• 29/7/2026
ALERTA

El Gobierno despeja el mayor obstáculo para poner en marcha un mega proyecto minero

Rechazó las impugnaciones contra la construcción de la infraestructura eléctrica que permitirá abastecer al proyecto cuprífero Josemaría, en San Juan
29/07/2026 - 08:37hs
El Gobierno despeja el mayor obstáculo para poner en marcha un mega proyecto minero

El gobierno nacional dio un paso decisivo para el desarrollo del proyecto minero Josemaría al autorizar el acceso a la capacidad de transporte eléctrico y aprobar la construcción de una nueva infraestructura de alta tensión destinada a abastecer el yacimiento de cobre que desarrolla Vicuña Argentina, el joint venture conformado por BHP y Lundin Mining.

La resolución publicada este miércoles 29 de julio por el Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (ENReGE) en el Boletín Oficial de la Nación pone fin a un largo proceso administrativo iniciado meses atrás y despeja una de las principales incertidumbres que enfrentaba el emprendimiento: garantizar el suministro de energía necesario para poner en marcha la primera etapa del proyecto.

El organismo resolvió autorizar el acceso para una demanda de 260 MW, que alimentará la fase inicial de Josemaría, y otorgó además el Certificado de Conveniencia y Necesidad Pública para ejecutar una serie de obras consideradas estratégicas para el sistema eléctrico nacional.

Entre ellas figura la construcción de una nueva línea de 500 kV de aproximadamente 167 kilómetros entre las estaciones transformadoras Rodeo y Chaparro y una nueva estación transformadora Chaparro.

También habilita la ampliación de la estación Rodeo y modificaciones en Nueva San Juan, además de nuevas conexiones que permitirán alimentar directamente el complejo minero ubicado en plena Cordillera sanjuanina.

Pero el aspecto más relevante de la decisión es que el ENReGE rechazó una por una las objeciones técnicas, regulatorias y jurídicas que habían presentado distintos actores durante el proceso de consulta pública y la audiencia convocada este año.

El "club" del rechazo

Las impugnaciones llegaron desde organismos provinciales, municipios y también desde importantes compañías mineras que cuestionaban tanto la prioridad de uso de la nueva infraestructura como el impacto que podría tener sobre futuros proyectos de cobre en la región.

Con esta decisión, el Gobierno termina de destrabar una inversión considerada estratégica para el desarrollo de la minería argentina. Además, envía una fuerte señal al mercado sobre su intención de acelerar los grandes proyectos vinculados al cobre, uno de los minerales más demandados por la transición energética mundial.

La resolución del ENReGE no sólo autoriza las obras sino que también constituye una respuesta a una fuerte disputa entre empresas mineras, provincias y organismos públicos por el futuro de una infraestructura considerada clave para el desarrollo del denominado Distrito Vicuña, una de las zonas con mayor potencial cuprífero del mundo.

Durante el proceso administrativo se presentaron impugnaciones de la provincia de La Rioja, del municipio sanjuanino de Iglesia y de compañías como Minera Argentina del Sol (Barrick), Andes Corporación Minera, Golden Mining, Minera Casposo y otros actores del sector, que cuestionaban distintos aspectos técnicos, regulatorios y económicos del proyecto.

Uno de los puntos más controvertidos fue que la nueva infraestructura será financiada por Vicuña Argentina, pero la empresa conservará prioridad sobre la mayor parte de su capacidad durante un período de hasta 25 años.

Para varias compañías, esa condición podía transformarse en una barrera para el ingreso de futuros proyectos mineros que también necesitarán grandes volúmenes de energía en los próximos años.

Sin embargo, el organismo regulador concluyó que la prioridad otorgada al desarrollador está prevista en el marco regulatorio vigente y que, al mismo tiempo, la obra incrementará significativamente la capacidad del sistema de transporte eléctrico, generando beneficios para toda la región y permitiendo futuras ampliaciones.

El ENReGE también descartó los cuestionamientos vinculados con una eventual afectación de la competencia entre proyectos mineros.

Según el organismo, la infraestructura no constituye un privilegio indebido sino el reconocimiento al inversor que asume el costo de construir una obra que, una vez incorporada al Sistema Argentino de Interconexión (SADI), pasará a formar parte de la red nacional de transporte.

Un cuello de botella que frenaba inversiones

La disponibilidad de energía era uno de los principales obstáculos para el desarrollo de Josemaría y de otros emprendimientos cupríferos de San Juan.

La construcción de una mina de esta magnitud requiere un abastecimiento eléctrico permanente para operar plantas de trituración, molienda, campamentos, sistemas de bombeo, talleres y toda la infraestructura industrial necesaria para procesar cientos de miles de toneladas de mineral por día. Sin una línea de alta tensión dedicada, el proyecto debía depender de una red cuya capacidad ya era considerada insuficiente para absorber nuevas demandas industriales de gran escala.

Por eso, la aprobación de esta obra no sólo destraba el cronograma de Josemaría.

También representa un paso decisivo para transformar a San Juan en uno de los principales polos productores de cobre de América Latina, justo cuando la demanda mundial del metal crece impulsada por la electrificación, los vehículos eléctricos, las energías renovables y la expansión de los centros de datos y la inteligencia artificial.

La decisión también fortalece la estrategia del Gobierno de Javier Milei de acelerar las inversiones mineras de gran escala y convertir al cobre en uno de los principales generadores de exportaciones y divisas durante la próxima década.

Quiénes están detrás de Josemaría

La autorización llega en un momento clave para Vicuña Argentina, la sociedad creada por los gigantes mineros BHP, la mayor compañía minera del mundo, y la canadiense Lundin Mining.

