La construcción no despega y Loma Negra registra otro trimestre con ventas estancadas
Si el consumo de cemento funciona como uno de los principales termómetros de la economía, el último balance de Loma Negra deja un mensaje claro al reflejar que la construcción todavía no logró salir del letargo.
La mayor productora de cemento de la Argentina presentó este jueves 6 de agosto los resultados del segundo trimestre con un dato que refleja el momento que atraviesa el sector.
Los despachos de cemento, cemento de albañilería y cal cayeron 1,4% frente al mismo período del año pasado, mientras que la compañía reconoció que los volúmenes de la industria "aún no recuperaron plenamente el impulso" que esperaba para este año.
La definición cobra especial relevancia porque Loma Negra concentra cerca de la mitad del mercado argentino del cemento y su evolución suele anticipar la marcha de la construcción, una actividad estrechamente ligada a la inversión privada, la obra pública y el consumo de las familias.
En este sentido, el diagnóstico del trimestre muestra una recuperación desigual ya que, mientras el cemento a granel sostuvo su crecimiento gracias a la demanda de empresas constructoras, productores de hormigón y algunos proyectos industriales, el cemento en bolsa, más vinculado a la autoconstrucción, las remodelaciones y las refacciones de viviendas, continúa rezagado por el menor dinamismo del consumo.
Los números que reflejan la realidad
Entre abril y junio, Loma Negra obtuvo ingresos por $238.053 millones, un 2,1% superiores a los del mismo período de 2025.
Sin embargo, el EBITDA ajustado retrocedió 2,5% y el margen operativo cayó hasta 20,2%, presionado por mayores costos de producción, logística y mantenimiento.
La contracara fue la ganancia neta, que ascendió a $7.043 millones frente a los $514 millones del segundo trimestre del año pasado, impulsada principalmente por una fuerte reducción de las pérdidas financieras y cambiarias.
En ese contexto, el CEO de la compañía, Sergio Faifman, sostuvo que abril estuvo condicionado por las fuertes lluvias, aunque destacó que mayo y junio mostraron un comportamiento más estable.
De todos modos, admitió que la recuperación de la demanda continúa siendo gradual y que la empresa apuesta a una mejora del nivel de actividad durante la segunda mitad del año.
La obra privada sostiene la actividad
Más allá de los resultados financieros, el balance permite identificar dónde está hoy la demanda y qué segmentos continúan mostrando debilidad.
Según la compañía, el negocio del cemento evolucionó con dos velocidades:
- Por un lado, crecieron los despachos de cemento a granel destinados a productores de hormigón, clientes industriales y empresas constructoras, impulsados tanto por proyectos privados como por algunas obras de infraestructura
- En cambio, el cemento en bolsa mantuvo un desempeño más débil debido a la menor actividad de la autoconstrucción y de las refacciones de viviendas, dos segmentos muy sensibles al poder adquisitivo de las familias
El resto de las unidades de negocios también mostró un escenario dispar al punto que el segmento de hormigón registró una caída del 18,6% en los volúmenes comercializados como consecuencia de un menor nivel de proyectos especiales y de la todavía reducida actividad vinculada con la obra pública.
Parte de esa baja fue compensada por mayores despachos en Rosario asociados a obras de infraestructura.
Un negocio que sigue bajo presión
A pesar del leve crecimiento de la facturación, la rentabilidad operativa continuó bajo presión.
Loma Negra explicó que los costos unitarios aumentaron por encima de los precios de venta debido, entre otros factores, a mayores gastos de mantenimiento, logística y empaques, además de la depreciación de inversiones realizadas durante el último año.
Para contener el impacto del incremento de los costos energéticos durante el invierno, la empresa también programó la parada de la mayoría de sus hornos durante mayo.
Ese escenario derivó en una compresión de los márgenes operativos, aunque la compañía logró mejorar significativamente su resultado final gracias a un menor peso de las pérdidas financieras, especialmente por la reducción del impacto de la devaluación sobre su deuda nominada en dólares.
