Argentina se suma al proyecto de "Cielo Único", que puede cambiar para siempre el negocio aerocomercial
Puntos importantes
La desregulación del mercado aerocomercial argentino dio un nuevo paso, aunque esta vez con alcance regional.
Mientras el Gobierno nacional avanza puertas adentro con la política de "cielos abiertos", ahora decidió sumarse a un proyecto mucho más ambicioso como es el de la construcción de un mercado común de transporte aéreo sudamericano.
El primer paso se acaba de dar en la ciudad de Asunción, donde las autoridades locales firmaron junto con Brasil, Chile y Paraguay el memorando de entendimiento que pone en marcha el denominado Acuerdo de Liberalización Aérea Sudamericana (ALAS).
Si bien el documento no modifica de inmediato las reglas del sector aerocomercial, marca el inicio de un proceso de integración que podría transformar la forma en que operan las aerolíneas en la región.
Ocurre que la iniciativa apunta a crear lo que ya comienza a denominarse el "Cielo Único Sudamericano", un esquema inspirado en el mercado único europeo, donde las compañías pueden volar prácticamente sin restricciones entre los países miembros e, incluso, realizar vuelos internos dentro de otro Estado.
Si ese modelo termina implementándose, una empresa chilena podría vender pasajes entre Buenos Aires y Córdoba; una brasileña operar rutas entre Mendoza y Bariloche o una argentina transportar pasajeros entre San Pablo y Río de Janeiro.
Es decir, desaparecería una de las principales barreras que todavía limitan la competencia regional como es el cabotaje reservado exclusivamente para compañías nacionales.
El Gobierno desregula el mercado aercomercial: un peso especial para Argentina
A nivel local, el movimiento tiene un condimento mucho más importante que para los otros países firmantes del convenio porque llega después de una serie de reformas impulsadas por el Gobierno para flexibilizar el mercado aerocomercial, atraer nuevas compañías y ampliar la oferta de vuelos.
En este sentido, la adhesión al ALAS aparece como una señal de continuidad de esa estrategia, aunque ahora con una escala regional en un mercado de cientos de millones de pasajeros.
De hecho, dtrás del memorando no sólo hay un cambio regulatorio sino que también existe un enorme negocio potencial.
En este sentido, Brasil representa el mayor mercado aéreo de América Latina y concentra buena parte del tráfico regional mientras que Argentina, pese a la crisis económica de los últimos años, continúa siendo uno de los principales destinos turísticos y corporativos de Sudamérica.
En el caso de Chile, posee uno de los mercados más liberalizados del continente y Paraguay busca consolidarse como un nuevo nodo logístico.
Qué reglas cambiarán con el proyecto "Cielo Único"
La integración regional permitiría que las aerolíneas diseñen redes mucho más eficientes, incrementen frecuencias, aprovechen mejor sus flotas y reduzcan costos operativos al operar en varios países bajo un mismo marco regulatorio.
Para las compañías de bajo costo, además, el proyecto abre una oportunidad inédita para expandirse sin necesidad de crear filiales locales en cada mercado.
Y si bien el "Cielo Único Sudamericano" todavía está lejos de convertirse en realidad, el memorando anticipa un cambio profundo para el negocio.
Entre los principales beneficiados aparecen las aerolíneas con presencia regional, que podrían ampliar rápidamente sus operaciones y competir en rutas que hoy permanecen cerradas por restricciones regulatorias.
En el caso argentino, el nuevo escenario podría impactar sobre empresas como Aerolíneas Argentinas, JetSMART y Flybondi, pero también sobre grupos internacionales interesados en ampliar operaciones dentro del país si finalmente se habilita el cabotaje regional.
Al mismo tiempo, una mayor competencia podría traducirse en más oferta de vuelos, nuevos destinos, mejores conexiones y presión sobre las tarifas, aunque también implicaría un desafío para los operadores que hoy concentran posiciones dominantes en determinados mercados.
Aerolíneas en América del Sur: el desafío regulatorio
Lo concreto hasta ahora es que los cuatro países acordaron crear un grupo de trabajo que tendrá un plazo de un año para diseñar el funcionamiento del sistema.
Allí deberán armonizar cuestiones técnicas que van desde las normas de seguridad operacional hasta la certificación de aeronaves, licencias de pilotos, requisitos para las tripulaciones y mecanismos de control del tránsito aéreo.
En paralelo, Argentina y Brasil también firmaron un memorando bilateral para actualizar su Acuerdo de Servicios Aéreos.
Ese instrumento permitirá comenzar a aplicar algunas de las nuevas reglas mientras cada país completa los procedimientos legales necesarios para modificar sus convenios vigentes.
El caso brasileño resulta especialmente significativo porque su legislación todavía no permite el cabotaje por parte de empresas extranjeras.
La eventual implementación del acuerdo supondría una transformación histórica para uno de los mercados más grandes de la región.
Una integración más allá de la aviación
Si bien los mayores beneficiarios son las compañías aéreas de la región, el proyecto también tiene implicancias económicas más amplias.
Una mayor conectividad suele traducirse en más turismo, mayor movilidad empresarial, crecimiento del comercio y fortalecimiento de cadenas logísticas regionales.
Para Argentina, que busca incrementar la llegada de visitantes extranjeros y atraer inversiones, una red aérea más integrada podría convertirse en un nuevo factor de competitividad.
Por eso, el desafío será convertir una declaración política en un acuerdo operativo ya que, por ahora, el memorando firmado en Asunción apenas abre esa puerta.
Pero si el ALAS logra superar las diferencias regulatorias entre los países y avanza hacia un verdadero mercado común, Sudamérica podría comenzar a recorrer un camino similar al que Europa inició hace más de tres décadas con su mercado único de aviación, una reforma que modificó para siempre la competencia y redujo el costo de volar para millones de pasajeros.