Ambos grupos decidieron integrar los proyectos Josemaría y Filo del Sol para desarrollar uno de los mayores distritos cupríferos del planeta.

La alianza busca explotar de manera conjunta ambos yacimientos, compartir infraestructura y reducir costos operativos, una estrategia que permitirá acelerar el desarrollo de reservas de cobre, oro y plata consideradas entre las más importantes descubiertas en los últimos años.

En ese contexto, la disponibilidad de energía era uno de los factores críticos ya que sin la nueva línea de alta tensión, el cronograma de construcción de Josemaría corría el riesgo de sufrir demoras y de encarecer significativamente sus costos.

La inversión prevista para poner en marcha el proyecto ronda los u$s5.000 millones, aunque la integración con Filo del Sol podría elevar ese monto en los próximos años a medida que avance el desarrollo del distrito minero.

Las estimaciones de la industria indican que, una vez en producción, Josemaría podría generar miles de empleos durante la etapa de construcción, sostener una extensa cadena de proveedores locales y convertirse en uno de los principales complejos exportadores de cobre del país.

El cobre, la gran apuesta para la próxima década

La resolución también refleja el cambio de escenario que vive la minería argentina.

Durante años el liderazgo estuvo concentrado en el oro y la plata, pero ahora el cobre aparece como el mineral llamado a multiplicar las exportaciones gracias al crecimiento de la demanda mundial impulsada por la transición energética, los vehículos eléctricos, las redes eléctricas y el desarrollo de infraestructura tecnológica.

Además de Josemaría y Filo del Sol, existen otros grandes proyectos en distintas etapas de avance:

  • Los Azules
  • El Pachón
  • MARA
  • Taca Taca
  • San Jorge

Estos proyectos en conjunto representan inversiones potenciales por decenas de miles de millones de dólares.

El principal desafío para concretarlos ya no pasa solamente por conseguir financiamiento, sino también por contar con rutas, líneas eléctricas, gasoductos y obras de infraestructura capaces de abastecer operaciones de gran escala.

Por eso, la decisión del ENReGE manda un mensaje al mercado afirmando que el Gobierno está dispuesto a remover los cuellos de botella que históricamente frenaron las inversiones mineras y a priorizar los proyectos considerados estratégicos para incrementar las exportaciones y el ingreso de divisas.

Qué empresas pueden ganar con la obra

La autorización del ENReGE también pone en marcha una obra de infraestructura que movilizará inversiones por cientos de millones de dólares y abrirá oportunidades para constructoras, empresas de ingeniería, fabricantes de equipos eléctricos y proveedores especializados.

La iniciativa contempla la construcción de una línea de transmisión de 500 kV de 167 kilómetros, una nueva estación transformadora, la ampliación de instalaciones existentes y el tendido de nuevas conexiones eléctricas, trabajos que demandarán ingeniería de alta complejidad y la participación de decenas de contratistas.

Si bien Vicuña Argentina deberá definir el esquema de contratación, en el mercado descuentan que podrían participar algunas de las principales compañías que habitualmente ejecutan obras de transporte eléctrico de alta tensión, como SACDE, Techint Ingeniería y Construcción, BTU, Rovella Carranza, IECSA Ingeniería y fabricantes de transformadores, estructuras metálicas, conductores y equipamiento eléctrico.

A esa cadena se sumarán proveedores de servicios logísticos, transporte pesado, movimientos de suelo, campamentos, maquinaria vial y empresas radicadas en San Juan, uno de los objetivos que también persigue el proyecto para maximizar el impacto sobre la economía regional.

Una señal para las inversiones bajo el RIGI

La decisión también tiene una fuerte lectura política y económica ya que desde la llegada de Javier Milei al Gobierno, uno de los principales objetivos fue eliminar trabas regulatorias para acelerar las grandes inversiones vinculadas con la energía y la minería.

En ese contexto, el cobre aparece como uno de los sectores llamados a generar una nueva fuente de divisas para la Argentina durante la próxima década.

La resolución del ENReGE despeja un obstáculo que podía retrasar una inversión superior a los u$s5.000 millones y envía una señal al resto de las compañías interesadas en desarrollar proyectos mineros de gran escala.

No es casual que la decisión llegue cuando varias iniciativas evalúan acogerse al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que ofrece estabilidad fiscal, cambiaria y aduanera para proyectos de largo plazo.

Aunque cada emprendimiento debe cumplir con su propio proceso de adhesión, el mensaje oficial es claro: además de los incentivos tributarios, el Gobierno buscará acelerar las autorizaciones necesarias para que las inversiones efectivamente se concreten.

El desafío que viene

Con la discusión regulatoria prácticamente saldada, el foco pasará ahora a la ejecución de las obras y al cumplimiento de los plazos.

La construcción de la infraestructura eléctrica será determinante para que Josemaría pueda avanzar según el cronograma previsto y, posteriormente, integrarse con Filo del Sol dentro del denominado Distrito Vicuña, uno de los desarrollos de cobre más ambiciosos del mundo.

Si ese plan se concreta, la Argentina podría dar un salto histórico en su producción de cobre y sumar en los próximos años un nuevo complejo exportador capaz de generar miles de millones de dólares en ventas al exterior, diversificando una matriz minera que durante décadas estuvo dominada por el oro y la plata.

Por eso, con esta resolución técnica el Gobierno acaba de despejar uno de los principales cuellos de botella que condicionaban el futuro de una de las mayores inversiones mineras del país.

Al mismo tiempo, fijó un criterio que probablemente será observado de cerca por todos los proyectos que busquen desarrollarse en la nueva etapa de expansión del cobre argentino.