• 24/7/2026
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La morosidad de las familias volvió a crecer y se triplicó en el último año

Según datos del BCRA, la mora del sistema financiero trepó al 12,8% en mayo de este año. En el mismo mes del 2025, esa cifra era del 4,5%
24/07/2026 - 18:44hs
La morosidad de las familias volvió a crecer y se triplicó en el último año

La morosidad del sistema financiero argentino pegó un nuevo salto en mayo. El indicador trepó a 12,8% en los créditos otorgados a hogares, su nivel más alto en más de 20 años. El deterioro sigue concentrado en las familias, mientras las empresas muestran un ritmo de empeoramiento más lento.

En mayo de 2025, la proporción de créditos irregulares en los hogares se ubicaba en 4,5%. Es decir que en un año, el nivel de mora en las familias casi se triplicó.

Según el último Informe de Bancos del Banco Central (BCRA) publicado este viernes, el ratio de irregularidad del crédito al sector privado alcanzó 7,7% a nivel agregado en mayo. Eso representa un aumento de 0,4 puntos porcentuales respecto de abril. En la comparación interanual, el salto es de 5,1 puntos.

El principal motor del incremento de la mora fueron los créditos familiares, donde el indicador de irregularidad superó en 0,7 puntos el registro de abril y en 8,3 puntos el dato de hace un año. Aunque el ritmo de deterioro se moderó en los últimos meses, la cartera irregular sigue mostrando un crecimiento real sostenido. El impacto golpea directo en la capacidad de pago de los hogares.

Créditos personales y tarjetas, los más castigados por la mora

El análisis por tipo de préstamo revela dónde se concentra el problema. Los créditos personales registraron en mayo un ratio de irregularidad de 15,9%, 10,4 puntos más que en igual mes del año pasado. Se trata del nivel más alto entre todas las líneas de financiamiento a familias.

Las tarjetas de crédito le siguen de cerca. Su tasa de mora llegó a 13,1% en mayo. Los préstamos con garantía prendaria alcanzaron 7,7%, mientras que los hipotecarios se mantuvieron en 1,6%. Una categoría llamada "otros" muestra un dato llamativo: 39,3% de irregularidad, aunque representa un volumen menor del total.

En las empresas, el panorama luce distinto. El indicador de irregularidad se ubicó en 3,5% durante mayo, apenas 0,1 punto por encima de abril. En la comparación interanual, el aumento fue de 2,5 puntos. Se trata de un nivel sensiblemente menor al de las familias, aunque también en ascenso.

El BCRA reconoció que el crédito comenzó a mostrar señales de recomposición. El saldo real de préstamos al sector privado en pesos aumentó 0,3% en mayo, después de cuatro meses consecutivos de caídas. Las líneas comerciales y las de garantía real impulsaron ese rebote. El consumo, en cambio, volvió a retroceder.

En moneda extranjera, el financiamiento a privados creció 2,6% entre puntas de mes. Los depósitos del sector privado en pesos se redujeron 0,9% real en mayo, golpeados principalmente por las colocaciones a plazo.

El sistema tiene margen para absorber el golpe de la mora

Pese al avance de la morosidad, el sistema financiero mantiene un colchón amplio para afrontarla: las previsiones constituidas por las entidades cubrían en mayo el 86,3% de la cartera irregular y el 6,6% del total de créditos otorgados. Al considerar en conjunto la morosidad, el nivel de previsiones y el capital regulatorio, el crédito en situación irregular neto de previsiones representó apenas 2,2% de la Responsabilidad Patrimonial Computable.

La integración de capital del sistema se ubicó en 30,7% de los activos ponderados por riesgo. Eso implica un exceso de integración de 280,3% por encima de la exigencia normativa. Estos niveles de solvencia le otorgan a la banca margen para absorber el impacto de la mora sin comprometer su estabilidad.

Los indicadores de liquidez también se mantuvieron en niveles sólidos. El indicador que contempla únicamente las disponibilidades en pesos se ubicó en 11,9% de los depósitos en esa moneda. Al sumar los títulos públicos y las operaciones de corto plazo con el BCRA, el ratio ampliado alcanzó 32,7%.

En moneda extranjera, los activos líquidos representaron 50,9% de los depósitos en esa denominación.

Las cuotas ya consumen un cuarto del salario formal

El deterioro no se limita al porcentaje de cartera irregular. Según el último Informe de Estabilidad Financiera del BCRA, la carga mensual de los servicios de deuda de las familias representó en abril el 24,1% de la masa salarial formal. Hace dos años, ese mismo indicador no llegaba al 9%.

El salto responde, entre otros factores, a que la tasa de interés real de los créditos a personas dejó de licuarse por la inflación. Ahora es significativamente positiva. Eso encarece el costo del endeudamiento y presiona sobre los ingresos de los hogares.

El peso de las cuotas sobre el salario formal se multiplicó por 2,7 en apenas dos años, un ritmo de crecimiento que explica en gran parte el salto de la morosidad en créditos personales y tarjetas.

Jóvenes y norte del país, los más golpeados por el incumplimiento

Los datos oficiales señalan que el deterioro golpea con mayor intensidad a los segmentos más jóvenes. Entre los deudores de 18 a 25 años, la irregularidad supera el 40%. La proporción desciende de manera progresiva a medida que aumenta la edad.

La morosidad también es más pronunciada en las entidades no financieras. Estas concentran cerca del 17% del crédito a familias. Allí, el indicador ya ronda el 30%, muy por encima del promedio del sistema bancario tradicional.

Las diferencias tienen un correlato territorial. En el norte del país, la proporción de personas en mora supera el 30%. En el centro y en provincias como Neuquén, la cifra se ubica por debajo del promedio nacional.

Entre quienes accedieron a préstamos exclusivamente a través de entidades no bancarias, por dificultades para calificar en la banca tradicional, el nivel de incumplimiento supera el 50%. Ese segmento enfrenta tasas más altas y condiciones más exigentes, lo que amplifica el riesgo de caer en mora ante cualquier shock de ingresos.

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