Cambio de manos y un nuevo esquema de control
El segundo trimestre de este 2026 fue también el primero que Loma Negra atravesó bajo la influencia de sus nuevos accionistas finales.
La cementera dejó atrás más de dos décadas bajo el control último del conglomerado brasileño Camargo Corrêa, posteriormente denominado Mover, luego de que la profunda crisis financiera de InterCement derivara en una reestructuración judicial y en la capitalización de parte de sus deudas.
Como resultado de ese proceso, los acreedores recibieron acciones de InterCement Participações y la antigua controlante Mover perdió su participación.
Los principales accionistas de la compañía pasaron a ser Latcem, vinculada al empresario argentino Marcelo Mindlin; Redwood Capital Management; y fondos administrados por Moneda Patria Investments.
La estructura formal de Loma Negra no fue modificada ya que el 52,14% de su capital continúa registrado a nombre de InterCement Trading e Inversiones Argentina, mientras que el 47,86% restante cotiza en las bolsas de Buenos Aires y Nueva York.
La modificación también se trasladó a la conducción de la cementera en donde Marcelo Mindlin asumió en abril pasado la presidencia del directorio de Loma Negra, acompañado por representantes vinculados con los nuevos accionistas y el mundo financiero.
Sergio Faifman continuó como CEO y pasó a desempeñarse además como vicepresidente del directorio.
En el caso de Mindlin, el desembarco del empresario suma a su entramado empresario un activo estratégico para la economía argentina.
El empresario es fundador y presidente de Pampa Energía, uno de los mayores grupos privados del sector energético, con negocios en generación eléctrica, petróleo, gas, petroquímica y transporte de electricidad.
Loma Negra, por su parte, fue fundada en 1926 y está cumpliendo 100 años de actividad siendo la principal productora de cemento del país, con operaciones integradas en cemento, cal, hormigón y agregados, además de la actividad ferroviaria desarrollada a través de Ferrosur Roca. Sus acciones cotizan en BYMA y en la Bolsa de Nueva York.
Una deuda más ordenada y sin vencimientos a la vista
Mientras termina de acomodar el nuevo mapa de control, el balance mostró una mejora en la posición financiera de la empresa.
Al cierre de junio, la deuda neta se ubicó en $273.650 millones, equivalente a unos u$s185 millones. La relación entre deuda neta y EBITDA ajustado de los últimos doce meses descendió a 1,30 veces, frente a 1,47 veces al cierre de 2025.
La composición de la deuda muestra:
- El 87% estaba denominada en dólares
- El 85% correspondía a compromisos de largo plazo
La generación de caja también mostró una recuperación ya que, durante el trimestre, las operaciones produjeron un flujo positivo de $18.098 millones, contra una utilización de fondos por $29.743 millones en igual período del año anterior.
La mejora respondió principalmente a una menor presión del capital de trabajo y a pagos más bajos del impuesto a las ganancias.
La primera señal para los nuevos accionistas
Los resultados dejan una primera fotografía del desafío que deberá enfrentar el nuevo grupo de control.
Si bien Loma Negra conserva una posición dominante, una estructura industrial integrada y una deuda relativamente ordenada, esos atributos conviven con un mercado que todavía no recuperó el volumen esperado, con la autoconstrucción deprimida y con segmentos como el hormigón y los agregados que permanecen afectados por la debilidad de la obra pública.
La empresa espera una mejora durante la segunda mitad del año, pero evitó anticipar una recuperación rápida.
Su CEO reconoció que la demanda continúa recomponiéndose de manera gradual y aseguró que la prioridad será preservar las eficiencias alcanzadas hasta que la actividad consiga un ritmo más firme.
Ese será también el primer gran examen para Mindlin y los fondos que tomaron el control indirecto: transformar la reestructuración financiera de la antigua matriz en una nueva etapa de crecimiento para la mayor cementera argentina, en un mercado que todavía no termina de despegar.