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ALERTA

El Ejército Argentino busca drones y profundiza la modernización de los tanques TAM

En menos de una semana, lanzó cuatro licitaciones que, analizadas en conjunto, muestran un cambio de escala en su estrategia de reequipamiento
03/08/2026 - 15:47hs
Ejercito cascos azules

Tomadas de manera individual, las publicaciones en el Boletín Oficial de varias resoluciones del Ejército Argentino conocidas en los últimos días podrían parecer simples procesos administrativos.

Pero vistas como un paquete revelan que el Gobierno nacional decidió acelerar el proceso de modernización de esta fuerza militar incorporando nuevas capacidades tecnológicas y llevando a cabo un proceso de recuperación de sus principales sistemas de combate.

El Ejército Argentino busca modernizarse

Entre el 31 de julio y este 3 de agosto aparecieron cuatro llamados a licitación que tienen el mismo hilo conductor de aumentar la capacidad operativa de la fuerza sin esperar la compra de nuevos vehículos blindados.

La primera señal llegó con la Licitación Pública 0542/2026, impulsada por el Departamento Contaduría y Finanzas del Estado Mayor General del Ejército.

Su objeto es "la adquisición de Sistemas de Vehículos Aéreos No Tripulados (VANT) multisensor destinados a capacidades de vigilancia, observación y reconocimiento para el Ejército Argentino".

Aunque el pliego no informa cantidades ni presupuesto, la definición técnica deja entrever que no se trata de drones comerciales adaptados para uso militar.

El término "multisensor" hace referencia a plataformas capaces de integrar diferentes sistemas de observación en un mismo equipo: cámaras ópticas de alta resolución, sensores infrarrojos, visión térmica, sistemas láser, navegación satelital y transmisión segura de imágenes hacia los centros de comando.

En los ejércitos modernos, estos equipos dejaron hace tiempo de ser un complemento para convertirse en uno de los principales medios de obtención de inteligencia en tiempo real.

Su utilización permite observar movimientos de tropas, detectar vehículos, controlar fronteras, realizar vigilancia sobre grandes extensiones de terreno y asistir a unidades terrestres sin exponer personal.

Una decisión marcada por una tendencia internacional

Se trata de una medida que se basa en el actual escenario mundial surgido después de los conflictos en Ucrania, Medio Oriente y el Cáucaso.

A partir de estas guerras, el uso de drones modificó la doctrina militar en prácticamente todas las fuerzas armadas del mundo y hoy ningún programa serio de modernización deja afuera este tipo de sistemas.

Pero la compra de VANT no aparece aislada ya que en el mismo paquete de publicaciones se incorporan otras dos licitaciones destinadas a la familia TAM, el principal sistema blindado del Ejército argentino.

La primera es la Licitación Pública 0568/2026, correspondiente a la Dirección de Arsenales, y que busca avanzar con la recuperación integral de componentes del Vehículo de Combate VVC TAM 2C, la versión modernizada del histórico Tanque Argentino Mediano.

La resolución explica que la contratación tiene como finalidad "la recuperación integral de conjuntos y subconjuntos mecánicos y eléctricos pertenecientes al Vehículo de Combate VVC TAM 2C, cuya disponibilidad resulta indispensable para asegurar la continuidad del Programa de Modernización TAM 2C (BAPIN N.º 130128), incrementando la disponibilidad operativa del sistema de armas mediante la restitución de componentes actualmente fuera de servicio".

La frase resume uno de los principales problemas que enfrentan los ejércitos que operan vehículos con varias décadas de servicio.

Ocurre que muchas veces el inconveniente no es la falta de blindados, sino la escasez de repuestos o conjuntos críticos que dejan unidades completas fuera de operación.

Una estrategia que cambió por las necesidades

En lugar de reemplazar toda la flota con vehículos nuevos, una inversión que demandaría varios miles de millones de dólares, el Ejército decidió avanzar con un esquema de recuperación y modernización de componentes que permita devolver rápidamente unidades al servicio.

Desde el punto de vista económico, la diferencia es enorme ya que recuperar motores, sistemas eléctricos, transmisiones, conjuntos hidráulicos o componentes electrónicos cuesta una fracción de lo que implicaría incorporar una nueva generación de tanques.

Sin embargo, la apuesta no termina en el TAM 2C, tal como lo evidencia el tercer proceso licitatorio que profundiza todavía más esa estrategia.

