CON NUEVOS DUEÑOS

La fábrica de cosechadoras Vassalli no pagó los sueldos y crecen las dudas sobre su reactivación

La fábrica de cosechadoras había anunciado un plan de pagos y reactivación productiva tras formalizar el traspaso de control a un nuevo grupo empresario
Por Diego Mañas
NEGOCIOS - 06 de Agosto, 2026

Puntos importantes

Vassalli Fabril no pagó los sueldos de julio como prometió, generando gran incertidumbre para 280 trabajadores de Firmat.

La nueva conducción de Roberto Chinelli es cuestionada por la UOM Seccional Firmat ante sucesivos incumplimientos.

El gremio teme por el origen de los fondos y la pérdida de activos clave valorados en u$s2 millones.

Vassalli Fabril, una de las últimas fabricantes nacionales de cosechadoras, atraviesa una nueva etapa de incertidumbre después de que la conducción que asumió el control de la planta de Firmat no cumpliera con el pago total de los sueldos de julio, tal como se había comprometido para este jueves. La situación generó malestar entre los trabajadores y reavivó las dudas sobre el verdadero alcance del plan de reactivación anunciado semanas atrás.

Así lo confirmó a este medio Diego Romero, secretario general de la UOM Seccional Firmat, quien remarcó que la empresa "había asegurado que este jueves depositaban la totalidad del sueldo de julio y no depositaron nada". El dirigente gremial expresó su preocupación por los sucesivos incumplimientos y pidió mayor claridad sobre los pasos que viene dando la nueva conducción, encabezada por Roberto Santiago Chinelli.

Una crisis que se extiende desde hace más de un año

El episodio se suma a una crisis que la compañía viene atravesando desde comienzos de 2026. Vassalli, fundada en 1949, había encarado en 2024 un intento de relanzamiento de la mano de la familia Marsó, vinculada a la avícola entrerriana Las Camelias. Ese año la empresa logró reactivar la producción en el segundo semestre y presentó la cosechadora V880 en el marco de los festejos por los 75 años de la marca.

Sin embargo, el impulso no logró sostenerse, ya que hacia comienzos de este año la compañía ya acumulaba varios meses sin actividad productiva y con salarios impagos, en un contexto de fuerte deterioro de su situación crediticia. En enero, los trabajadores de la planta de Firmat pasaban los días sin cobrar los haberes adeudados y sin certezas sobre la continuidad de la fábrica, mientras sostenían una media jornada laboral pactada meses antes con el gremio.

En abril, con la empresa al borde de la quiebra, se sucedieron distintas asambleas de accionistas e inversores interesados en tomar el control de la compañía -algunas de ellas realizadas en Buenos Aires- en las que se analizó, entre otros puntos, el balance del ejercicio cerrado el 30 de junio de 2025.

El cambio de conducción y el plan de reactivación

Recién en julio la operación tomó estado público: Vassalli Fabril comunicó a todo su personal, a través de una nota firmada por Roberto Santiago Chinelli, que la empresa había sido vendida y que él asumiría como próximo Gerente General. Chinelli no era un desconocido para la compañía santafesina, dado que ya había ocupado cargos directivos en etapas anteriores de su historia.

Días más tarde, en agosto, el traspaso de control quedó formalizado y la nueva conducción presentó un plan de reactivación con varios compromisos concretos:

  • Pagar los haberes de julio dentro de las 24 horas posteriores a que los terceros intervinientes dieran la conformidad definitiva a la transferencia accionaria
  • Cancelar en un plazo de 120 días la deuda salarial acumulada entre septiembre de 2025 y junio de 2026
  • Restablecer en 60 días el acceso pleno a las obras sociales de la UOM y Asimra, además de las prepagas con las que la empresa mantiene compromisos pendientes

El objetivo declarado por la nueva conducción es alcanzar la plena actividad industrial hacia noviembre de este año, incorporando progresivamente al resto del personal, que por el momento continúa bajo el régimen de cuatro horas diarias acordado meses atrás.

Las dudas del gremio sobre el traspaso

Para Romero, el incumplimiento del pago no es un hecho aislado, sino parte de un patrón que despierta desconfianza sobre la seriedad del proceso. El dirigente remarcó que hasta el momento no se conoce con precisión quiénes son los socios de Chinelli, que firma las comunicaciones junto a Mateo Marsó, representante de la familia que habría vendido la fábrica. A eso se suma otro dato que considera relevante: en los últimos días no se publicaron edictos oficiales que convoquen a una asamblea de accionistas para formalizar legalmente la transferencia de las acciones.

El cuestionamiento del referente sindical también apunta al origen de los fondos que efectivamente llegaron a los trabajadores. Según explicó, los pagos percibidos hasta ahora —unos $200 mil, abonados en dos partes— provinieron de la venta de repuestos de la propia planta, y no de un aporte de capital fresco por parte de los nuevos dueños. Sobre un desembolso adicional de $1,2 millones previsto para los primeros días de agosto, Romero sostuvo que también saldría de la venta de una cosechadora que estaba pendiente de terminación: "Otra vez los trabajadores ponen la fuerza de trabajo y la voluntad. Si esto fuera serio debería ser al revés: primero inyectar dinero en la fábrica, pagarle a los trabajadores y recién después pedirle a la gente que acompañe".

Preocupación por los activos de mayor valor

Otro de los puntos que genera inquietud en el gremio es el destino de las unidades ya fabricadas y los equipos de mayor valor que hoy permanecen en la planta. Romero advirtió sobre la posibilidad de que se retiren "las dos máquinas que están armadas y un draper, que en total representan cerca de u$s2 millones", y remarcó que esos activos funcionan como garantía de cobro para los trabajadores.

De todos modos, el dirigente aclaró que la UOM no se opondría a una decisión de los propios empleados en ese sentido: "Si los trabajadores quieren darles las máquinas que se las den, nosotros desde la UOM no nos vamos a oponer, pero no estamos de acuerdo porque esa es la garantía que tienen de cobrar todos los sueldos que les deben. Ojalá me equivoque y no sea un saqueo".

La versión de la empresa

Desde la nueva conducción de Vassalli sostienen una lectura distinta del proceso en curso. Aseguran que el objetivo es reactivar la producción cuanto antes para que la compañía recupere el lugar que supo tener en el mercado nacional de cosechadoras, y que los compromisos asumidos en materia salarial y previsional se irán cumpliendo a medida que avance la normalización operativa de las tres plantas de Firmat.

Por el momento, sin embargo, la brecha entre lo anunciado y lo efectivamente pagado mantiene en vilo a los 280 trabajadores de la planta, que aguardan definiciones concretas sobre el futuro de una de las últimas fábricas de maquinaria agrícola de capitales nacionales que queda en pie en el país.

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