El Grupo Cartellone crea dos empresas para volver al negocio de los peajes
La carrera por uno de los negocios de infraestructura más importantes de la administración de Javier Milei ya empezó a mover sus primeras fichas.
El Grupo Cartellone, uno de los nombres históricos de la obra pública argentina, formalizó la constitución de Autovía del Litoral S.A. y Autovía del NOA S.A.
Se trata de dos sociedades creadas para participar en la licitación de los corredores homónimos de la Etapa III de la Red Federal de Concesiones, y ejecutar esos contratos en caso de resultar adjudicatario.
Las dos constituciones societarias, publicadas este 23 de julio en el Boletín Oficial, no significan que la empresa ya haya obtenido las concesiones.
La adjudicación de los corredores todavía forma parte del proceso licitatorio que lleva adelante el Gobierno.
Sin embargo, la creación de estas empresas constituye un paso habitual en este tipo de proyectos, ya que permite a los oferentes contar con un vehículo jurídico específico para firmar los contratos, obtener financiamiento y administrar las futuras concesiones si finalmente resultan ganadores.
En ambos casos, las nuevas compañías tendrán como objeto el de celebrar, ejecutar y administrar los contratos de concesión de obra pública por peaje correspondientes al Tramo Litoral y al Tramo Noroeste (NOA) de la Etapa III de la Red Federal de Concesiones.
También podrán desarrollar actividades complementarias vinculadas con la explotación de los corredores, como servicios al usuario y otras explotaciones comerciales autorizadas por los pliegos.
El directorio será idéntico en ambas sociedades con Alejandro Cartellone ocupando la presidencia, acompañado por Mario Cartellone como vicepresidente y Juan Manuel Rubio como director titular.
Tendrán sede en Avenida Leandro N. Alem 466, en la Ciudad de Buenos Aires, un capital inicial de $30 millones y una duración prevista de 99 años, una estructura habitual para este tipo de sociedades de propósito específico.
Una licitación que ya muestra a sus protagonistas
La decisión de Cartellone de constituir estas dos empresas es una de las primeras señales concretas de cómo comienzan a posicionarse los grupos empresarios frente al nuevo mapa vial que diseña el Gobierno.
La Red Federal de Concesiones busca reemplazar gradualmente el esquema administrado por Corredores Viales S.A., la empresa estatal que durante los últimos años tuvo a su cargo buena parte de las rutas nacionales concesionadas.
El objetivo oficial es volver a transferir la operación, el mantenimiento y las inversiones al sector privado, reduciendo el peso del Estado en el financiamiento de la infraestructura.
Para ello, el plan divide la red vial nacional en distintos corredores que serán licitados por etapas y las empresas adjudicatarias deberán hacerse cargo de la conservación, reparación, ampliación y explotación de las rutas mediante el cobro de peajes y otras actividades comerciales previstas en los contratos.
Dos corredores estratégicos para la economía
Los tramos por los que apuesta Cartellone no son menores si se tiene en cuenta, por ejemplo, que el corredor Litoral concentra buena parte del tránsito vinculado al complejo agroexportador argentino, conecta con los puertos del Gran Rosario y enlaza con pasos fronterizos fundamentales para el comercio con Brasil, Paraguay y Uruguay.
El corredor NOA, en tanto, adquirió una importancia creciente por el desarrollo de la minería del litio y del cobre, además de constituir una vía esencial para las economías regionales del norte argentino y los corredores bioceánicos hacia Chile.
Si finalmente resulta adjudicatario, el grupo deberá asumir durante años la construcción, mantenimiento, conservación y explotación de rutas clave para la logística nacional.
Recuperar un negocio que fue clave
Detrás de las nuevas sociedades aparece uno de los nombres más tradicionales de la construcción argentina.
El Grupo Cartellone, nacido en Mendoza hace más de un siglo, fue durante décadas uno de los grandes protagonistas de la obra pública nacional y regional.
Su trayectoria incluye autopistas, rutas nacionales, represas hidroeléctricas, acueductos, plantas potabilizadoras, obras ferroviarias, proyectos mineros y desarrollos energéticos tanto en Argentina como en otros países de América Latina.
Durante la ola de privatizaciones de los años 90, también tuvo una fuerte presencia en el negocio de las concesiones viales, un mercado que luego fue perdiendo dinamismo con los sucesivos cambios de política económica y el creciente protagonismo del Estado en la administración de la infraestructura.
Como el resto del sector, Cartellone atravesó años complejos a partir de la reducción de la obra pública, la paralización de proyectos durante distintas administraciones y las dificultades para acceder al financiamiento.
En ese contexto, la decisión del Gobierno de volver a licitar corredores viales aparece como una oportunidad para recuperar una actividad que históricamente fue una de las principales fuentes de ingresos del sector.