Se trata de la Licitación Pública 0572/2026 dirigida a la compra de repuestos críticos para los Vehículos de Combate Transporte de Personal (VCTP) de la familia TAM.

El pliego identifica cuáles son los sistemas que hoy presentan mayores necesidades de mantenimiento y señala que la contratación tiene por objeto "la adquisición de repuestos críticos destinados a los sistemas de refrigeración y de carga y mantenimiento de baterías de los Vehículos de Combate Transporte de Personal (VCTP) de la Familia TAM, necesarios para restablecer y mantener sus condiciones de servicio y disponibilidad operativa".

Pero el texto oficial agrega un dato que permite dimensionar la magnitud del programa al sostener que la contratación "se enmarca en las acciones de sostenimiento logístico y recuperación de capacidades previstas en el Proyecto de Inversión Pública BAPIN N.º 144.307 'Modernización de 139 Vehículos de Combate de Transporte de Personal', contribuyendo al desarrollo y ejecución del programa de modernización durante el año 2026".

No se trata de reparar unas pocas unidades, sino de un programa que contempla la modernización de 139 vehículos, lo que confirma que el Gobierno busca extender la vida útil de buena parte de la flota blindada del Ejército.

Incluso el mismo día se publicó una Circular Modificatoria N.º 1, mediante la cual se incorporaron al pliego las especificaciones técnicas ET ARS N.º 142/01/26 y 143/01/26.

Ambas envían una señal de que el proceso avanza hacia una etapa más exigente desde el punto de vista técnico y que los proveedores deberán cumplir requisitos específicos para participar.

Mucho más que una compra militar

En conjunto, las cuatro actuaciones muestran que detrás del proceso existe una lógica industrial.

La adquisición de drones militares puede involucrar a fabricantes de plataformas aéreas, desarrolladores de software, empresas de inteligencia artificial, proveedores de sensores, cámaras térmicas, enlaces de datos y comunicaciones seguras.

Las licitaciones vinculadas al TAM, en tanto, movilizan a fabricantes de conjuntos mecánicos, talleres especializados, empresas metalmecánicas, proveedores de baterías industriales, sistemas de refrigeración, electrónica embarcada, cableados, motores eléctricos y mantenimiento pesado.

El desafío de mantener el sueño de fabricar un tanque argentino

La historia del TAM explica por qué el Ejército decidió concentrar buena parte de sus inversiones en modernizar una plataforma existente en lugar de reemplazarla por otra completamente nueva.

El TAM nació a mediados de la década de 1970, cuando el Ejército buscaba reemplazar una flota de vehículos que comenzaba a mostrar signos de envejecimiento.

La decisión fue desarrollar un blindado adaptado a la geografía argentina, con mayor movilidad que los tanques pesados utilizados por otras fuerzas armadas y con un importante componente de producción nacional.

Para ello se firmó un acuerdo con la empresa alemana Thyssen-Henschel, que tomó como base el vehículo de combate de infantería Marder y desarrolló una plataforma específica para la Argentina.

La fabricación quedó luego en manos de TAMSE (Tanque Argentino Mediano Sociedad del Estado), instalada en la localidad bonaerense de Boulogne.

El proyecto no sólo dio origen al tanque ya que también permitió desarrollar una familia completa de vehículos blindados con componentes comunes, lo que simplificó durante años el mantenimiento y la logística del Ejército.

De esa plataforma surgieron, entre otros el Vehículo de Combate Transporte de Personal (VCTP); el Vehículo de Combate Puesto Comando (VCPC); el Vehículo de Combate Porta Mortero (VCM); el Vehículo de Recuperación (VCRT) y el Vehículo Lanzapuentes (VCLP).

Esa familia continúa siendo hoy la columna vertebral de las unidades blindadas argentinas pero el paso del tiempo terminó convirtiéndose en su principal enemigo.

Durante décadas, las restricciones presupuestarias, la falta de repuestos y la postergación de inversiones llevaron a numerosas unidades a quedar fuera de servicio.

En el caso de las nuevas licitaciones no hablan de comprar tanques nuevos sino de recuperar disponibilidad operativa, un concepto que aparece repetido una y otra vez en los documentos oficiales.

