Dolor por el cierre de uno de los bares más emblemáticos de Buenos Aires
La geografía urbana porteña acaba de perder uno de sus rincones más emblemáticos e impregnados de mística tanguera, el bar notable Los Laureles. Los cambios de época, sumados a un escenario económico complejo para el rubro de la gastronomía, golpearon de lleno en el corazón cultural del sur de la Ciudad de Buenos Aires, dejando un vacío difícil de llenar entre los vecinos y los amantes de la tradición local.
El hondo impacto que genera este tipo de novedades se siente con especial fuerza en aquellas esquinas que funcionaron durante décadas como espacios de encuentro comunitario, resistencia cultural y arte popular. La partida de este lugar marca el fin de una era para un sector que vio pasar a las figuras más destacadas de la música, las artes plásticas y la política nacional a lo largo de más de un siglo.
Historia y despedida de un bastión porteño
Nacido a fines del siglo XIX, concretamente en 1893, el emblemático establecimiento ubicado en Barracas, en la intersección de Iriarte y Goncalves Días, comenzó su vida como una antigua pulpería de barrio. Con el paso de las décadas, mutó para consolidarse como el templo milonguero de la zona, ganándose el afecto de todos como el último bastión del arrabal en el sur porteño. Por sus mesas pasaron personalidades legendarias como la voz de Angelito Vargas, el poeta Enrique Cadícamo, el pintor Benito Quinquela Martín, el legendario boxeador Ringo Bonavena y el dirigente Alfredo Palacios.
A lo largo de su dilatada trayectoria, el mítico espacio no solo albergó espectáculos en vivo y noches de baile, sino que también sirvió como locación para destacadas producciones cinematográficas y televisivas del país. Cintas memorables como la biografía de Gatica dirigida por Leonardo Favio, producciones sobre Tita Merello o pasajes de reconocidas series grabaron escenas entre sus paredes, capturando la esencia bohemia que caracterizaba a su salón.
A pesar de que a finales de 2021 dos vecinos del barrio, Sergio Mosquera y Claudio Sodini, asumieron la gestión del fondo de comercio con el firme propósito de mantener vivo su espíritu tradicional, el esfuerzo no alcanzó para esquivar el complejo panorama financiero. A través de un emotivo comunicado difundido en las últimas horas, la Junta de Estudios Históricos de Barracas confirmó la bajada definitiva de persianas a escasos meses de que el sitio alcanzara los 133 años de existencia.
En la carta de adiós, los encargados manifestaron el dolor de tomar una determinación drástica tras cuatro años de constante compromiso por sostener el proyecto. Agradecieron profundamente el acompañamiento de artistas, clientes y trabajadores que dieron vida a las milongas, peñas y noches de café, destacando que, si bien el espacio físico interrumpe su atención, la memoria colectiva y la identidad construida en ese rincón histórico permanecerán imborrables en la memoria de la ciudad.
La carta de despedida de Los Laureles
"El Bar Notable Los Laureles cierra sus puertas. Patrimonio Barranquense desde 1893. Tristeza inmensa. Con todo el dolor del alma... Hay decisiones que nunca imaginamos tener que comunicar. Esta es una de ellas. Con un profundo dolor, queremos contarles que Bar Notable Los Laureles cerrará sus puertas. Han sido cuatro años de enorme esfuerzo, compromiso y amor por un lugar que representa mucho más que un bar. Los Laureles es historia, identidad, encuentros, abrazos, música, tango, risas, amigos y recuerdos imborrables.
A lo largo de este camino vivimos momentos inolvidables junto a artistas, vecinos, clientes, trabajadores, proveedores y a cada persona que eligió cruzar nuestra puerta para compartir un café, una comida, una milonga o simplemente un momento de su vida. Queremos agradecer de corazón a todos los que nos acompañaron durante estos años. A quienes confiaron en nosotros desde el primer día, a quienes difundieron cada actividad, a quienes nos alentaron en los momentos difíciles y a quienes hicieron de Los Laureles un lugar vivo.
Las razones que nos llevan a tomar esta decisión son diversas y profundamente dolorosas. No ha sido una elección sencilla. Pero sí queremos que sepan que, hasta el último día, pusimos todo nuestro esfuerzo para sostener este proyecto con la dignidad y el respeto que un lugar tan emblemático merece.
Nos vamos con la tranquilidad de haber dado lo mejor de nosotros y con la inmensa gratitud de haber formado parte, aunque sea por un tiempo, de la historia de este Bar Notable. Gracias por cada aplauso, cada abrazo, cada mesa compartida, cada baile, cada canción y cada palabra de aliento. Los Laureles cerrará sus puertas, pero nadie podrá cerrar los recuerdos que vivimos entre estas paredes. Porque los lugares pueden cerrar... pero la historia, los afectos y la memoria de quienes los hicieron vivir permanecerán para siempre. Gracias infinitas. Bar Notable Los Laureles".