TGS cambia su negocio: cuál es la actividad que ya factura más que el transporte de gas
Puntos importantes
Durante décadas, Transportadora de Gas del Sur (TGS) fue sinónimo de una de las mayores red de gasoductos de la Argentina.
Nacida en 1992 tras la privatización de Gas del Estado, la compañía opera hoy más de 9.000 kilómetros de gasoductos troncales que conectan las principales cuencas productoras con los grandes centros de consumo del país y abastecen a distribuidoras, usinas eléctricas e industrias.
Sin embargo, detrás de esa imagen histórica comenzó a consolidarse un negocio muy distinto que hoy explica buena parte de su crecimiento. Además de transportar gas natural, TGS administra el Complejo General Cerri, en la localidad bonaerense de Bahía Blanca.
Allí procesa los líquidos extraídos del gas natural, y también desarrolló una fuerte presencia en el negocio del midstream, que comprende servicios de transporte, acondicionamiento, tratamiento y procesamiento para los productores que operan en Vaca Muerta.
Ese cambio estratégico empezó a reflejarse con claridad en los resultados financieros correspondiente al primer semestre de este año.
El balance de ese período muestra que ya no depende principalmente del negocio regulado del transporte de gas, sino que obtiene una porción creciente de sus ingresos de actividades vinculadas con el procesamiento de hidrocarburos y la comercialización de productos con mayor valor agregado.
TGS: un balance que refleja más que números
Los estados financieros muestran que entre enero y junio pasados TGS registró ingresos por $1,05 billones, un 14,3% superiores a los del mismo período del año pasado, mientras que la utilidad integral alcanzó $304.306 millones, lo que representó un crecimiento interanual del 47,7%.
Sin embargo, el dato que mejor resume la transformación de la empresa aparece al analizar la composición de esos ingresos.
Por primera vez desde que cotiza en Bolsa, el segmento de Producción y Comercialización de Líquidos desplazó al histórico negocio de Transporte de Gas Natural como principal fuente de facturación.
Mientras la unidad dedicada a los líquidos generó $445.761 millones, el transporte regulado aportó $402.444 millones, una diferencia que no responde solamente a un buen semestre.
De hecho, marca un cambio estructural en el modelo de negocios de la compañía en donde hace apenas un año, el transporte explicaba el 45% de la facturación consolidada, mientras que los líquidos representaban el 34%.
En el primer semestre de este 2026 esa relación se invirtió y los líquidos pasaron a aportar el 42% de los ingresos, mientras que el transporte descendió al 38%.
En otras palabras, la empresa que nació para transportar gas comenzó a ganar más dinero con los productos derivados de ese gas que con el servicio de transporte propiamente dicho.
El efecto Vaca Muerta cambia el corazón del negocio
La transformación responde al fuerte crecimiento de Vaca Muerta y a la necesidad de desarrollar infraestructura capaz de acompañar el aumento de la producción de shale gas.
Durante los últimos años, TGS dejó de concentrarse exclusivamente en operar gasoductos y comenzó a expandirse en actividades de mayor valor agregado, como el acondicionamiento del gas, el procesamiento de líquidos, la logística energética y los servicios para las principales petroleras que operan en la cuenca neuquina.
Ese proceso permitió diversificar las fuentes de ingresos y reducir la dependencia del negocio regulado, cuya evolución continúa condicionada por las decisiones tarifarias del Estado.
De hecho, el propio balance reconoce que los ingresos por transporte disminuyeron 3,5% en términos reales durante el semestre porque las actualizaciones tarifarias otorgadas por el Gobierno no alcanzaron para compensar el impacto de la inflación sobre la actividad.
Esto revela que mientras el negocio histórico perdió participación relativa, las actividades vinculadas con el procesamiento de hidrocarburos comenzaron a transformarse en el principal motor de crecimiento de la compañía.
Cambio en el modelo de negocios
La transformación del modelo de negocios de TGS quedó reflejada con claridad en la evolución de su segmento de Producción y Comercialización de Líquidos, que durante el primer semestre registró ingresos por $445.761 millones, un 40% más que en igual período de 2025.
El crecimiento estuvo impulsado principalmente por un fuerte incremento de los volúmenes comercializados, que aumentaron 54,7%, equivalente a 230.903 toneladas adicionales respecto del año pasado.
Según explicó la empresa en el balance enviado a la Comisión Nacional de Valores (CNV), esa mejora respondió tanto a la recuperación operativa del Complejo General Cerri como al mayor procesamiento de gas proveniente de Vaca Muerta.
También existió un efecto de comparación favorable debido a que en marzo de 2025 un fuerte temporal obligó a paralizar durante varias semanas las operaciones de la planta.
Los mayores volúmenes permitieron compensar parcialmente un contexto menos favorable marcado por la baja de algunos precios internacionales de referencia, el menor impacto del tipo de cambio sobre las ventas denominadas en dólares y una reducción de los servicios de trading.
Qué son los líquidos del gas y por qué valen más
Aunque suele pasar inadvertido fuera del sector energético, el negocio de los líquidos representa uno de los eslabones de mayor valor agregado dentro de la cadena del gas natural.
A partir del procesamiento del gas se obtienen productos como etano, propano, butano y gasolina natural, que luego son destinados a diferentes industrias.
