Histórica textil cae en concurso por un pasivo de $2.500 millones, cheques sin fondos y deudas de luz
La situación crítica que atraviesan las compañías del sector textil y el calzado sigue proyectando capítulos dramáticos en la Argentina. Sin recuperación a la vista, el sector suma números rojos en todos los frentes: sufre la caída del consumo interno, redujo sensiblemente su actividad, acumula una rentabilidad negativa y en los últimos tres años sufrió la pérdida de más de 24.000 puestos de trabajo. Los nombres en caída se multiplican y van desde Textilana, dueña de la marca Mauro Sergio y proveedora de Kosiuko, hasta Dass, que viene de cerrar su planta de producción de zapatillas en Eldorado, en la provincia de Misiones, con despidos a mansalva. En estos días, a esas identidades se sumó Texilo, empresa dueña de marcas como Caima, Hilos Parval y Sauce Viejo, y que con más de 80 años de historia acaba de entrar en concurso preventivo a partir de un pasivo multimillonario.
En concreto, la compañía reconoce un pasivo de $2.572 millones y busca un acuerdo con sus acreedores para mantener con vida productiva su planta en Desvío Arijón, en la provincia de Santa Fe, y no cerrar de forma definitiva la representación comercial que posee en Capital Federal.
En la presentación realizada ante la Justicia comercial, Texilo argumentó que llegó a esta instancia a partir de un escenario financiero crítico caracterizado por la caída del nivel de actividad, el incremento de los costos operativos y logísticos, la carga impositiva y un creciente sobreendeudamiento financiero.
Texilo, otra compañía histórica en situación de derrumbe
La declaración oficial del concurso fue dispuesta por el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 27, con base en Capital Federal. Se fijó como límite para la verificación de créditos por parte de los acreedores el próximo 10 de septiembre.
La cúpula de Texilo indicó, también, que en los últimos ejercicios su planta fabril pasó a operar significativamente por debajo de su capacidad instalada. En línea con eso, la baja en la productividad no estuvo acompañada por una reducción de la estructura de costos fijos, lo que revirtió los márgenes de ganancia de la operación.
Siempre de acuerdo a la firma, durante su último período contable registrado las ventas netas de la compañía alcanzaron los $637,9 millones, frente a un costo que se ubicó en los 940 millones de pesos.
En el expediente se detalla, además, que la desaceleración inflacionaria convivió con alzas constantes en los insumos textiles, la energía eléctrica y la mano de obra, en paralelo a una extensión en los plazos de cobro por parte de los clientes que afectó de forma directa el capital de trabajo de la firma.
Como destacó iProfesional recientemente, en su presentación ante la Justicia la firma destacó que desarrolla esa actividad desde hace casi ocho décadas, que mantiene 24 puestos de trabajo directos y que el objetivo del concurso no es liquidar la compañía sino preservar una unidad productiva que todavía tiene mercado y capacidad para generar ingresos.
A todo eso se sumó un creciente sobreendeudamiento financiero, con préstamos y descubiertos en bancos como BBVA, Macro, Supervielle, Provincia y Nación, cuyo servicio dejó de ser compatible con la generación de fondos de la empresa.
Otro de los factores que pesó sobre la caja fue la acumulación de obligaciones impositivas y previsionales. Texilo informó que al 28 de febrero de 2026 mantenía planes de regularización con AFIP/ARCA por casi $750 millones, reflejo, según la propia compañía, de la imposibilidad estructural de afrontar en término impuestos y cargas sociales.
A eso se agregaron $534,7 millones de deuda por remuneraciones y aportes laborales, además de una creciente litigiosidad judicial con condenas y reclamos laborales.
Texilo y el punto de quiebre que la llevó a la cesación de pagos
La empresa ubica el inicio de la cesación de pagos entre el segundo semestre de 2025 y los primeros meses de 2026, aunque identifica un hecho puntual que terminó por volver irreversible la crisis.
Según relató, el 16 de enero de 2026 dejó impagas cuotas de 15 planes de facilidades de pago con AFIP/ARCA por $51,5 millones y apenas un mes después, el 16 de febrero, volvió a incumplir otros $47,3 millones, acumulando en treinta días casi $99 millones de cuotas vencidas que ya no pudo refinanciar ni incorporar a nuevos planes de pago.
Para la empresa, ese fue el momento en que la continuidad del giro normal dejó de ser posible y quedó expuesta la cesación de pagos.
La crisis llegó a un punto crítico cuando la Empresa Provincial de la Energía de Santa Fe (EPE) intimó a la compañía por una deuda cercana a $12 millones y le notificó que procedería a dar de baja el suministro eléctrico, retirar el medidor y desmontar las instalaciones de la planta industrial.
Para una fábrica cuya producción depende íntegramente de maquinaria eléctrica, la medida implicaba, en los hechos, detener completamente la actividad. Frente a ese escenario, Texilo pidió una medida urgente dentro del concurso y, a partir de ese movimiento, la sindicatura dictaminó a favor de mantener el suministro, al recordar que la Ley de Concursos y Quiebras impide suspender servicios públicos por deudas anteriores a la apertura del proceso.
De acuerdo a datos que iProfesional obtuvo de la base de deudores del Banco Central (BCRA), Texilo suma deudas con los bancos Supervielle, BBVA, Provincia y Macro, entre otros, por más de $620 millones y acumula casi $51 millones en cheques emitidos sin fondos.