectivo del control económico.
Ese criterio podría transformarse en un antecedente relevante para futuras reorganizaciones de grupos empresarios que operan concesiones de infraestructura energética.
Además, la autorización llega pocas semanas después de una de las operaciones corporativas más importantes registradas este año en el mercado energético argentino.
La operación marcó un cambio de enorme relevancia porque Transener administra la columna vertebral del sistema argentino de alta tensión.
La empresa opera más de 15.000 kilómetros de líneas de transmisión y cerca de 60 estaciones transformadoras, infraestructura por donde circula aproximadamente el 85% de toda la electricidad que se transporta en la Argentina.
Eso la convierte en una pieza indispensable para conectar las centrales generadoras —hidroeléctricas, térmicas, nucleares y renovables— con las distribuidoras que abastecen hogares, industrias y comercios.
Además, el ingreso de Edison modificó el mapa del negocio eléctrico nacional y posicionó al grupo entre los principales operadores privados de infraestructura energética.
Sin embargo, la compra de Transener nunca fue vista por sus accionistas como una operación aislada.
Desde el comienzo, la intención fue construir una estructura integrada que reuniera distintos activos vinculados al transporte de electricidad y permitiera participar en la nueva etapa de expansión de la red de alta tensión que impulsa el Gobierno.
La reorganización de LITSA constituye precisamente un nuevo paso dentro de esa estrategia.
Qué aprobó el ENReGE
La resolución autoriza tres operaciones sucesivas mediante las cuales Edison reorganiza completamente la estructura accionaria de LITSA.
Hasta ahora la empresa tenía la siguiente composición:
- Edison Energía poseía el 92,5% del capital
- CODI mantenía el 5,5%
- El Grupo Eling conservaba el 2% restante
El primer paso consiste en que Edison Energía compra la participación que pertenecía a CODI.
Luego Edison Transmisión adquiere el paquete accionario de Grupo Eling y, finalmente, Edison Transmisión incorpora también todas las acciones que hasta ahora estaban en manos de Edison Energía.
Como consecuencia de esa secuencia de operaciones, Edison Transmisión pasa a controlar el 100% del capital social de LITSA.
A simple vista podría interpretarse como una venta total de la empresa.
Sin embargo, el ente regulador concluyó que eso no ocurre desde el punto de vista económico.
La razón es que tanto Edison Energía como Edison Transmisión pertenecen al mismo accionista controlador: Edison Holding S.A.
Por lo tanto, la empresa cambia de dueño únicamente dentro del propio grupo empresario, sin modificar quién toma las decisiones estratégicas ni quién ejerce el control final de la concesionaria.
Ese fue precisamente el argumento utilizado por el ENReGE para aceptar la operación sin exigir el concurso público previsto en el Contrato de Electroducto cuando se transfiere más del 49% del capital de la sociedad.
En otras palabras, el organismo entendió que existe una reorganización interna, pero no una venta de la concesión ni un cambio de operador.
Quién está detrás del Grupo Edison
Aunque su nombre comenzó a hacerse conocido recién durante los últimos meses, Edison Holding viene construyendo desde hace varios años una plataforma de inversiones enfocada en infraestructura y energía.
La sociedad funciona como un vehículo de inversión y no desarrolla actividades operativas propias.
Su capital está integrado por distintos grupos empresarios:
- Woden Holding, controlada por el empresario Juan Jorge Neuss, quien además preside el directorio de Edison Holding
- Perseo Holding Group, cuyos beneficiarios finales son los empresarios Rubén Cherñajovsky —fundador del Grupo Newsan— y Luis Santiago Galli, actual CEO de esa compañía y director de Edison Holding
- Inverlat Investments, vinculada a Damián Pozzoli, Carlos Giovanelli, Federico Salvai y Guillermo Stanley
- Empresa Inversora de Energía, también controlada por Neuss
La combinación de esos accionistas reúne experiencia en sectores tan diversos como la industria electrónica, infraestructura, energía, inversiones y servicios.
En los últimos meses el holding aceleró su expansión aprovechando el nuevo escenario regulatorio que impulsa el Gobierno, caracterizado por una mayor apertura a la inversión privada y una creciente necesidad de capital para ampliar la infraestructura energética.
Qué hace LITSA
Aunque tiene un perfil mucho más bajo que Transener, LITSA ocupa un lugar clave dentro del sistema eléctrico argentino.
La compañía nació en la década de 1990 como parte de la reorganización del sector eléctrico y obtuvo el contrato para construir, operar y mantener el segundo tramo del Sistema de Transmisión Asociado a la Central Hidroeléctrica Yacyretá, una de las obras energéticas más importantes del país y compartida con Paraguay.