El etano constituye una materia prima clave para la industria petroquímica y la fabricación de plásticos; el propano y el butano abastecen el mercado de gas licuado de petróleo (GLP), utilizado tanto por hogares como por industrias, mientras que la gasolina natural se emplea como insumo petroquímico y para mezclas de combustibles.
A diferencia del transporte regulado, buena parte de estos productos puede comercializarse en el mercado internacional, generando ingresos en dólares y ofreciendo mayores márgenes cuando aumentan la producción y la demanda externa.
Ese cambio explica por qué TGS decidió convertir este negocio en uno de los pilares de su estrategia de crecimiento.
Las exportaciones crecieron a un ritmo récord
El balance también muestra un fuerte salto de las ventas externas como las de propano, que aumentaron 121,9%, mientras que las de butano crecieron 91,3% respecto del primer semestre del año pasado.
En tanto, las ventas de gasolina natural también avanzaron cerca del 24% y, en conjunto, los despachos destinados al mercado internacional crecieron casi 85%, consolidando a las exportaciones como uno de los motores de generación de divisas para la compañía.
En el mercado interno también hubo una evolución positiva con ventas de etano que aumentaron 46,6%; las de propano, 31,9% y las de butano, 26,7%, acompañando la mayor disponibilidad de producción proveniente de Vaca Muerta.
El otro negocio que también gana protagonismo
El crecimiento de la producción neuquina también fortaleció el segmento de midstream, que reúne los servicios de transporte, acondicionamiento y tratamiento de gas que TGS presta a las principales petroleras.
Durante el último semestre de este año esa unidad facturó $205.355 millones, un 10,4% más que un año atrás.
La mejora respondió principalmente a la mayor actividad registrada en la planta de Tratayén, cuya última ampliación comenzó a operar a fines de febrero de 2025 y permitió incrementar la capacidad de acondicionamiento de gas natural para acompañar el crecimiento del shale gas.
La demanda de infraestructura también quedó reflejada en otro dato del balance.
Durante el concurso realizado por la empresa para adjudicar capacidad incremental vinculada a la ampliación del Gasoducto Perito Moreno, TGS recibió solicitudes por más de 32 millones de metros cúbicos diarios, casi tres veces por encima de la capacidad inicialmente ofrecida.
Finalmente adjudicó 5,4 millones de metros cúbicos diarios en abril y completó la asignación del remanente durante junio, una señal de que la expansión de Vaca Muerta continúa presionando sobre la infraestructura disponible.
Ese escenario ayuda a explicar por qué la empresa está acelerando inversiones mucho más allá del negocio tradicional del transporte de gas.
Una inversión para consolidar el cambio
La transformación que hoy muestran los números del balance tiene detrás una estrategia de largo plazo con la que TGS busca dejar de ser vista únicamente como la mayor transportadora de gas del país para consolidarse como un proveedor integral de infraestructura para Vaca Muerta, con foco en el procesamiento, tratamiento, transporte y exportación de líquidos.
El paso más importante en esa dirección llegó en junio, cuando la compañía anunció la decisión final de inversión (FID) para desarrollar el Proyecto Integral NGLs, considerado el mayor desembolso de su historia.
La iniciativa demandará alrededor de u$s3.000 millones y apunta a ampliar toda la cadena de valor asociada al procesamiento de líquidos derivados del gas natural.
El plan contempla la construcción de un gasoducto de segregación de unos 100 kilómetros, la ampliación de la planta de Tratayén, un poliducto hasta Bahía Blanca, nuevas plantas de fraccionamiento y almacenamiento y una terminal marítima desde donde podrán despacharse las exportaciones.
Según las estimaciones de la empresa, el proyecto permitirá generar alrededor de 4.000 puestos de trabajo directos, otros 15.000 indirectos y exportaciones adicionales cercanas a u$s1.200 millones por año una vez que toda la infraestructura entre en funcionamiento.
A ese impulso se sumó otro respaldo clave cuando, en mayo pasado el Ministerio de Economía aprobó la incorporación de la ampliación del Gasoducto Perito Francisco Pascasio Moreno al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), otorgándole un marco de estabilidad fiscal y regulatoria para avanzar con el proyecto.
TGS integra además uno de los principales grupos privados del sector energético. Su accionista controlante es Compañía General de Combustibles (CGC), la empresa energética de Corporación América, el holding fundado por Eduardo Eurnekian, junto con otros accionistas institucionales y privados.
Esa estructura accionaria le permitió sostener una estrategia de inversiones de largo plazo orientada a capturar las oportunidades que ofrece el desarrollo de Vaca Muerta.
Menos dependencia de las tarifas y más foco en Vaca Muerta
El balance deja otra conclusión relevante para el mercado ya que, mientras el negocio regulado continúa condicionado por las revisiones tarifarias y por una inflación que todavía erosiona parte de los ingresos, las actividades vinculadas con el procesamiento de gas, la producción de líquidos y los servicios de midstream aparecen como los principales motores de crecimiento para los próximos años.
En este sentido, TGS empieza a mostrar una transformación que trasciende un buen balance trimestral y con un cambio que ya no se mide solamente en kilómetros de gasoductos construidos.
También se refleja en un nuevo modelo de negocios que busca posicionar a la compañía como uno de los actores centrales del procesamiento, la logística y la futura plataforma exportadora de gas y líquidos de la Argentina.