EL NUEVO PERFIL

Tras vender Metrogas, YPF cambia de escala con ganancia récord, menos deuda y apuesta millonaria

El mismo día en que anunció su salida de la distribuidora de gas, informó un EBITDA histórico de u$s2.804 millones y una utilidad de u$s1.205 millones
Por Andrés Sanguinetti
NEGOCIOS - 10 de Agosto, 2026

La venta de su participación accionaria en Metrogas, que llegaba al 70% del capital de la mayor distribuidora de gas de la Argentina, forma parte de un plan mayor de YPF que también empieza a mostrar en sus números el perfil de petrolera en la que el gobierno nacional y sus ejecutivos pretenden convertirla.

Es decir, en una compañía mucho más concentrada en Vaca Muerta, con menor peso de los yacimientos convencionales, más capacidad exportadora y una estructura financiera que le permita sostener inversiones de otra escala.

Más allá del comunicado enviado para oficializar la operación de venta de Metrogas por u$s780 millones a Edenor, al analizar los números del balance correspondiente al segundo trimestre de este 2026 queda en evidencia una fotografía bastante contundente de esa transformación.

La petrolera obtuvo un EBITDA ajustado récord de u$s2.804 millones que es un 150% superior al de un año atrás, y alcanzó un margen del 43% sobre sus ingresos, el mejor de los últimos 20 años, además de que su utilidad neta llegó a u$s1.205 millones, la segunda mayor de su historia.

Un nuevo perfil empresario que se esconde detrás de los números

Sin embargo, probablemente el dato más significativo no esté solamente en cuánto ganó YPF sino en cómo está modificando el negocio que genera esos resultados.

La compañía acelera simultáneamente tres movimientos como son el aumento de la producción no convencional, la venta de activos tradicionales y destinar una proporción creciente de sus inversiones al shale.

Es decir, se desprende del pasado para concentrarse en Vaca Muerta como parte de una estrategia que quedó nuevamente expuesta la semana pasada.

Más precisamente, el 6 de agosto, cuando acordó desprenderse de otros dos grupos de áreas convencionales ubicadas en Mendoza por aproximadamente u$s400 millones.

Según se desprende del balance, cuando esas operaciones queden cerradas, la empresa proyecta que el 95% de su producción provendrá de Vaca Muerta.

No se trata, por lo tanto, únicamente de vender campos maduros para obtener recursos sino de una redefinición del portafolio que busca liberar capital, estructura y capacidad operativa para concentrarlas donde YPF considera que está su futuro.

Los números productivos empiezan a acompañar esa decisión si se tiene en cuenta que, durante el trimestre, la producción de petróleo shale promedió 213.000 barriles diarios, un salto del 47% interanual. La petrolera ahora apunta a terminar el año produciendo 250.000 barriles diarios de shale.

El dato obliga a elevar nuevamente el ritmo de desembolsos que hasta ahora no han sido menores y que alcanzaron los u$s1.340 millones entre abril y junio, 16% más que un año atrás.

Pero el dato que mejor refleja el cambio de prioridades es que el 77% de esas inversiones fue dirigido al negocio no convencional, fundamentalmente a Vaca Muerta.

La compañía anticipó, además, que los desembolsos volverán a acelerarse durante la segunda mitad del año.

La apuesta millonaria que cambia la dimensión del negocio

En ese escenario aparece el proyecto que puede llevar la estrategia a una escala todavía mayor.

En mayo, YPF presentó al RIGI Loma La Lata Oil, una iniciativa que contempla inversiones por u$s25.000 millones y que, según la propia compañía, constituye el proyecto de mayor monto presentado hasta el momento bajo ese régimen.

La magnitud del desembolso permite entender por qué la petrolera busca simultáneamente mejorar productividad, desprenderse de negocios considerados secundarios y fortalecer su posición financiera.

El segundo trimestre también dejó señales en ese frente ya que la petrolera terminó junio con una liquidez cercana a u$s2.500 millones, récord para la compañía, mientras que el ratio de endeudamiento neto descendió hasta 1,09 veces, el nivel más bajo de los últimos 11 años.

Además, generó un flujo de caja libre de u$s824 millones que, además de ser el tercero más elevado de su historia, incluye un efecto extraordinario asociado a la compra de activos de Equinor en Vaca Muerta.

Sin ese impacto, YPF asegura que la generación de caja habría alcanzado los u$s1.000 millones, tal como la propia petrolera lo admite en su balance.

Es decir, el récord operativo llega mientras YPF intenta conseguir capacidad financiera para sostener un ciclo de inversiones mucho más agresivo sin disparar su endeudamiento.

El cuello de botella ya no es solamente producir

Pero aumentar la extracción plantea otro problema a partir de cómo sacar ese petróleo de Neuquén y colocarlo en los mercados internacionales.

Por eso, una parte decisiva del nuevo mapa de YPF se juega fuera de los pozos.