Su función consiste en garantizar el transporte de la energía generada por Yacyretá hacia el Sistema Argentino de Interconexión (SADI), permitiendo que esa electricidad llegue a los grandes centros de consumo del país.
Se trata de un dato importante si se tiene en cuenta que el transporte eléctrico suele ser el segmento menos visible de la cadena energética, pero es uno de los más importantes.
Sin líneas de alta tensión suficientes, la energía no puede llegar desde las centrales de generación hasta las distribuidoras y, por lo tanto, tampoco a hogares, industrias y comercios.
Justamente ese es uno de los principales desafíos que enfrenta hoy la Argentina.
Durante los últimos años crecieron con fuerza proyectos vinculados con Vaca Muerta, los parques eólicos y solares, la minería del litio y del cobre y nuevas inversiones industriales.
Sin embargo, la expansión de la red de transporte quedó rezagada, generando restricciones para incorporar nueva generación eléctrica.
Distintos estudios del sector estiman que durante la próxima década serán necesarias inversiones por varios miles de millones de dólares para ampliar la red nacional de alta tensión, construir nuevas estaciones transformadoras y modernizar instalaciones existentes.
Ese escenario explica por qué compañías especializadas en infraestructura eléctrica comenzaron a reposicionarse para competir por futuras licitaciones.
Dejar de depender de una sola concesión
Otro aspecto central de la resolución es la reforma del estatuto social de LITSA.
Hasta ahora, la empresa tenía un objeto social prácticamente limitado al contrato firmado en 1994 para operar el sistema asociado a Yacyretá.
Con la autorización del ENReGE ese alcance cambia de manera significativa: podrá participar en nuevos proyectos de transporte eléctrico tanto en Argentina como en el exterior; construir, operar y mantener instalaciones para terceros; prestar servicios de ingeniería, consultoría y asistencia técnica.
También tendrá capacidad para desarrollar ampliaciones de sistemas existentes; participar en licitaciones públicas y privadas y brindar servicios especializados vinculados con infraestructura energética.
Además incorpora la posibilidad de desarrollar actividades relacionadas con telecomunicaciones asociadas a redes eléctricas, un negocio que viene ganando importancia a partir del uso compartido de infraestructura de alta tensión para tendidos de fibra óptica y sistemas de comunicación.
En la práctica, LITSA deja de ser una empresa creada para administrar un único contrato y pasa a convertirse en una plataforma capaz de competir por nuevos negocios dentro del mercado de infraestructura energética.
Conseguir financiamiento
La modificación del estatuto también incorpora cambios financieros de gran alcance.
Desde ahora la empresa podrá tomar y otorgar préstamos, emitir obligaciones negociables, acceder a financiamiento estructurado, constituir garantías, operar en mercados de capitales y realizar distintas operaciones crediticias para respaldar proyectos de inversión.
Para una compañía de infraestructura, esas herramientas representan un cambio importante.
Las obras de transporte eléctrico requieren desembolsos elevados y plazos de recuperación que pueden extenderse durante décadas.
Por eso, el acceso al crédito y al mercado de capitales suele ser determinante para ejecutar nuevas inversiones.
La resolución también toma nota de otro aspecto relevante: LITSA planea ceder a terceros los créditos derivados de las remuneraciones previstas en el Contrato de Electroducto como mecanismo para obtener liquidez.
El ENReGE concluyó que esa posibilidad ya estaba contemplada en el contrato original y, por lo tanto, no requiere una autorización específica del organismo regulador.
En otras palabras, la empresa podrá utilizar parte de sus ingresos futuros como respaldo para obtener financiamiento destinado a nuevos proyectos o necesidades operativas.
El antecedente regulatorio
Más allá de la reorganización empresarial, uno de los aspectos que más atención despertará entre abogados especializados y compañías del sector eléctrico es el criterio adoptado por el ENReGE respecto del concurso público.
El Contrato de Electroducto establece que cuando se vende más del 49% del capital de la sociedad autorizada corresponde convocar a un concurso público.
Si bien en este caso la transferencia alcanza nada menos que el 98% de las acciones, el organismo resolvió que la exigencia no corresponde porque no existe un cambio de control económico.
La documentación presentada demostró que Edison Holding seguirá siendo el accionista controlador antes y después de la reorganización.
Tampoco cambian las obligaciones asumidas por LITSA frente al Estado, ni las garantías prendarias sobre las acciones Clase A, ni la capacidad técnica y financiera exigida para operar el sistema.
Sobre esa base, el organismo regulador concluyó que el objetivo del concurso público —garantizar que un nuevo operador tenga capacidad técnica y económica para prestar el servicio— no resulta aplicable cuando la reorganización ocurre íntegramente dentro del mismo grupo empresario.
Para especialistas del sector, esa interpretación podría transformarse en un antecedente relevante para futuras reestructuraciones societarias en empresas concesionarias de infraestructura energética.