Los socios en el proyecto
Las nuevas concesionarias no fueron constituidas únicamente por la empresa mendocina.
En Autovía del Litoral S.A. participan Autovía Construcciones y Servicios S.A. —continuadora de Autovía Buenos Aires a Los Andes S.A.— y Guigivan S.R.L., una firma radicada en Chacabuco con experiencia en movimientos de suelo, obras civiles y servicios para infraestructura vial.
En tanto, Autovía del NOA S.A. suma además a Vapeu S.R.L., empresa con sede en San Salvador de Jujuy que desarrolla trabajos vinculados con infraestructura, movimiento de suelos y obras para el sector público y privado en el norte argentino.
La incorporación de compañías regionales no es casual ya que en este tipo de licitaciones suele buscarse combinar la espalda financiera y la experiencia técnica de un gran contratista nacional con empresas que conocen las condiciones operativas de cada región, cuentan con equipos locales y tienen capacidad para responder rápidamente durante la ejecución de las obras.
Los motivos detrás de dos empresas distintas
La constitución de una sociedad específica para cada concesión responde a un esquema ampliamente utilizado en proyectos de infraestructura de gran escala en todo el mundo.
Estas denominadas sociedades de propósito específico (SPV) concentran exclusivamente los activos, las obligaciones y el financiamiento del contrato correspondiente, de manera que cada corredor funciona como una unidad económica independiente, con balances propios y una administración separada del resto de las actividades del grupo empresario.
Ese modelo también facilita la obtención de créditos, la emisión de deuda y el ingreso de nuevos socios o inversores si el desarrollo del proyecto así lo requiere.
Cada sociedad será la responsable de ejecutar las obras comprometidas, contratar proveedores, administrar la recaudación de los peajes, cumplir con los planes de mantenimiento y responder ante el Estado por todas las obligaciones previstas en el contrato de concesión.
Los corredores más codiciados
Aunque el Gobierno todavía avanza con el cronograma definitivo de adjudicaciones, tanto el Tramo Litoral como el Tramo NOA son considerados estratégicos por el volumen de tránsito que concentran y por su importancia para el comercio exterior.
El corredor Litoral articula rutas utilizadas por el complejo agroindustrial, la industria manufacturera y el transporte internacional de cargas hacia Brasil, Paraguay y Uruguay. Además, conecta con la zona portuaria del Gran Rosario, desde donde sale la mayor parte de las exportaciones argentinas de granos, harinas y aceites.
El corredor NOA se transformó en una pieza clave para el desarrollo del denominado triángulo del litio, donde avanzan proyectos millonarios en Jujuy, Salta y Catamarca, además de futuras inversiones en cobre y otros minerales críticos.
También es una vía esencial para las economías regionales del norte y para los corredores bioceánicos que buscan mejorar la conexión comercial con Chile y los puertos sobre el océano Pacífico.
En ese contexto, las futuras concesiones deberán ejecutar ampliaciones, mejoras de seguridad, modernización tecnológica y nuevas obras que permitan acompañar el crecimiento del transporte de cargas en regiones consideradas estratégicas para las exportaciones argentinas.
El negocio ya no pasa por cobrar una tarifa
Uno de los cambios más relevantes del nuevo modelo de concesiones es que las empresas adjudicatarias no dependerán únicamente de la recaudación de los peajes.
Los propios estatutos de Autovía del Litoral S.A. y Autovía del NOA S.A. contemplan la posibilidad de desarrollar "explotaciones complementarias o colaterales", una figura que amplía considerablemente el negocio.
En la práctica, eso abre la puerta a ingresos provenientes de áreas de servicio, estaciones de combustible, locales gastronómicos, publicidad en ruta, centros logísticos, tendidos de fibra óptica, infraestructura para telecomunicaciones, espacios comerciales e incluso futuras estaciones de carga para vehículos eléctricos, siempre dentro de los límites que establezcan los contratos de concesión.
Ese esquema ya se aplica en numerosos países y busca reducir la dependencia exclusiva del peaje, permitiendo que el concesionario diversifique sus ingresos y pueda afrontar inversiones de largo plazo sin trasladar todo el costo a los usuarios.
Además, las futuras concesionarias deberán conseguir financiamiento para afrontar los planes de obras previstos en los pliegos.
El mercado da por descontado que deberán recurrir a créditos bancarios, emisiones de obligaciones negociables o incluso incorporar nuevos socios financieros para cumplir con las exigencias de inversión.
También deberán convivir con variables difíciles de proyectar, como la inflación, la evolución del tránsito, el costo del financiamiento, el tipo de cambio y la política tarifaria que defina el Estado durante contratos de largo plazo.