COMERCIO EXTERIOR

El negocio con Brasil cambia de manos: qué sectores ganan terreno mientras caen los autos

El déficit comercial bilateral cayó en junio y la mejora se explica por el desplome de las importaciones automotrices y el avance de nuevos protagonistas
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 03 de Julio, 2026

El comercio entre Argentina y Brasil empieza a mostrar un cambio de mapa.

Durante años, el intercambio bilateral estuvo marcado por el peso de la industria automotriz, un sector que suele definir buena parte del saldo comercial entre los dos principales socios del Mercosur.

Pero junio dejó una señal distinta mostrando que el déficit comercial con Brasil fue de apenas u$s40 millones, una cifra muy inferior al rojo de u$s520 millones registrado en el mismo mes de 2025.

Por lo menos así surge de analizar el último informe elaborado por la consultora ABECEB que explica que la mejora no se explica por una expansión general del comercio si se tiene en cuenta que el flujo bilateral total cayó 4% interanual, hasta u$s2.610 millones.

El dato relevante del documento está en la composición ya que Argentina importó mucho menos desde Brasil, principalmente por la baja de autos y autopartes, y exportó más, empujada por energía, petroquímica y aluminio.

Es decir, en junio, las exportaciones argentinas a Brasil crecieron 16,9% interanual, hasta u$s1.285 millones, mientras que las importaciones desde ese país bajaron 18,1%, a u$s1.325 millones.

El informe también sostiene que el cambio también se ve en el acumulado del año. En el primer semestre, el déficit bilateral llegó a u$s993 millones, casi un tercio del rojo de u$s2.947 millones registrado en igual período de 2025.

Comercio entre Argentina y Brasil: un rojo que se achica

La reducción del déficit de junio fue de casi u$s480 millones frente al mismo mes del año pasado.

Para ABECEB, ese movimiento se explica por dos factores centrales: una caída de u$s294 millones en las importaciones y un aumento de u$s186 millones en las exportaciones.

Es decir, Argentina no sólo compró menos a Brasil, sino que también logró colocar más productos en ese mercado. Pero el dato más relevante para el mundo empresario es que el comercio bilateral empieza a cambiar de protagonistas.

"El negocio automotor, que históricamente concentró buena parte del intercambio, perdió peso en las compras argentinas desde Brasil y en paralelo, rubros vinculados a la energía, la petroquímica y el aluminio ganaron espacio en las ventas externas", detalla el trabajo de la consultora.

Los autos, en retroceso

Las importaciones argentinas desde Brasil totalizaron u$s1.325 millones en junio y acumularon su octava caída consecutiva en términos interanuales.

Para la consultora, la baja estuvo protagonizada por el sector automotor ya que las compras de vehículos de carretera cayeron 65,6%, hasta u$s38 millones.

En el caso de las importaciones, el informe detalla que las de vehículos para transporte de mercancías bajaron 55%, a u$s58 millones, mientras que las compras de automóviles de pasajeros retrocedieron 41,1%, hasta u$s222 millones.

También hubo fuertes caídas en motores, partes y autopartes.

"Los motores de pistón y sus componentes bajaron 45,3%, mientras que las partes y accesorios para vehículos automotores retrocedieron 35,1%", agrega el paper.

En conjunto, estos rubros explicaron una baja de u$s374 millones, incluso superior a la caída total de las importaciones del mes.

Detrás de este fenómeno aparecen varios factores.

El mercado argentino arrastra sobrestock acumulado, la demanda interna perdió fuerza, los patentamientos mostraron menor dinamismo y varias empresas comenzaron a diversificar proveedores, con mayor presencia de China y otros países fuera del Mercosur.

Ese cambio empieza a tocar una de las bases históricas del comercio bilateral: la complementación automotriz entre Argentina y Brasil.

Energía y petroquímica ganan

Del lado exportador, el documento de ABECEB muestra que el mayor salto vino de sectores que hasta hace algunos años no ocupaban un lugar tan central en la relación comercial con Brasil.

"Las exportaciones argentinas llegaron a u$s1.285 millones en junio, con una suba de 16,9% frente al mismo mes de 2025. En el acumulado del año, las ventas externas ya crecieron 3,6%, luego de un primer trimestre negativo", agrega el documento.

Pero el dato más fuerte se observó en el complejo energético y petroquímico.

En este caso, las exportaciones de aceites crudos de petróleo o minerales bituminosos saltaron de u$s1,6 millones en junio de 2025 a u$s71,1 millones en junio de este año.