Frente a ese escenario nació el programa TAM 2C, considerado la actualización más importante que recibió el blindado desde su incorporación al Ejército y con el objetivo de llevar una plataforma probada a estándares tecnológicos mucho más modernos.

Entre las principales mejoras incorporadas figuran sistema digital de control de tiro; computadora balística; cámaras térmicas para operaciones nocturnas; nuevos visores para jefe de tanque y artillero; sensores electrónicos de mayor precisión; mejoras en la estabilización del armamento y actualización de distintos sistemas eléctricos.

Todo ello permitió incrementar la precisión de tiro, mejorar la capacidad de combate nocturno y reducir significativamente los tiempos de respuesta durante una operación.

Pero ninguna modernización resulta suficiente si una parte importante de la flota permanece detenida por problemas de mantenimiento.

Resolver un grave cuello de botella.

La recuperación de conjuntos mecánicos, eléctricos y de sistemas auxiliares permitirá que más vehículos puedan volver al servicio sin necesidad de fabricar nuevas unidades.

La decisión de incorporar nuevos repuestos para los Vehículos de Combate Transporte de Personal (VCTP) tiene una explicación operativa.

Mientras el TAM constituye el principal vehículo de combate, el VCTP es el encargado de trasladar tropas protegidas hacia la línea de operaciones y acompañar el avance de las unidades blindadas.

En otras palabras, ambos sistemas funcionan como un conjunto y de allí que el Ejército decidiera incluir a los VCTP dentro del Proyecto de Inversión Pública BAPIN 144.307, que prevé la modernización de 139 vehículos.

Los drones pasaron a ser una prioridad

Si los tanques representan la continuidad de una capacidad histórica del Ejército, los VANT reflejan el cambio de paradigma que atraviesan hoy las fuerzas armadas de todo el mundo.

Hace apenas 1o años los drones eran considerados un complemento mientras que ahora forman parte del núcleo de cualquier operación militar moderna.

Su principal ventaja es que permiten obtener información en tiempo real sin exponer soldados.

Con cámaras ópticas, sensores térmicos y sistemas infrarrojos pueden detectar movimientos, seguir objetivos, controlar fronteras, identificar posiciones enemigas e incluso asistir en operaciones de búsqueda y rescate.

Por eso el Ejército argentino decidió incorporar VANT multisensor destinados a vigilancia, observación y reconocimiento, una definición que muestra que la prioridad inicial estará puesta en inteligencia táctica y conocimiento del terreno más que en plataformas armadas.

Una oportunidad para la industria nacional

El impacto de estos llamados no se limita al ámbito militar si se tiene en cuenta que, por ejemplo, la recuperación de la familia TAM puede generar demanda para talleres especializados, fabricantes de componentes mecánicos, empresas de electrónica industrial, metalmecánicas, desarrolladores de software, proveedores de baterías, sistemas de refrigeración y firmas dedicadas al mantenimiento de vehículos complejos.

En paralelo, la compra de VANT abre un mercado para compañías vinculadas con sensores, óptica, comunicaciones, procesamiento de imágenes y automatización.

Es decir, cada proceso de modernización activa una cadena de proveedores que va desde fabricantes de componentes mecánicos hasta empresas de software, electrónica, óptica, inteligencia artificial y comunicaciones.

Lo que viene

Una vez adjudicadas las licitaciones, comenzará una etapa decisiva como es la ejecución de los contratos, la entrega de los sistemas, la recuperación efectiva de los blindados y la incorporación de los nuevos VANT a las unidades operativas.

Si ese proceso avanza según lo previsto, el Ejército no sólo contará con nuevas capacidades de vigilancia aérea, sino que aumentará la disponibilidad de su principal familia de vehículos de combate, un aspecto considerado clave para mejorar la capacidad de respuesta de la fuerza.

Para la industria, las licitaciones constituyen una señal de que el Estado vuelve a demandar tecnología, mantenimiento, integración de sistemas y desarrollo aplicado a la defensa, un mercado pequeño en términos de volumen, pero intensivo en conocimiento, innovación y empleo calificado.

En definitiva, detrás de la compra de drones y de la modernización de los TAM no sólo hay una decisión militar.

También comienza a tomar forma un nuevo ciclo de actividad para la industria argentina de defensa, que vuelve a encontrar oportunidades de negocio impulsadas por el proceso de reequipamiento del Ejército.

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