Crearon una app, la bautizaron "Salame" y viene a resolver un problema cada vez más común
El comercio electrónico entre particulares en Argentina mantiene un crecimiento sostenido impulsado por la digitalización y la expansión de plataformas de reventa. Sin embargo, ese proceso no estuvo acompañado por estándares equivalentes de seguridad y trazabilidad, lo que derivó en un ecosistema fragmentado y con distintos niveles de exposición al riesgo. El problema no es solo dónde se compra, sino la falta de confianza y trazabilidad en cada operación.
En la práctica, gran parte de estas operaciones aún se realizan fuera de plataformas estructuradas: redes sociales, grupos de mensajería como WhatsApp, contactos directos o encuentros presenciales. Este esquema presenta limitaciones como:
- La falta de verificación de identidad
- La ausencia de pagos protegidos
- La logística poco definida
- Escasas herramientas de resolución de conflictos
En la mayoría de los casos, no existe un sistema que integre identidad, pago y entrega dentro de un mismo flujo operativo.
Por qué WhatsApp no es seguro para comprar y vender: los riesgos del comercio entre usuarios
Este fenómeno se explica porque WhatsApp, Instagram y redes sociales ya forman parte de la rutina diaria de los usuarios, lo que facilita las operaciones. Sin embargo, estos canales no fueron diseñados para gestionar transacciones completas entre desconocidos, ya que no incorporan validación de identidad, pagos protegidos ni sistemas de resolución de conflictos.
Entre los principales puntos de conflicto en estas operaciones se encuentran la identidad de las partes, el estado real del producto, los métodos de pago, los tiempos de entrega y posibles incumplimientos o diferencias con lo publicado.
Este escenario dio lugar al desarrollo de nuevas soluciones tecnológicas orientadas a ordenar el segmento y aportar mayor confianza a las transacciones entre particulares. El problema no es solo el canal de venta, sino la falta de un circuito integrado: muchas operaciones comienzan con una publicación, continúan por un chat privado, se pagan por transferencia y terminan dependiendo de la buena fe de las partes.
Una plataforma que busca ordenar el mercado C2C
Así las cosas, Salame se presenta como una plataforma con identidad propia, argentina y cercana, pensada para resolver de forma simple la compra y venta entre particulares. Su nombre refuerza esa lógica: toma una palabra popular y reconocible del uso cotidiano en Argentina y la resignifica desde un lugar positivo, con una marca simple, directa y fácil de recordar.
La propuesta busca posicionarse como una infraestructura transaccional más que como un marketplace tradicional. En paralelo, apunta a alejarse de un tono solemne y acercarse a la forma real en que las personas se comunican y realizan transacciones en su día a día. En ese sentido, el proyecto se define como un sistema integrado, que reúne en un mismo ecosistema categorías como bienes de consumo, vehículos, servicios profesionales e inmuebles.
Sus fundadores, Florencia Montesissa y Evan Bruguera, señalan que el objetivo es "ordenar una experiencia que ya existe, pero que en muchos casos se da de forma fragmentada y sin herramientas suficientes para proteger a las partes".
El desarrollo tecnológico fue realizado íntegramente en Argentina por equipos locales. El diferencial, según detallan, no está en una función aislada sino en el diseño integral del sistema, que integra identidad verificada, publicación, conversación, pago protegido, logística y soporte en un mismo circuito.
Identidad verificada: el eje del modelo de confianza digital
El objetivo es que la confianza no dependa de la buena fe entre las partes, sino de un sistema verificable dentro de la plataforma. Uno de los pilares del sistema es la verificación biométrica obligatoria (KYC), que combina validación documental y reconocimiento facial mediante inteligencia artificial para confirmar la identidad de los usuarios. El objetivo es reducir cuentas falsas, evitar usos indebidos y aumentar la confianza entre usuarios en operaciones entre desconocidos.
"Trabajamos con validación de identidad, controles biométricos, verificación documental y señales de comportamiento dentro de la plataforma a través de inteligencia artificial aplicada", explican sus mentores. En determinadas funciones, la verificación es obligatoria, especialmente para operar con pagos protegidos, publicar en ciertas categorías o retirar fondos.
El sistema que libera el dinero solo cuando se completa la operación
En materia de pagos, la plataforma utiliza un esquema tipo escrow denominado "Salame Protect", que retiene el dinero hasta que el comprador confirma la recepción del producto o servicio. "El dinero se libera al vendedor cuando la operación se completa correctamente, por ejemplo, cuando el comprador recibe el producto o se cumplen las condiciones definidas", detallan.
Esto busca que el conflicto no quede limitado a las partes involucradas, sino que exista un proceso trazable con criterios definidos para resolver cada caso. En caso de conflicto, interviene el equipo de soporte, que analiza la operación en base a publicaciones, conversaciones, comprobantes, estado del envío y evidencia aportada por las partes.
Logística integrada: del acuerdo informal al sistema trazable
La plataforma incorpora una red logística C2C con acuerdos con aplicaciones de movilidad como Cabify, y servicios como HOP y PICKIT para puntos de entrega y retiro. También suma operadores como Andreani y MMS para envíos a nivel nacional. En la compañía destacan que la logística es una pieza clave dentro del sistema de confianza, ya que evita que la operación dependa exclusivamente del acuerdo entre usuarios.
"El objetivo es ofrecer distintas alternativas según el tipo de producto, la distancia y la necesidad del usuario", analizan Montesissa y Bruguera. El esquema no es uniforme: "Mientras que los productos físicos de tamaño manejable se integran al sistema logístico, otros segmentos como vehículos, inmuebles o servicios requieren dinámicas distintas".
Modelo de negocio y financiamiento: cómo se monetiza la plataforma
Salame obtiene ingresos a través de visibilidad de publicaciones, planes para vendedores y servicios asociados como pagos protegidos y logística integrada. El proyecto comenzó con una ronda semilla de 400.000 dólares aportados por inversores cercanos, lo que permitió desarrollar el producto mínimo viable y validar la plataforma.
Posteriormente, sumó un inversor estratégico y proyecta una Serie A de 1,5 millones de dólares, además de una futura ronda de 7,5 millones destinada a expansión regional en América Latina.
En definitiva, Salame busca posicionarse como una alternativa dentro del mercado, sin plantear una competencia directa con otras plataformas del sector. "Creemos que el mercado es enorme y que existen distintas formas de resolver la compraventa entre personas. Salame viene a sumar una propuesta nueva, argentina, moderna y enfocada en la confianza. Estamos concentrados en construir el producto y en resolver problemas concretos de los usuarios", concluyen los fundadores.