ALIVIO

Una empresa láctea emblemática cambia de dueño y busca volver a producir tras meses de parálisis

Tras firmar el traspaso definitivo, la planta reinicia su actividad y 82 empleados recuperan su fuente laboral luego de meses críticos
Por Diego Mañas
NEGOCIOS - 14 de Julio, 2026

La crisis que mantenía en vilo a Sudamericana de Lácteos, una emblemática industria santafesina, encontró este lunes un desenlace. La empresa, radicada en la localidad de Díaz y paralizada desde comienzos de año, firmó un entendimiento definitivo entre su comprador, el empresario rosarino Pablo González, y el gremio Atilra, que destraba el traspaso accionario y habilita el regreso a la actividad de los 82 empleados de la planta.

La firma del acuerdo llega después de una negociación que se extendió por semanas y que en más de una oportunidad estuvo cerca de romperse. Con el entendimiento ya rubricado, la expectativa en el pueblo de poco más de 2.000 habitantes es que la producción de queso barra se reinicie en un plazo aproximado de diez días, una vez completada la puesta a punto de los equipos.

Un año de deterioro que terminó en parálisis total

Sudamericana de Lácteos, dueña de marcas como:

  • Sudamlac
  • Tambería Holandesa
  • Pensilvania
  • Tuca

arrastraba dificultades desde mediados del año pasado, cuando la compañía cordobesa Lácteos Servio, de Sergio Servio, tomó el control de la planta. Lo que empezó como demoras parciales en el pago de haberes fue empeorando de manera sostenida. Primero los sueldos se fraccionaron en dos partes, luego en tres, y con el correr de los meses el esquema derivó en pagos semanales, con un aguinaldo que también terminó abonándose en cuotas.

Ese proceso de deterioro llegó a su punto más crítico en enero de este año, cuando la empresa dejó directamente de pagar salarios y la planta detuvo por completo la recepción de materia prima. Desde entonces, los cerca de 80 trabajadores permanecieron sin producir, con una deuda que fue escalando mes a mes y que llegó a acumular más de cuatro meses de haberes impagos, además de compromisos pendientes con tamberos de la zona y con distintos proveedores de servicios.

La planta de Díaz no es un caso aislado dentro de una industria láctea santafesina que atraviesa uno de sus peores momentos. En paralelo, la cooperativa SanCor sigue bajo un proceso judicial tras la quiebra decretada por la Justicia, mientras que Lácteos Verónica permanece paralizada desde febrero sin que hasta el momento se conozcan definiciones sobre su continuidad. Según había advertido meses atrás la Federación Industrial de Santa Fe, desde 2023 la provincia perdió 310 empresas de distintos rubros y unos 8.200 puestos de trabajo, en un escenario marcado por la debilidad de la demanda interna y el encarecimiento del crédito.

La irrupción de Pablo González y el choque con Atilra

En ese contexto de incertidumbre apareció Pablo González, ingeniero químico oriundo de Pergamino y radicado en Rosario, con experiencia en el sector aceitero, alimenticio e inmobiliario y actual titular de una planta de crushing de girasol en Serodino. González tomó contacto con la situación de Sudamericana de Lácteos hacia comienzos de año, recorrió las instalaciones, evaluó su capacidad productiva y llegó rápidamente a un acuerdo con la conducción de la empresa para quedarse con el paquete accionario, haciéndose cargo del pasivo acumulado.

Sin embargo, el traspaso quedó empantanado durante meses por las condiciones que exigía el gremio de los trabajadores de la industria láctea (Atilra) para autorizar el regreso de los trabajadores. El eje del conflicto pasaba por la aplicación del artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo, un mecanismo que habilita suspensiones con el pago de una prestación no remunerativa durante los primeros meses de reactivación, cuando los ingresos de la empresa todavía no alcanzan para sostener el esquema salarial pleno.

El gremio, por su parte, resistía cualquier fórmula que redujera sus propios ingresos por aportes y buscaba garantías concretas sobre el cobro de la deuda que la compañía mantenía también con su obra social y su mutual.

En el medio de esa disputa, González había planteado además una alternativa que contemplaba el despido temporario de 20 empleados, con una indemnización y el compromiso de reincorporarlos una vez que la planta recuperara su ritmo pleno de producción. Esa propuesta también fue resistida por el sindicato, lo que llevó la negociación a un virtual punto muerto durante varias semanas y puso en riesgo la continuidad de una de las principales fuentes de trabajo de la localidad.

Un esquema que preserva los puestos de trabajo

El desenlace llegó finalmente este lunes, cuando las partes alcanzaron una propuesta superadora que deja atrás la idea de los despidos temporales. Bajo el nuevo esquema, los 77 operarios de planta y los 5 empleados administrativos mantendrán sus puestos, aunque con una reducción de la carga horaria al 75% y una percepción salarial equivalente al 75% del sueldo.

El acuerdo también ordenó la situación de la deuda acumulada durante los meses de parálisis. Se estableció que enero y febrero se computen como un período de suspensión parcial, mientras que para la deuda generada entre marzo y junio la empresa se comprometió a abonar el 75% de los salarios correspondientes a esos meses. De esta manera, la negociación combinó una salida hacia adelante, con la reactivación productiva, y un ordenamiento de los pasivos generados durante la gestión anterior.

Con el entendimiento laboral resuelto, restan completarse los trámites administrativos vinculados al cambio de titularidad de las acciones, un paso que ya había contado con el respaldo de referentes gremiales y asesores legales durante las últimas horas de la negociación.

A partir de este martes, la empresa comenzará con las tareas de acondicionamiento de los equipos industriales, un proceso que permitirá retomar en aproximadamente diez días la elaboración de queso barra, el monoproducto elegido por González para la primera etapa de reactivación.

El plan productivo prevé destinar el 30% de lo elaborado al mercado interno, mientras que el 70% restante apuntará a la exportación hacia países limítrofes. La estrategia de concentrarse en un solo producto responde a la necesidad de simplificar la operación durante los primeros meses y mejorar la rentabilidad en una etapa de reacomodamiento tanto industrial como comercial y administrativo.

Una reactivación clave antes del pico de producción de leche

El desenlace de la negociación llega en un momento que los propios protagonistas del sector consideran estratégico: la demora de más de dos semanas que provocó el conflicto gremial había puesto en riesgo la posibilidad de que la planta estuviera en condiciones de absorber materia prima antes de la primavera, temporada en la que la producción de leche de la zona alcanza sus valores más altos del año.

Con la materia prima nuevamente garantizada y con el compromiso de pagarla en tiempo y forma a los tamberos de la región, la reactivación de Sudamericana de Lácteos aparece como una noticia positiva en medio de un panorama sectorial todavía marcado por la incertidumbre.

Te puede interesar

Secciones