La estrategia detrás del reordenamiento
La reorganización aprobada por el ENReGE no responde únicamente a una cuestión administrativa.
En la práctica, Edison busca separar cada una de sus unidades de negocio para facilitar la gestión, especializar las sociedades y mejorar el acceso al financiamiento para futuras inversiones.
Así lo explicó el propio grupo durante la presentación realizada ante el regulador, donde sostuvo que el objetivo es segmentar actividades, optimizar la administración y dotar a las compañías de herramientas más flexibles para participar en nuevos proyectos.
No es una estrategia novedosa dentro del negocio de infraestructura, ya que los grandes operadores internacionales suelen organizar sus activos por segmentos —transporte, generación, distribución o renovables— para aislar riesgos, captar financiamiento específico para cada proyecto y facilitar eventuales asociaciones con otros inversores.
Con la creación de Edison Transmisión como sociedad especializada, el holding avanza justamente en esa dirección.
A partir de ahora, esa compañía concentrará tanto la participación en LITSA como otros activos vinculados al transporte eléctrico, mientras Edison Energía continuará desarrollando otras actividades dentro del grupo.
El desafío que enfrenta el transporte eléctrico
La decisión también llega en un momento en que el transporte de energía volvió a ocupar un lugar central dentro de la agenda energética argentina.
Durante años, la expansión de las líneas de alta tensión quedó rezagada frente al crecimiento de la generación eléctrica.
El desarrollo de nuevos parques eólicos y solares, la expansión de la producción de hidrocarburos en Vaca Muerta, el crecimiento de la minería del litio y del cobre y la mayor demanda industrial comenzaron a poner en evidencia un problema que el sector viene advirtiendo desde hace tiempo.
Ocurre que en muchas regiones ya no alcanza con construir nuevas centrales de generación si no existen líneas capaces de transportar esa energía. Por ese motivo, tanto el Gobierno como las empresas consideran que la próxima etapa del desarrollo energético estará fuertemente vinculada a la construcción de nueva infraestructura de transmisión.
El propio Ministerio de Economía viene trabajando en distintos esquemas para incorporar inversión privada mediante concesiones, ampliaciones y mecanismos de financiamiento que permitan acelerar obras largamente postergadas.
En ese contexto, contar con compañías especializadas, con capacidad técnica, financiera y experiencia operativa, se vuelve un factor determinante.
Lo que viene
La resolución no agota el proceso, ya que el ENReGE instruyó a la empresa a presentar, dentro de los próximos 30 días hábiles, el Libro de Registro de Accionistas actualizado con la nueva composición accionaria y la constancia de la prenda sobre la totalidad de las acciones Clase A, garantía prevista en el Contrato de Electroducto para asegurar el cumplimiento de las obligaciones de operación y mantenimiento.
Además, deberá remitir el acta de la Asamblea de Accionistas que apruebe la reforma estatutaria y el texto ordenado del nuevo estatuto social, ya adaptado a su condición de Sociedad Anónima Unipersonal (SAU).
Recién una vez cumplidos esos pasos quedará formalmente completada la reorganización.
Un nuevo jugador que gana peso
La resolución confirma, además, un fenómeno que comenzó a consolidarse durante este 2026: la aparición de nuevos actores privados con creciente influencia dentro del negocio energético argentino.
Hasta hace pocos meses, el nombre Edison tenía escasa visibilidad fuera del sector.
Sin embargo, la compra del control de Transener, la reorganización de LITSA y otras operaciones vinculadas con infraestructura muestran que el holding apuesta a convertirse en uno de los protagonistas de la nueva etapa de inversiones que busca impulsar el Gobierno.
Para la administración nacional, ese proceso resulta clave.
La expansión de la red eléctrica aparece como una condición indispensable para sostener el crecimiento esperado de sectores como el petróleo y el gas no convencional, la minería, la industria y las energías renovables.
En ese escenario, el transporte eléctrico deja de ser un negocio de bajo perfil para transformarse en uno de los eslabones más estratégicos del desarrollo económico.
Por eso se entiende que la autorización otorgada por el ENReGE no sólo reorganiza la estructura interna de una empresa, sino que también refleja el tipo de compañías que comenzarán a ganar protagonismo en los próximos años.
Es decir, grupos privados con capacidad para administrar grandes activos, acceder al mercado de capitales y participar en las inversiones que demandará la modernización del sistema eléctrico argentino.
Con este nuevo paso, Edison no sólo consolida el control de otra empresa estratégica.
También deja en claro que su desembarco en el negocio de la transmisión eléctrica no se limita a la adquisición de Transener, sino que forma parte de un plan de largo plazo para convertirse en uno de los principales operadores privados de infraestructura energética del país.