Crece "la bomba de los créditos" y ya hay casi 4 millones de deudores irrecuperables en Argentina
La recuperación del crédito al consumo, uno de los motores que comenzó a mostrar la economía durante los últimos meses, convive con una señal de alarma que empieza a crecer dentro del sistema financiero.
Esto se debe a que nunca en el último año aumentó tan rápido la cantidad de personas que directamente dejaron de poder afrontar sus compromisos.
Por lo menos así surge de analizar un informe elaborado por el Instituto Argentina Grande sobre la base de datos oficiales del Banco Central, en el cual se concluye que 3,6 millones de argentinos ya tienen al menos una línea de crédito catalogada como "irrecuperable", es decir, con un atraso superior a un año.
La cifra implica un salto de 2,3 millones de personas respecto del mismo período del año pasado y equivale al 17% del total de los deudores del sistema financiero y no financiero.
El dato cobra todavía mayor dimensión cuando se observa el universo completo de personas con problemas de pago.
Actualmente existen 5,8 millones de argentinos con deudas en mora, es decir, con atrasos superiores a tres meses, una cifra equivalente al 12,5% de toda la población del país.
Dentro de ese grupo, más de tres millones ya pasaron al escalón más crítico de incumplimiento.
La difícil realidad de sostener los gastos del día a día
Quizás el aspecto más llamativo del informe es que el crecimiento de los deudores irrecuperables no está asociado a créditos hipotecarios ni a préstamos para comprar vehículos o bienes durables.
Por el contrario, la mitad de esas deudas no supera los $309.000, montos relativamente bajos que, según el propio estudio, reflejan créditos utilizados para financiar gastos corrientes, pagar servicios, afrontar compras de supermercado o resolver necesidades cotidianas del hogar.
Ese dato cambia completamente la lectura del fenómeno ya que, en lugar de una crisis originada por fuertes niveles de endeudamiento para inversiones o consumo de largo plazo, lo que muestran las estadísticas es una creciente dificultad de miles de familias para devolver préstamos pequeños, generalmente tomados para sostener el consumo diario.
Incluso el informe señala que los deudores irrecuperables adeudan, en promedio, un 53,7% menos que quienes están al día, lo que confirma que la mayor presión financiera hoy se concentra precisamente entre quienes accedieron a créditos de menor monto.
Los jóvenes, los más golpeados por la crisis de deuda
El informe revela que, si hay un grupo donde el deterioro del crédito resulta especialmente preocupante, es el de los más jóvenes.
Según el documento, el 24% de los deudores de entre 15 y 29 años ya tiene al menos una línea de crédito con más de un año de atraso, la proporción más elevada de todas las franjas etarias.
Esto significa que en apenas 12 meses, la cantidad de deudores "irrecuperables" dentro de ese segmento aumentó cerca de un 87%, muy por encima del resto de la población.
Detrás aparecen los adultos de entre 30 y 44 años, donde el porcentaje de deudores irrecuperables también supera el 20%, mientras que la incidencia disminuye a medida que aumenta la edad, hasta ubicarse por debajo del 10% entre los mayores de 75 años.
La explicación no pasa únicamente por los ingresos si se tiene en cuenta que en los últimos años, justamente los menores de 30 fueron quienes más se incorporaron al sistema financiero digital a través de billeteras virtuales, fintech, préstamos online y líneas de crédito otorgadas por comercios, plataformas y proveedores no bancarios.
Ese fenómeno permitió ampliar el acceso al financiamiento para millones de personas que antes estaban fuera del sistema tradicional.
Pero también incrementó el universo de usuarios expuestos a créditos de corto plazo, generalmente con tasas elevadas y destinados a cubrir gastos corrientes.
Las entidades no bancarias concentran el mayor deterioro
Otro dato relevante es que el crecimiento de la mora más severa se concentra entre quienes tienen deudas únicamente con entidades no bancarias.
De acuerdo con el estudio, ese universo reúne más de 1,5 millones de deudores irrecuperables, unos 838.000 más que un año atrás, siendo el segmento que más aumentó durante el período analizado.
En ese grupo se incluyen financieras, emisoras de tarjetas no bancarias, empresas de crédito al consumo, comercios que financian compras y buena parte del ecosistema fintech.
La información también muestra que más del 40% de quienes sólo mantienen deudas con entidades no bancarias ya presentan algún grado de morosidad, un porcentaje muy superior al observado entre quienes operan exclusivamente con bancos.
Para el mercado financiero el dato no pasa inadvertido ya que cuanto mayor es la mora, mayores son las previsiones que deben constituir las entidades para cubrir eventuales incobrables y más prudente se vuelve la política de otorgamiento de nuevos créditos.
En otras palabras, el aumento de los deudores irrecuperables no sólo refleja las dificultades económicas de millones de familias, sino que también amenaza con transformarse en un freno para la expansión del crédito al consumo, uno de los sectores que el Gobierno espera que acompañe la recuperación de la actividad durante la segunda mitad del año.
Aunque el informe pone el foco en las estadísticas de morosidad, también intenta explicar por qué el fenómeno se aceleró con tanta fuerza durante el último año.
Según el documento, la combinación de salarios que perdieron poder de compra, mayores gastos fijos y tasas de interés todavía elevadas redujo la capacidad de pago de los hogares y terminó empujando a más familias hacia la mora.
En este sentido, el trabajo sostiene que el ingreso disponible, es decir, el salario una vez descontados los gastos esenciales como servicios públicos y transporte, continúa por debajo de los niveles de 2023, lo que limita la capacidad para afrontar cuotas y refinanciaciones.
El estudio también advierte que, pese a algunos intentos oficiales por abaratar el financiamiento mediante medidas de política monetaria, las elevadas tasas de morosidad dificultan que el costo del crédito siga bajando, ya que las entidades financieras deben cubrir un riesgo creciente de incobrabilidad.
El deterioro de la calidad de la cartera llega en un momento particular para el sistema financiero.
Durante los últimos meses, bancos, billeteras virtuales y compañías fintech volvieron a competir agresivamente por captar clientes mediante préstamos personales, financiamiento en cuotas y líneas preaprobadas.
Sin embargo, el fuerte incremento de los deudores irrecuperables obliga a revisar esa estrategia.
Una mayor mora implica más previsiones por incobrables, criterios de otorgamiento más estrictos y, eventualmente, un acceso más limitado al crédito para los segmentos de menores ingresos, precisamente aquellos que más necesitan financiamiento para sostener el consumo.
A eso se suma que la proporción de deudores irrecuperables prácticamente se duplicó en apenas un año, al pasar de alrededor del 9,8% al 17,2% del total de deudores del país.
El crecimiento, además, se verificó en todas las provincias, con especial intensidad en el norte y la región de Cuyo, mientras que Neuquén, Chubut, Chaco y Santa Fe registraron los mayores aumentos interanuales.
A modo de conclusión, el informe advierte que el problema ya no está concentrado en grandes deudores ni en créditos de alto monto.
La mayor presión financiera recae sobre personas que pidieron préstamos relativamente pequeños para cubrir gastos cotidianos y que hoy, después de más de un año de incumplimientos, quedaron catalogadas como "irrecuperables".
Esa realidad representa un desafío no sólo para el sistema financiero, sino también para una economía que busca consolidar la recuperación del consumo sin que el sobreendeudamiento de las familias termine convirtiéndose en un nuevo factor de riesgo.