También crecieron con fuerza los envíos de polímeros de etileno en formas primarias, que aumentaron 105,2%, hasta u$s58 millones.

En conjunto, energía y petroquímica aportaron u$s99,3 millones al crecimiento exportador, equivalentes al 53% de la mejora total de junio.

El dato confirma un movimiento de fondo: la matriz exportadora argentina empieza a incorporar con más fuerza el aporte de Vaca Muerta, los hidrocarburos y la industria química asociada.

El aluminio se suma

Otro sector que, según ABECEB, mostró una mejora relevante fue el aluminio, con exportaciones argentinas que crecieron 92,1% interanual, hasta u$s35 millones, y explicaron alrededor del 9% del incremento total de las ventas externas.

Si bien no tiene el peso del complejo energético, su desempeño ayuda a mostrar que la mejora exportadora no estuvo concentrada en un solo producto.

Además, la Argentina logró compensar parte del menor dinamismo de otros rubros con ventas industriales y energéticas de mayor valor.

La industria brasileña se enfría

El documento de la consultora revela que el sector automotor también mostró un comportamiento mixto del lado de las exportaciones argentinas.

Las ventas de vehículos para transporte de mercancías crecieron 21,5%, hasta u$s352 millones. Sin embargo, las exportaciones de automóviles de pasajeros cayeron 23,3%, a u$s134 millones, y las de motores y partes bajaron 16,4%, a u$s23 millones.

En el neto, los rubros automotrices aportaron u$s17 millones al crecimiento exportador, apenas el 9% de la suba total.

El problema de fondo es que Brasil también atraviesa un año complejo para su industria.

Las tasas de interés por encima del 14%, la presión inflacionaria sobre los salarios y la incertidumbre electoral enfriaron el consumo y golpearon la demanda de vehículos.

Para las terminales argentinas, eso implica un desafío adicional: Brasil sigue siendo el principal destino industrial, pero ya no garantiza el mismo nivel de tracción que en otros ciclos de crecimiento.

El agro pierde participación

El agro, en cambio, mostró un desempeño negativo en junio y, tal como lo evidencia el trabajo, las exportaciones de trigo y centeno sin moler cayeron 30%, hasta u$s77 millones, en tanto las ventas de cebada sin moler retrocedieron 45%, a u$s16 millones.

La excepción fue el rubro lácteo, con una suba de 68,3% en queso y leche cuajada, hasta u$s27 millones.

En conjunto, el sector agropecuario restó u$s32 millones al crecimiento exportador total, un comportamiento que no necesariamente refleja una menor producción.

Por el contrario, aparece vinculado a un cambio en la orientación de los envíos argentinos de granos, con mayor participación de mercados asiáticos en un año de cosecha récord.

Un déficit menor, pero con otro modelo

El dato de junio que muestra ABECEB forma parte de una tendencia más amplia ya que para este año, las proyecciones apuntan a un déficit comercial bilateral cercano a u$s2.200 millones, menos de la mitad del rojo de u$s5.201 millones registrado en 2025.

La mejora se explica por una combinación de factores: menor crecimiento de las importaciones desde Brasil, depreciación del peso en junio, actividad económica local más moderada, consumo menos expansivo y estancamiento de parte de la industria manufacturera.

A eso se suma la apertura comercial parcial fuera del Mercosur, que permitió moderar el déficit automotriz estructural mediante un cambio de proveedores.

En la práctica, Argentina compra menos autos y autopartes brasileñas, mientras empieza a vender más energía, petroquímica y aluminio.

La mirada hacia el segundo semestre

Hacia adelante, el resultado comercial con Brasil dependerá de varios factores, según lo que analizan los autores del documento.

Por un lado, las exportaciones argentinas podrían sostener una dinámica positiva por el aporte de la cosecha, los mejores volúmenes energéticos y el crecimiento de los envíos vinculados a petróleo, gas y petroquímica.

Por otro lado, la economía brasileña seguirá mostrando un comportamiento deslucido, con tasas altas, salarios presionados e incertidumbre política. Eso limitaría la demanda de productos industriales argentinos, especialmente en el negocio automotor.

El nuevo escenario deja una conclusión clara para las empresas: Brasil sigue siendo el principal socio comercial de la Argentina, pero el negocio bilateral ya no se explica solamente por autos.

Energía, petroquímica y aluminio empiezan a ganar protagonismo en una relación que durante décadas estuvo dominada por las terminales automotrices.

Y ese cambio puede marcar una nueva etapa para el comercio argentino con el principal mercado del Mercosur.

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