En ese sentido, el proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) superó el 77% de avance al cierre de junio y el objetivo es que el nuevo oleoducto y su terminal comiencen a exportar crudo a principios de 2027.

VMOS es la infraestructura que debe acompañar el salto productivo ya que, sin nueva capacidad de transporte y salida al Atlántico, el crecimiento del shale encontraría un límite físico.

Con esa obra, la expansión de la producción y el abandono progresivo de campos convencionales, YPF busca dejar de depender principalmente del tamaño del mercado argentino para empezar a jugar cada vez más su crecimiento en el mercado internacional.

Y allí aparece una paradoja que queda evidenciada en los resultados del balance ya que, mientras que se prepara para incrementar las exportaciones, todavía controla 59% del mercado argentino de naftas y gasoil y continúa teniendo una influencia decisiva sobre cuánto pagan los consumidores por llenar el tanque.

De hecho, en el balance YPF reconoce que aplicó un "buffer temporal" sobre los precios de los combustibles, mediante el cual evitó trasladar completamente al surtidor el aumento de las cotizaciones internacionales.

El mercado local también rompió récords

La transformación hacia Vaca Muerta no implica que YPF esté descuidando el negocio que todavía explica buena parte de su presencia económica como es el de la refinación y venta de combustibles en la Argentina.

En el segundo trimestre, las refinerías procesaron un promedio de 351.000 barriles diarios, un nuevo máximo histórico, con una utilización de capacidad del 104%.

Ese nivel permitió alcanzar también récords en la producción de naftas y gasoil, además de que el aumento del procesamiento tuvo un efecto que excede los números propios de la petrolera.

Según YPF, permitió evitar importaciones de combustibles, abastecer a otros refinadores locales y exportar los excedentes hacia mercados de la región. La compañía también ganó volumen en las estaciones de servicio, con ventas de naftas y gasoil que crecieron 10% interanual y con una participación que llegó al 59% del mercado durante el trimestre.

YPF también informó que durante el período implementó un "esquema de buffer temporal" para los precios de las naftas y el gasoil.

En la práctica, significó que la compañía no trasladó completamente al surtidor el impacto de la suba de las cotizaciones internacionales.

La definición muestra uno de los equilibrios que deberá administrar mientras avanza con su transformación.

Una petrolera crecientemente conectada con los precios internacionales a través de Vaca Muerta y las exportaciones tiene, al mismo tiempo, una enorme exposición al mercado doméstico, donde cualquier movimiento de sus combustibles termina funcionando como referencia para el resto de las compañías.

Por eso, la estrategia de precios constituye una pieza importante del negocio: cuánto y cuándo trasladar las variaciones internacionales puede afectar volúmenes vendidos, márgenes y participación de mercado.

Más producción, pero también más infraestructura

De acuerdo al análisis del balance, la próxima etapa de la estrategia de YPF tendrá una dificultad diferente ya que si consigue alcanzar los 250.000 barriles diarios de petróleo shale previstos para fines de este año, necesitará que la infraestructura acompañe ese crecimiento.

En ese contexto, VMOS aparece como una de las respuestas a ese desafío porque se trata de un sistema pensado para habilitar una nueva vía de salida del petróleo de Vaca Muerta hacia el exterior. En el balance, YPF prevé que tanto el oleoducto como la terminal comiencen las operaciones de exportación a principios de 2027.

De acuerdo al documento, YPF cerró el trimestre con casi u$s2.500 millones de liquidez, el mayor nivel de su historia, mientras redujo el ratio de endeudamiento neto hasta 1,09 veces, mínimo de los últimos 11 años.

Es probablemente uno de los datos estratégicos más importantes detrás del récord de ganancias.

La compañía tiene por delante una etapa intensiva en capital: debe continuar aumentando la producción de Vaca Muerta, acompañar el desarrollo de infraestructura y avanzar con proyectos que requieren desembolsos por miles de millones de dólares.

En ese contexto, más caja y menor apalancamiento le otorgan margen para financiar crecimiento sin deteriorar al mismo ritmo su estructura financiera.

El Plan 4x4 entra en una etapa decisiva

En este sentido, la venta de Metrogas y los resultados del segundo trimestre muestran, en definitiva, algo más que una mejora de rentabilidad.

YPF está intentando cambiar simultáneamente qué produce, dónde coloca su capital y hacia qué mercados pretende crecer.

La venta de activos convencionales es una cara de esa estrategia y la concentración del 77% de las inversiones en no convencionales es otra.

En el mismo sentido, VMOS constituye la infraestructura necesaria para sostenerla y el proyecto Loma La Lata Oil, con sus u$s25.000 millones previstos, muestra la dimensión que la compañía pretende alcanzar.

El desafío será convertir los récords actuales en resultados sostenibles cuando aumente todavía más el nivel de inversiones.

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