NUEVA OBRA

Este es el plan por el que apuesta Ezeiza para que los pasajeros sufran menos demoras

Se inauguró un nuevo sector de arribos domésticos, que modifica la operación del principal aeropuerto del país como parte de un ambicioso plan de expansión
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 22 de Julio, 2026

Durante décadas, el Aeropuerto Internacional de Ezeiza fue, casi exclusivamente, la gran puerta de entrada y salida de los vuelos internacionales de la Argentina.

Hoy esa lógica comenzó a cambiar de la mano del crecimiento del cabotaje, la política de cielos abiertos, la llegada de nuevas aerolíneas y el incremento de las conexiones que obligaron a repensar el funcionamiento del principal aeropuerto del país.

En ese contexto, Aeropuertos Argentina puso en marcha una obra que, aunque de dimensiones relativamente acotadas, representa un cambio estratégico en la operación diaria de la terminal aérea.

La empresa, a cargo de la concesión del aeropuerto, inauguró un nuevo sector de arribos domésticos en la Terminal A, recuperando alrededor de 1.100 metros cuadrados que permanecían sin utilización.

Allí instaló una nueva cinta de equipajes, reorganizó los circuitos de circulación e incorporó nuevos espacios para agilizar el retiro de valijas y descongestionar las áreas de llegada.

Pero el objetivo va mucho más allá y forma parte de una decisión que implica definir de manera completa el funcionamiento de las terminales que la sociedad controlada por Eduardo Eurnekian tiene bajo concesión.

A partir de ahora, todos los vuelos domésticos arribarán por la Terminal A, mientras que la Terminal C quedará prácticamente dedicada a las partidas nacionales.

Esa reorganización permitirá liberar superficie para ampliar los sectores de preembarque, incorporar nuevos servicios comerciales y absorber un volumen de pasajeros que no deja de crecer.

Aeropuerto de Ezeiza: la apuesta detrás del cambio 

La obra implica mejoras especialmente para quienes utilizan Ezeiza como aeropuerto de conexión.

Hasta ahora, muchos pasajeros provenientes del interior debían atravesar distintos sectores para continuar viaje hacia destinos internacionales. Con la nueva distribución, esos recorridos se simplifican, disminuyen los tiempos de traslado dentro del aeropuerto y mejora la integración entre vuelos nacionales e internacionales.

La empresa también apuesta a reducir las congestiones que suelen producirse durante las franjas horarias de mayor movimiento, especialmente en vacaciones, fines de semana largos y temporadas altas.

Un aeropuerto que dejó de ser internacional

La transformación de Ezeiza responde a una realidad contundente y que tiene su basamento en que ya no funciona únicamente como la terminal de los vuelos de larga distancia.

Cada vez recibe más operaciones domésticas vinculadas con conexiones internacionales, vuelos regionales y rutas de alta demanda, fenómeno que se aceleró durante los últimos dos años como consecuencia del crecimiento del mercado aerocomercial.

Los números reflejan esa tendencia si se tiene en cuenta que, por ejemplo, durante el 2025, Ezeiza movilizó más de 12 millones de pasajeros, un crecimiento superior al 5% respecto del año anterior.

De ese total, más de 3,2 millones correspondieron a vuelos domésticos, mientras que casi 8,5 millones fueron internacionales.

La perspectiva para este año es todavía más exigente al punto que el primer semestre marcó un récord histórico para el sistema aeroportuario argentino, con 24,5 millones de pasajeros, impulsado por el crecimiento del cabotaje y la expansión de las conexiones internacionales.

Frente a ese escenario, Aeropuertos Argentina decidió anticiparse y en lugar de esperar a que la infraestructura quede saturada, comenzó a reorganizar los espacios disponibles para incrementar la capacidad operativa sin necesidad de construir una nueva terminal desde cero.

Esa estrategia explica por qué la nueva área de arribos domésticos constituye mucho más que una obra edilicia.

Es una pieza clave dentro del plan de modernización más ambicioso que vive Ezeiza desde la inauguración de la nueva Terminal de Partidas Internacionales en 2023.

Más obras, tecnología y servicios

La nueva área de arribos domésticos es apenas una pieza dentro de un plan de transformación mucho más amplio que Aeropuertos Argentina viene ejecutando en Ezeiza desde hace varios años.

La concesionaria, controlada por Corporación América Airports, administra 35 aeropuertos en el país y forma parte de una red de más de 50 terminales distribuidas en América y Europa.

Ese volumen de operación le permitió trasladar a la Argentina modelos de gestión aplicados en otros aeropuertos internacionales, donde el crecimiento ya no depende únicamente de construir más edificios, sino de aprovechar mejor la infraestructura existente.

