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Dos socios abrieron un bar en el hall de un edificio porteño, se lo clausuraron pero tuvieron revancha

El emprendimiento JöL nació como parte de un desarrollo inmobiliario, funciona en apenas 12 metros cuadrados y recibe entre 50 y 100 clientes por día
18/07/2026 - 07:47hs
Dos socios abrieron un bar en el hall de un edificio porteño, se lo clausuraron pero tuvieron revancha

JöL volvió a abrir sus puertas después de permanecer casi un mes clausurado por el Gobierno porteño. El proyecto, que se presenta como el primer hall bar de la Argentina, adecuó el espacio para obtener una nueva habilitación y ahora ya trabaja en una segunda apertura prevista para octubre.

El local abrió en diciembre en Vilela 2982, en Saavedra, con un formato poco habitual para el mercado argentino. A diferencia de los comercios que suelen funcionar en la planta baja de los edificios, no existe una división física entre el espacio gastronómico y el hall. La barra, las mesas y la circulación de los vecinos conviven en un mismo ambiente.

La idea nació después de que sus creadores conocieran este tipo de propuestas en distintos desarrollos de Europa y decidieran replicarlas en Buenos Aires. El objetivo era que el hall dejara de ser únicamente un lugar de paso y se transformara también en un espacio de encuentro abierto al público.

A los pocos meses de la apertura, el movimiento superó las expectativas y el local, de 12 metros cuadrados, empezó a recibir entre 50 y 100 personas por día para probar sus sándwiches.

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Aunque el espacio había sido habilitado para funcionar como cafetería bajo la modalidad take away, el uso cotidiano terminó siendo distinto.

Sin embargo, durante una inspección, el Gobierno porteño decidió clausurarlo al considerar que estaba funcionando por fuera de la habilitación otorgada. El cierre se extendió durante casi un mes, hasta que el proyecto realizó las modificaciones exigidas y consiguió un nuevo permiso para operar.

El comienzo del proyecto

Cuando Julián Bardichetzki y Mariano Varela comenzaron a desarrollar un nuevo edificio en Saavedra, el espacio gastronómico ya formaba parte de los planos. La idea había surgido después de conocer desarrollos inmobiliarios europeos que integraban cafeterías y bares al hall de ingreso, un formato que hasta ese momento no tenía antecedentes en la Argentina.

Con el lugar ya definido, convocaron a Misael Noé para desarrollar la propuesta gastronómica. El desafío no era únicamente diseñar la carta, sino construir una marca que funcionara dentro de un espacio de apenas 12 metros cuadrados.

"Desde que apareció la propuesta hasta la apertura pasaron unos tres meses. El lugar ya estaba prácticamente terminado, así que ese tiempo lo dediqué a desarrollar la carta, hacer pruebas de cocina, construir la identidad de la marca y planificar toda la comunicación en redes sociales", contó Noé a iProfesional.

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JöL ofrece cinco variedades de sándwiches, además de especiales mensuales y una selección de postres que cambia cada dos o tres semanas.

Las dimensiones del local terminaron condicionando toda la operación. La cocina, el almacenamiento y la atención fueron pensados para funcionar en un espacio reducido, por lo que el equipo descartó desde el principio una carta extensa y apostó por un menú concentrado en pocos productos.

"Preferimos hacer pocas cosas y hacerlas bien. La ventaja de un lugar tan chico es que te obliga a profundizar en una propuesta concreta", explicó.

Actualmente, JöL ofrece cinco variedades de sándwiches, además de especiales mensuales y una selección de postres que cambia cada dos o tres semanas. El más elegido desde la apertura es el de tapa de asado con chimichurri, aderezo de miso y cebolla encurtida.

El ticket promedio ronda los $28.000 por persona, mientras que la opción más económica -un sándwich acompañado por una bebida- cuesta alrededor de 21.500 pesos.

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Según datos de la empresa, entre 50 y 100 personas pasan por el local cada día.

La habilitación obligó a cambiar el proyecto

El conflicto apareció pocos meses después de la apertura. Aunque el espacio había sido habilitado para funcionar como cafetería bajo la modalidad take away, el uso cotidiano terminó siendo distinto. Cada vez más personas elegían quedarse a consumir en el local, una dinámica que no estaba contemplada en el permiso original.

"Había mucha gente que venía, compraba y se quedaba consumiendo en el lugar. No podía decirle que comprara y se fuera", contó Noé.

Y agregó: "Hoy tenemos una habilitación con permanencia de gente".

Mientras el local permanecía cerrado, Noé publicó un video en redes sociales para explicar lo ocurrido. La repercusión fue inmediata y, según aseguró, terminó acercando nuevos clientes al proyecto. "Muchísima gente conoció JöL por ese video".

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El emprendimiento JöL nació como parte de un desarrollo inmobiliario, funciona en apenas 12 m2 y recibe entre 50 y 100 clientes por día

Un segundo proyecto

Mientras el local continúa funcionando en Saavedra, sus socios ya avanzan en un nuevo proyecto gastronómico que prevén inaugurar en octubre. La propuesta volverá a desarrollarse junto a los arquitectos Julián Bardichetzki y Mariano Varela, responsables del edificio donde nació Hall. Por el momento, no dieron detalles sobre el concepto, aunque ya comenzaron a comunicarlo bajo el nombre Proyecto Sin Propuesta.

Hoy JöL funciona con un equipo de cuatro personas: además de Misael Noé, trabajan un cocinero, una persona a cargo de la atención y una pastelera que renueva la carta de postres cada dos o tres semanas.

Según datos de la empresa, entre 50 y 100 personas pasan por el local cada día.

La intención, sin embargo, no es multiplicar el formato en cualquier ubicación. Noé explicó que este tipo de proyectos sólo tiene sentido cuando el espacio gastronómico forma parte del desarrollo inmobiliario desde el inicio de la obra.

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El ticket promedio ronda los $28.000 por persona, mientras que la opción más económica -un sándwich acompañado por una bebida- cuesta alrededor de 21.500 pesos.

"Mis socios construyen edificios todo el tiempo. Si aparece un proyecto que tenga sentido para hacer algo gastronómico, lo evaluamos", explicó.

A futuro, el emprendedor no descarta llevar el concepto a zonas con mayor circulación de personas, como el microcentro porteño o corredores comerciales, donde considera que el formato podría alcanzar un volumen de público distinto al que hoy registra en el Corredor Norte.