Ezeiza es el principal ejemplo de esa estrategia y durante los últimos años la compañía invirtió varios millones de dólares en la modernización integral del aeropuerto.

El proyecto incluyó la nueva Terminal de Partidas Internacionales, la ampliación de posiciones para aeronaves de gran porte, nuevas mangas de embarque, sistemas automatizados para el tratamiento de equipajes, tecnología para migraciones, mejoras en seguridad, renovación de playas de estacionamiento y una profunda remodelación de las áreas comerciales.

El objetivo está puesto en que Ezeiza pueda absorber durante la próxima década un volumen de pasajeros muy superior al actual sin perder eficiencia operativa.

La nueva reorganización de los vuelos domésticos apunta justamente en esa dirección y, al concentrar todos los arribos nacionales en la Terminal A, la empresa libera espacios estratégicos en la Terminal C para ampliar salas de embarque, generar nuevas áreas de espera, incorporar locales gastronómicos y comerciales y ofrecer mejores servicios al pasajero.

Cada metro cuadrado recuperado representa además una mayor capacidad para atender vuelos en simultáneo y reducir los tiempos de espera, uno de los principales indicadores que observan las aerolíneas al momento de programar nuevas frecuencias.

Qué cambia para quienes viajan

Desde el punto de vista del pasajero, las modificaciones empiezan a sentirse apenas baja del avión, con un nuevo circuito diseñado para hacer más rápido el retiro de equipajes y facilitar la salida del aeropuerto.

También mejora la conectividad entre vuelos domésticos e internacionales, un aspecto cada vez más importante porque Ezeiza se consolidó como el principal punto de conexión de los servicios de larga distancia.

Para quienes llegan desde ciudades del interior y continúan viaje hacia América, Europa o Estados Unidos, la reorganización reduce recorridos internos y simplifica el proceso de conexión entre terminales.

La empresa también espera disminuir los cuellos de botella que suelen producirse en los horarios de mayor movimiento, especialmente durante vacaciones de invierno, verano y fines de semana largos.

Un desafío que no es menor

La recuperación del turismo emisivo e ingresivo, la mayor oferta de vuelos internacionales y el crecimiento del cabotaje obligan a que la infraestructura acompañe una demanda que viene aumentando de forma sostenida.

En ese escenario, Aeropuertos Argentina sostiene que el concepto tradicional de aeropuerto cambió definitivamente porque ya no alcanza con ofrecer pistas y terminales.

Hoy los pasajeros demandan procesos más ágiles, menor tiempo de permanencia, conectividad digital, mayor oferta gastronómica, espacios comerciales y mejores servicios mientras esperan su vuelo.

Esa transformación explica por qué muchas de las inversiones actuales no apuntan solamente a ampliar edificios, sino también a mejorar la experiencia de viaje, un aspecto que se convirtió en un factor de competencia entre los principales aeropuertos de América Latina.

Preparar Ezeiza para la próxima década

La inauguración del nuevo sector de arribos domésticos representa apenas una etapa dentro de un proyecto mucho más ambicioso.

En la industria aeroportuaria sostienen que la infraestructura debe anticiparse a la demanda y no correr detrás de ella. Y eso es precisamente lo que busca Ezeiza.

La terminal concentra la mayor parte de los vuelos internacionales del país y, al mismo tiempo, cada vez recibe más operaciones de cabotaje que alimentan esas conexiones.

Esa doble función obliga a contar con terminales más flexibles, circuitos de circulación más ágiles y espacios capaces de absorber picos de demanda sin afectar la experiencia del pasajero.

Por eso, la reorganización no sólo permitirá agilizar el retiro de equipajes y mejorar las conexiones entre vuelos nacionales e internacionales.

También dejará superficie disponible para ampliar salas de embarque, sumar servicios comerciales y adaptar el aeropuerto a un volumen de pasajeros que seguirá creciendo durante los próximos años.

La estrategia acompaña la evolución que viene mostrando el mercado aerocomercial argentino tras la recuperación de la actividad post pandemia, con el aumento de frecuencias, la incorporación de nuevas rutas y el mayor movimiento turístico que impulsaron un crecimiento sostenido del tráfico aéreo.

La tendencia que obligó a los operadores aeroportuarios a acelerar inversiones y le dio un marco para que Ezeiza pueda consolidarse como el principal centro de conexiones del país y fortalecer su posición frente a otros aeropuertos de la región.

No sólo por la cantidad de vuelos que opera, sino también por la calidad de los servicios que ofrece y la capacidad para atender una demanda creciente sin perder eficiencia.

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